10 formas de ahorrar. Parte III

La vida en la tierra es solamente temporal… Sin embargo algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.

Y mientras estamos aquí, tenemos muchas cosas que podemos disfrutar. Por eso voy a hablar del ocio en esta tercera entrada sobre el ahorro. Por ejemplo, hay quien gusta de leer novelas, otros, prefieren ensayos, libros históricos, de autoayuda o manuales. Hay hasta personas que leen en internet…

También puedes acceder a las anteriores entradas sobre formas de ahorrar: Vivienda y medios de transporte y formación, alimentación y vestuario.

6. Ocio y cultura

El cine, el teatro, el circo, la danza… hay tanta variedad de artes escénicas, incluyendo la música, si vas a un concierto, ciertas exposiciones de arte contemporáneo…

Vamos, que hay creaciones para saborear con todos los sentidos (claro, también está la gastronomía, con todas sus variantes).

Si vives en una ciudad, sobre todo, parece que falta tiempo. ¿Y dinero? Qué va, hay muchas formas de integrar todas estas actividades en una vida no derrochadora.

Beautiful Concentration

Beautiful Concentration Patrick McDonald via Compfight

Para empezar, me gustaría hacerlo con una crítica al mercado del arte. En todas las facetas mencionadas anteriormente.

El arte debería ser invaluable, de la misma forma que cada persona debería tener tiempo para crear y compartirlo con el resto del mundo. Creo que desde el momento que alguien tiene como oficio ser artista, es decir, que cobra un salario por ello, sus creaciones pierden el sentido de creación pura. Eso sería algo así como dar a luz algo único (por el hecho de ser concebido en un determinado momento por una determinada persona, aunque sea similar a otras creaciones), desde los propios sentidos y sin una meta más allá del disfrute de hacerlo.

Cuando tiene por objetivo que otros lo valoren, se convierte en un gancho para satisfacer la necesidad de ser visto y reconocido y pierde su autenticidad. Porque quien lo crea no estará expresando lo que quiere sino lo que espera que otros quieran. Y si la creación aparece para ser vendida… lo siento, creo que eso tiene otro nombre: artesanía. O incluso industria.

Me parece descabellado que en el nombre del arte se derrochen recursos que podrían servir para la subsistencia y el desarrollo social. Es un absurdo que evidencia las desigualdades económicas de este planeta más que muchas otras cosas. ¿Por qué la industria del cine, de las discográficas, las galerías de arte mueven esas cantidades ridículamente altas y a mi entender, totalmente arbitrarias, cuando hay tanta gente que no cubre sus necesidades básicas?

Después de esta pequeña disertación de desahogo, retomo el tema: existe una cultura compartida, económica a nivel de gasto, con valores más humanistas. Incluso el pirateo me parece más humano que la burla de ciertos “artistas”, la SGAE, las casas editoriales, la industria del cine y la de la música y los gobiernos comprados por todas ellas.

Existen las licencias compartidas (Creative Commons) y el Open Source o código abierto, que se refirió en un principio a los programas informáticos, pero que ha sido tomado como filosofía para cultura compartida y gestionada libremente por comunidades abiertas: construcción de casas, de maquinaria y herramientas, de objetos, ya sean DoItYourself  o imprimibles con impresoras 3D o también ideas y consejos para la vida.

Esta forma de pensar nos enriquece a todas las personas y no sólo a unas pocas. Pero todavía está en desarrollo y crecimiento y los medios convencionales casi no hablan de ellas. Y la cultura que producen estos últimos, conocida por la mayoría, suele ser de pago, de uso restringido y sin ofrecer al consumidor o usuario la posibilidad de mejorarla.

Por suerte, hay también formas de acceder a esta cultura generalizada, pagando mucho menos de lo que nos dicen o incluso nada. No hablo de métodos ilegales, sino de iniciativas y recursos que son ofrecidos para promocionar la creatividad por instituciones públicas, empresas, fundaciones y asociaciones. Vayamos por partes.

Existen, por ejemplo, muchas páginas para descargar libros gratuitos. Bien porque son clásicos que han perdido los derechos de autor, porque son obras de autores noveles o promociones de marketing, tenemos a nuestro alcance millones de obras en formato electrónico.

The stacks at Austria National Library

Creative Commons License joiseyshowaa via Compfight

En cuanto al cine y a la televisión, muchas cadenas ofrecen sus emisiones en diferido, descargables o para ver online (lo que se denomina streaming). Además, hay muchos portales en Internet para seguir series online, que recopilan mucha información sobre su producción, curiosidades, noticias y análisis. Todo ello con las utilidades de redes sociales para poder compartir valoraciones, recomendar series, capítulos e interactuar con otros usuarios y la comunidad en sí. Mi favorita es Series.ly, aunque no es la única ni tal vez la mejor.

Hay páginas creadas para alojar películas gratuitas, como ZeroDollarMovies y en Youtube o Vimeo puedes encontrar canales temáticos, cortometrajes y algunas películas. Todo gratuito y si sabes buscar, de mucha calidad.

Existen alternativas a estas dos plataformas. La más conocida es DailyMotion, cuyos vídeos, al ser la plataforma de origen francés, no están tan ligados a la cultura norteamericana. Pero también existe Ustream, en la que se apoyan muchas conferencias y eventos similares para su retransmisión. O Archive.org, cuyos contenidos son vídeos, audios y textos y cuyo objetivo es el de convertirse en una gran base de datos que abarque todos esos formatos.

Por otro lado, existen portales que ofrecen vídeo a la carta, en ocasiones de pago, mediante suscripciones, aunque generalmente mucho más baratas que las salas de cine o que las ofertas de la televisión por cable o por satélite. Contienen estrenos y películas o series más antiguas. Un ejemplo es Hulu, dirigida al mercado estadounidense y británico, a la que se puede acceder desde España y otros países a través de un proxy estadounidense u ocultando la información de nuestra ubicación.

Y luego está Filmin similar a la anterior, para el mercado español. Con suscripciones de pago o “alquileres” de contenido puntuales y un funcionamiento por streaming que se adapta a tu ancho de banda, integrada con Facebook y con contenidos en versión original y doblados al castellano.

Para terminar, a parte de las descargas directas de vídeos desde servidores de descarga y de los archivos de torrent de las redes p2p (peer to peer, compartido por otros usuarios que poseen el archivo en su ordenador), existe una alternativa que mezcla estas tecnologías, para poder ver vídeos online a partir de los torrents listados en páginas creadas a tal efecto. Es decir, que es posible ver vídeos online a medida que te los descargas de los ordenadores de usuarios individuales. Dos aplicaciones que puedes usar para ello son Peerfix y AceStream.

Claro, ésta última alternativa puede entrar en conflicto con los derechos de autor, pero no deja de ser un claro ejemplo de cómo las comunidades de internet siempre encuentran la forma de compartir, a través de toda la maraña legal que se opone obstinadamente a ello por la presión de los grandes lobbies culturales.

 

'Cuarto mio' Versión 1.1

Rufus Gefangenen via Compfight

Hablando de la música… ¿quién no conoce a estas alturas Spotify o iTunes? Su funcionamiento ha ido variando a lo largo del tiempo (pago, contenido gratuito, publicidad, restricciones…) pero han revolucionado el comercio y la distribución musical de los últimos 10 años. Son las plataformas más utilizadas. Ahora bien, también tienen sus alternativas. Me saltaré las que son de pago o limitadas a Estados Unidos (Pandora).

Para empezar hay miles de emisoras de radio por streaming que puedes agregar a tu reproductor (Winamp, VLC y tantos otros que han salido posteriormente y que mejoran mucho a los citados). Buscando en Google radio streaming obtendrás resultados suficientes para encontrar lo que más te guste. También existen los podcast o grabaciones descargables de las emisoras que emiten por ondas de radio.

En realidad esto de las radios por streaming fue el comienzo que luego las grandes plataformas dedicadas a la música por internet tomaron para ofrecer el servicio via web. Last.fm y Pandora abrieron camino y Spotify e iTunes continuaron, cada una a su manera.

Ahora, Blip.fm o the Hype Machine ofrecen música personalizada por gustos en redes sociales en las que la interacción entre usuarios y las votaciones definen la música que escuchas y compartes, todo de forma gratuita.

De todas formas, mi primera opción sigue siendo Grooveshark. Existe cierta polémica frente al resto de opciones ya que si bien es legal, no tiene acceso a tantas licencias de las distribuidoras. Eso hace que pueda haber música compartida sin la licencia adecuada. Como siempre, profundizando por este camino, llegaríamos a debates en los que las únicas que tienen que ganar son las empresas de distribución de música y no así los usuarios ni los creadores.

Editado posterior al post: Grooveshark fue derribado, prohibido y eliminado. No es difícil adivinar por qué.

Luego están Deezer, SoundCloud y algún otro curioso servicio web como Musicovery que selecciona automáticamente la música según tu estado de ánimo.

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Francesco De Francesco via Compfight

Y para finalizar esta entrada, vamos con otro tipo de ofertas culturales: las propuestas de ocio gratuito o a precio reducido en la ciudad.

Si vives en Madrid o Barcelona, seguro que te va a faltar tiempo. Para cada ciudad hay al menos dos webs que recopilan información sobre los eventos culturales más económicos: MadridGratis, MadridFreeForFree y BarcelonaGratis.

Para el resto de ciudades, es posible que haya ya alguien que haya creado un blog de fácil acceso: bastará con buscar en tu navegador el nombre de tu ciudad + gratis. Y si nadie lo ha hecho, ¿por qué no empezarlo tú? Crear un blog es sencillo y gratuito (WordPress, Blogger, Blogia, Blogspot…) y puedes compartir la tarea con tu círculo de amistades, compañeros de asociaciones, casas de juventud y gente que hace ese trabajo en su día a día y que seguro que está encantada de que alguien la indexe y le dé difusión.

Y termino aquí antes de la próxima entrega de esta macro-recopilación para ahorrar en tu día a día. Una guía que pretende, recuerda, no sólo ahorrar, sino consumir de una forma más consciente, responsable e inteligente.

Si te ha gustado la entrada, no dudes en compartirla y en comentar otros recursos que puedo haber olvidado o que seguramente no conozca aún.

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