10 formas de ahorrar. Parte I

Este artículo va dirigido a todas aquellas personas que llegan justas a fin de mes, que balancean gastos y necesidades con la sensación de que tienen que elegir constantemente y siempre hay algo en lo que les gustaría gastar el dinero, pero no queda más remedio que posponerlo para la próxima paga y no consiguen ahorrar sin que surja un imprevisto ineludible cada dos por tres.

Con un mercado de productos y servicios más grande que nunca y en un momento en el que los sueldos han bajado comparativamente, los impuestos han subido, los servicios públicos se privatizan y las hipotecas se eternizan, se hace importante despertar de la pesadilla y comprobar que podemos vivir con mucho menos de lo que creemos.

Así, voy a proponer 10 aspectos de la vida en los que ahorrar dinero, sobre todo reduciendo el consumo, pero también consumiendo mejor. Tal vez no todas te sean posibles, pero seguro que hay alguna que ayuda.

Para que no se me alargue mucho la entrada, la haré en dos o más partes y los 10 puntos a tratar serán los siguientes: vivienda, transporte, formación, alimentación, vestuario, ocio y cultura, consumo del hogar, electrodomésticos y muebles, bancos y por último, algunos consejos sobre consumo en general. Si más adelante se me ocurre algún nuevo apartado o se te ocurre a ti, ampliaré la lista.

Y adelanto que he obtenido mucha información de sindinero.org, que ya recopila bastante, por lo que puedes bucear por allí o en su cuenta de twitter (@sindinero) en busca de más ideas similares.

Ahorrando para las vacaciones xD

Isaac Torrontera via Compfight

  

1 Vivienda

La vivienda puede hacer desaparecer la mitad de tu nómina si te encuentras en la media nacional de los mileuristas. Y creo que a estas alturas ese dato está desfasado…

Ya sea porque has decidido comprar y vas pagando la hipoteca o si vives de alquiler, cada mes hay que pagar una buena cantidad de dinero sólo por tener acceso algo a lo que tenemos derecho constitucional. Este hecho no habla muy bien del gobierno económico y social de este país.

La verdad es que de momento funciona así. Y si ya te has hipotecado y no puedes vender, no hay mucho que hacer. Tal vez realquilar y buscarte un sitio más barato.

Para empezar, la costumbre de alquilar está mal vista por el hecho de que, como se dice, pierdes tu dinero. Personalmente, creo que aceptar que una casa, por pequeña que sea, vale cientos de miles de euros y que puedes adquirirla pagando el resto de tu vida al banco su precio y un buen porcentaje de intereses sí es perder dinero y calidad de vida.

Creo que plantearse la experiencia de compartir casa unos años, buscar un apartamento barato si se prefiere la soledad, o alejarse un poco del centro o incluso de la ciudad, siempre que el trabajo y el estilo de vida sea compatible con tus gustos, permite ahorrar un poco y vivir más relajado en cuanto al gasto mensual. Y no me refiero a recortar un poco, sino a llegar a reducir el gasto a menos de la mitad. Es para pensárselo.

Aceptar que una casa vale cientos de miles de euros y que puedes adquirirla pagando el resto de tu vida al banco es perder dinero y calidad de vida

Otra alternativa más radical, desconocida para mucha gente, son los contratos de cesión. En cada comunidad autónoma puede haber una legislación especial para éstos, que adquieren también distinto nombre según la zona (cesión, aparcería…). Consisten en que el dueño de la propiedad, cede el derecho de uso a una persona que mantiene el uso y buen estado de ésta (ya sea un edificio, piso, terreno) o que lo va mejorando con el tiempo.

En muchas zonas rurales existen casas semi-abandonadas, cuyos dueños no pueden mantener y no viven en ellas. Si alguien vive en ellas, no se deteriorarán tan rápido (salvo malas intenciones, pero para eso está el contrato) y puede que hasta mejoren.

También puede requerirse la explotación y uso ofreciendo parte de la producción o ingresos en concepto de pago de alquiler a la persona propietaria (tierras cultivables) o de la zona (un bar, restaurante, albergue, casa rural…). Hay muchos pueblos que están deseando repoblar y revivir la actividad económica y cultural, cuyos ayuntamientos tendrán ofertas interesantes a quien se acerque a preguntar.

Existen iniciativas que publican este tipo de ofertas en boletines y listados, como Abraza la tierra.

Y también hay muchas personas que pueden estar dispuestas a este tipo de intercambios, sólo que hay que saber encontrarlas y demostrar de alguna forma que somos personas de confianza. Tal vez se pueda comenzar con un contrato de alquiler normal y corriente que en uno o dos años pueda transformarse en uno de cesión. Lo peor que podemos conseguir es un no.

También encontrarás en este enlace otros 15 links recopilados en el blog de sindinero.org para facilitarte tu éxodo de la ciudad, si te inclinas por esa opción.

Love on Tehran`s Roof

Mohammadali F. via Compfight

2. Medios de transporte

Vamos camino de imitar a norteamericanos y otros tantos vecinos europeos en cuanto al número de coches por familia. Es una locura que cada familia disponga de dos, tres y muchas veces hasta cuatro coches, viviendo todos en la misma ciudad.

Tenemos grabado a fuego en nuestra percepción de nuestra vida que el coche es lo más cómodo y que resulta indispensable. Cuantas personas lo usan hasta para ir a comprar el pan a 200 metros o recoger a los niños del cole a la vuelta de la esquina por ganar tiempo.

Esto es una locura, tanto a nivel de contaminación (¡también producir coches contamina y reduce recursos del planeta!) como a nivel de bienestar personal. Vivimos en la era de la velocidad y la productividad y eso no hace más que generarnos estrés y multiplicar enfermedades psicológicas y finalmente físicas (esta frase la explico un poco más en hablando sobre la necesidad de producir).

Evitamos andar un kilómetro y luego gastamos 50 euros en un gimnasio para correr sobre una cinta o pedalear como locos, desconectados del aire libre y de la naturaleza.

Y si esto todavía no plantea una duda, gastamos como mínimo, 200 o 300 euros en un seguro, más 50 en una revisión técnica anual, más mínimo 50€ de la gasolina cada vez que llenamos depósito, más una o dos reparaciones o puestas a punto anuales, si todo va bien. ¿De verdad compensa esa suma, cuando se conocen alternativas a las que sólo es necesario acostumbrarse?

Por empezar por lo más sencillo, si vivimos en una ciudad medianamente grande, acostumbrarse al transporte público o a medios alternativos como la bicicleta aporta ventajas como hacer ejercicio en el segundo caso o ganar un rato de manos libres en el primero para leer, escuchar música o simplemente relajarse mientras eres llevado a tu destino.

En el caso de la bicicleta, cada vez más ciudades tienen en cuenta este medio y aunque normalmente la adaptación de la ciudad deja mucho que desear, cada vez es más cómoda. Y peatones y conductores poco a poco están más acostumbrados, por lo que si pedaleas con prudencia no tendrás ningún problema. Al principio puede dar pereza, pero luego descubres que con un buen abrigo en invierno o un ritmo tranquilo en verano, es una forma sencilla y a veces más rápida de desplazarse que con el coche o el transporte público.

Si de todas formas sigues prefiriendo el coche, puedes ahorrar:

  • Buscando las gasolineras más baratas cerca de donde vives. Egasolineras.com es el mejor recurso que he encontrado al respecto, ofreciendo una búsqueda configurable y con una amplia base de datos actualizada.
  • Regateando el precio con tu compañía de seguros. Vivimos en la sociedad del miedo y gracias a eso pagamos un montón de extras que a la hora de la verdad es probable que no necesitemos. Finalmente esto es muy personal, pero yo pago el mínimo y se nota. Luego procuro ser prudente.
  • Buscando mecánicos de confianza, que estén en bancos de tiempo o acepten trueques o aprender algunas cosas básicas sobre mecánica.
  • Compartiendo coche para ir al trabajo, hacer viajes o compras en la ciudad.
  • Comprando tu coche de segunda mano. Esto realmente hace una buena diferencia de partida y si cuidas bien el vehículo, no tendrás que dejarte mucho dinero en el taller.
  • Alquilando un coche por horas si sólo lo necesitas puntualmente. Hay muchas empresas de alquiler, pero existe una iniciativa p2p (peer-to-peer o en una traducción rápida, persona a persona) llamada socialcar, con la que una red de usuarios ponen a disposición sus coches cuando no los usan.
  • Compartiendo un coche con un contrato comunitario. Es posible disponer de un parque de vehículos comunitario para un pueblo pequeño, grupo de amigos o comunidad, de forma que los coches puedan ser usados por cada persona que pertenezca a dicha agrupación, si que haya necesariamente uno por familia. No tengo toda la información técnica y legal, pero sé que en Francia y otros países es una opción viable y más económica. También el seguro puede salir bastante mejor.
  • Ofreciendo publicidad con tu coche. Si no te importa aumentar la cantidad de información visual de tu ciudad, puedes incluso ganar dinero con tu coche, siempre que cumplas ciertos requisitos, como que éste no tenga más de 5 años de antigüedad y que haga un kilometraje mínimo.
Wind farm and greenhouse gas farm, together

Creative Commons License Kevin Dooley via Compfight

Hasta aquí sólo he hablado del tráfico rodado, pero los viajes en avión, también existen algunos consejos para pagar menos por ellos. Aunque desde mi punto de vista, lo mejor es no tomar aviones. Hay otras formas más sostenibles y verdaderas (más lentas y en contacto con la gente y culturas por donde pases) de viajar.

Por último, dentro de este apartado, reitero la necesidad de cuestionarse acerca de la cantidad de veces que hacemos viajes en coche cuando podríamos evitarlo o hacerlo de otro modo más económico y sostenible.

Por ejemplo: ¿Vives lejos de tu trabajo y no te queda más remedio que pasarte cada día un mínimo de 1h al volante entre idas y vueltas? Eso supone tiempo que podrías dedicar a otras cosas, posible estrés con los atascos, fatiga adicional a tu jornada y sobre todo, un gasto que de diversas maneras estás tratando de evitar. Tal vez sea una buena idea plantearse otro trabajo más cercano a tu casa o, si existe la posibilidad, cambiar de vivienda para acercarte hasta tu oficina o centro de trabajo. O en algunos casos también puede ser posible cambiar a un modelo de teletrabajo (dependiendo de tu oficio, claro). Cada día hay más empresas que ofrecen en su contrato la posibilidad de trabajar uno o varios días desde casa. Hay una buena cantidad de ventajas para las dos partes. Si donde tu trabajas todavía no han adoptado este modelo y crees que existe la posibilidad, sería buena idea recopilar algunos de estos puntos positivos, que tan bien hablan sobre la productividad, y proponerlos a tus compañeros y/o jefes.

 

Puedes continuar con esta serie en la siguiente entrega de 10 formas de ahorrar. Espero que hasta aquí te haya gustado la recopilación de ideas para ahorrar y si tienes alguna recomendación para las próximas, estaré encantado de recibirla para mejorarlas.

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6 Respuestas

  1. Ante todo, muchas gracias por valorarnos como el mejor recurso para buscar las gasolineras más baratas.

    Por otro lado, y respecto al comentario de que han existido problemas para conectarse, desde que estamos en la Red, no hemos dejado de ofrecer este servicio. Hemos tenido cortes muy puntuales, habitual en muchas otras webs. Tal vez haya dado la casualidad de que hayáis intentado conectaros en uno de esos momentos, Pero os podemos asegurar que actualmente tenemos la web totalmente estable, y llevamos ya varios años sin ningún corte, ni siquiera de pocos segundos, en Internet.

    Os invitamos a que sigáis utilizando nuestros servicios. Y a que el link que aparece en el artículo refiriéndose a nuestra web, vuelva a estar de nuevo activo.

    Muchas gracias.

    El equipo de egasolineras.com

  1. 20 enero, 2015

    […] ejemplo, se puede hablar de la economía colaborativa, del consumo responsable (y de la sobriedad feliz de la que habla Rabhi), de la agro-ecología, de ciertas nociones de cómo […]

  2. 19 abril, 2015

    […] estaba pasando que con la serie de “10 formas de ahorrar” tenía la sensación de no acabar nunca y eso redujo mi apetencia de continuarlas. Llevo […]

  3. 17 septiembre, 2015

    […] puedes acceder a las anteriores entradas sobre formas de ahorrar: Vivienda y medios de transporte y formación, alimentación y […]

  4. 26 junio, 2017

    […] rebuscan diversas formas de ahorrar en nuestro día a día, desde distintos enfoques o temas como la vivienda, el transporte, los estudios o la […]

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