Establecimiento en Francia. Emigrante, parte II

– Estoy enfadado conmigo mismo. – dijo Miguel cuando ella le abrazó, en un alto de la caminata vespertina, mientras los rayos de luz ya comenzaban a esconderse tras las colinas cercanas.

Ella le permitió un momento, sin responderle, sabiendo que él continuaría su explicación.

– Ya estoy harto de estar deprimido. No sé qué hacer para estar mejor y es como si en realidad no tuviera motivos. Sé que es cuestión de decidirlo o algo así, pero no lo consigo. Y me enfada.

Con una sonrisa acompañada de una caricia en la cara, ahora ella continuó la conversación:

– Pues toda esta fase servirá para algo. Permítetelo y no te enfades. Pasará.

Sus palabras y ante todo su presencia y ese pequeño momento de desconexión después de estar todo el día metido en casa, de mal humor, calmó su estado y le impulsó a retomar su escritura en su blog a la mañana siguiente.

 

2013-11-03 18.03.52entrada

Un paseo vespertino

Acabado el trabajo de trillaje de maíz, que se prolongó anormalmente por el retraso del clima hasta finales de noviembre, el mes siguiente teníamos miedo de ir demasiado justos económicamente. Pero gracias al esfuerzo de mi pareja con interminables papeleos (cada semana teníamos que rellenar un nuevo dossier o hacer fotocopias de contratos, cartas de pago y llevarlas a diversos organismos), el estado francés nos ha concedido una ayuda que nos ha permitido asentarnos definitivamente mientras seguimos con nuestras búsquedas laborales.

Y es que una vez que tienes un contrato laboral y un certificado de alojamiento (si tienes amigos en Francia es un trámite sencillo) o contrato de alquiler, puedes acceder a las dos bases que marcarán tu existencia como persona francesa: una cuenta bancaria y un número de la seguridad social.

Estas dos cosas te van a permitir solicitar ayudas y tener acceso a servicio sanitario francés. La salud no está completamente subvencionada. Es decir, hay una parte que te la pagan si has cotizado o estás trabajando y otra que debe salir de tu bolsillo. Pero si demuestras que tus ingresos son limitados, puedes conseguir que te paguen el 100% de los gastos médicos básicos, incluido dentista y fisioterapeuta, lo que no está nada mal.

 

Así que hemos marchado adelante con ese apoyo económico, que no obstante conlleva un seguimiento, entrevistas periódicas y justificaciones continuas de nuestros ingresos y actividad laboral.

Mis dificultades después siguen siendo mejorar el idioma y la relación con la gente. Pero haber trabajado y conocer a gente que ya vive en la zona desde hace tiempo facilita las cosas.

Ahora me relaciono con compañeros del curso de francés gratuito al que voy una vez por semana. Somos unas diez personas, aunque hay mucho cambio. Todos extranjeros y de muy diferente nivel. Allí me he dado cuenta de que aunque en gramática y escritura estaba muy verde, a nivel oral he hecho grandes progresos. Puedo hablar con más soltura que personas que han estudiado la lengua en el colegio e instituto durante años. Como ya he mencionado en otras entradas, el método de aprendizaje hace mucho.

También voy estableciendo contacto con muchas personas de la zona el día de mercado. Es genial ir cada viernes al mercado, tanto por la calidad de la comida y de las compras (ecológico, local y de temporada), como por coincidir allí con las mismas personas y poder tomar un café o comer fuera con ellas al final de la mañana. De esta forma vamos entrando en una red de relaciones en las que compartimos inquietudes, descubrimos cosas que nos pueden interesar (¡como el acroyoga!), ofrecemos lo que sabemos hacer… y conseguimos trabajo.

 

A final de diciembre comencé con un trabajo de limpieza en bloques de apartamentos alquilados semanalmente para turistas esquiadores en las pistas de la zona, a unos 50km de casa. Todavía sigo, hasta que se acabe la temporada. No es duro físicamente, pero puede hacerse aburrido cuando llevas ocho horas seguidas. Y sólo es un día a la semana, por lo que económicamente se queda en un pequeño extra. Este trabajo lo conseguí a través de las ofertas de empleo públicas.

Pero hablando con la gente, distribuyendo tarjetas de visita “ilustrador/informático” y a través de anuncios en sitios tipo segundamano (leboncoin.fr), me han aparecido otras cosas y he incrementado las posibilidades de interacción con la gente. Eventualmente hago reparaciones de ordenadores, cobrando dinero o haciendo trueques. Voy a organizar con otro chico un taller de software libre e instalación de linux. Trabajé dos semanas con otros amigos en las obras de renovación de su casa. Tengo un encargo que va a estar bien pagado por hacer unos dibujos para una pequeña animación para una empresa. Participo en la organización de un grupo de consumo de frutas y productos ecológicos de alrededor de cien personas.

Y llegué a hacer una entrevista para trabajar como “vigilante” en un instituto de secundaria, un puesto que en España tal vez no se conoce tanto como aquí. Se trata de formar parte de un equipo de educadores, similares a los que trabajan en proyectos de integración de espacios escolares en nuestro país, que se encargan de la vida social y fuera de clases de los alumnos del centro, centrándose en que se cumplan ciertas normas de conducta, solucionar problemas de asistencia y en que haya un clima de convivencia sano. Evidentemente y tal y como me lo contaron, hay una parte autoritaria que no va mucho conmigo, pero el trato con los adolescentes y la cercanía con ellos frente a su relación con los profesores, más limitada, me puede compensar.

No me cogieron porque el director tenía miedo de que no me pudiera entender bien con los alumnos a causa del idioma, pero había otra plaza que quedaría libre en junio, por lo que me la guardan mientras perfecciono la lengua y así, si ese mes de final de curso fuese bien, seguiría con ellos al curso siguiente.

Y a esta oferta de trabajo, que no sale a listas públicas, pude acceder gracias a una amiga que me dio un teléfono al que llamar y preguntar.

 

Y con todos estos motivos para estar más animado, a pesar de que tampoco acaba de salir trabajo de momento y de que veo que me queda mucho camino con el francés, me encuentro deprimido, a menudo desganado. Me quedo en casa navegando por internet, tratando de autoeditarme un libro que escribí hace tiempo y que dudo si publicar en Amazon o en otro sitio, obligándome al menos a la rutina de levantarme pronto para no perder el día, de hacer cada día unos minutos de yoga. Y jugando mucho a un juego online en el que sí que he hecho progresos…

Con la esperanza de que todo pase, manteniéndome con un mínimo de actividad y procurando permitirme pasar por todo este proceso. Sin enfadarme. >:-(

(Visitado 44 veces, 1 visitas hoy)

6 Respuestas

  1. yz! dice:

    ¡Ánimo Miguel! Todos estamos pasando una época dura y un poco jodida, pero con un poco de perseverancia y empeño conseguiremos salir de ella.
    Vuestra aventura francesa es un enorme escalón en ella 😉

  2. Pablo dice:

    Miguelon mucho ánimo desde zaragoZa….seguro que todo ira cada día mejor y pronto veréis El Progreso…tenemos muchas ganas de veros así que cuidados mucho

  3. marcelo dice:

    Hombre Miguel! Que lo difícil es no estar un poco de bajón, que son muchos cambios y no son fáciles. Sois un buen ejemplo a seguir, mentes abiertas buscando nuevos horizontes. Pero somos comodones y miedosos.Por el camino ya habéis ganado mas que perdido, no te desanimes. Desde la distancia me acuerdo mucho de vosotros y siempre queriendo leerte de nuevo, saber como estáis o alguna reflexión. Un abrazo enorme.

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza galletas, bueno, cookies, para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de mipolítica de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies