El juego puede cambiar tu vida

Puede que tengas la suerte de seguir jugando en tu vida, de saber encontrar un sentido lúdico a ciertos momentos y de simplemente dejarte llevar cuando juegas, disfrutando de todo lo que puede aportar ese momento lúdico. Si no es así, tal vez pienses que jugar es cosa de niños. Y entonces yo te digo que estás perdiéndote algo muy importante en tu vida.

Lo primero que voy a hacer es agradecer y conceder el crédito de gran parte de esta entrada a las personas que me invitaron a conocer la ludopedagogía como marco teórico-práctico sobre el juego. Si bien éste ha estado siempre presente en mi vida, no lo he experimentado tan conscientemente y no he comprendido muchos de sus mecanismos e importancia hasta entrar en contacto con éste concepto y con espacios vivenciales, reflexivos y formativos al respecto.

Así pues, gracias Olga, Wilmer, Ariel, Mercedes, Wuatu… y todas las personas con las que he podido compartir el proceso de aprendizaje y experimentación lúdica.

Por otro lado, el contenido de esta entrada es fruto de mis reflexiones y comprensiones, por lo que aunque provienen de estas formaciones, son mi interpretación personal y hacen referencia a cómo vivo yo este aspecto de mi vida. De ahí que pueda haber diferencias con respecto a los orígenes y menos profundidad.

el juego

Via kakisky

El término LUDOPEDAGOGÍA es acuñado en La Mancha, el Centro de Investigación y Capacitación uruguayo, que es una Asociación Civil sin fines de lucro, de carácter cooperativo dedicado en exclusividad a la ludopedagogía. Desde el año 1989 realiza actividades de Formación Profesional, Perfeccionamiento Docente, Investigación del Fenómeno Lúdico e intervenciones en Proyectos de desarrollo y de Animación Socio-cultural y Comunitaria, en su país y en el exterior.

Resumiendo bastante la definición y el origen de la misma que aporta La Mancha, la ludopedagogía es una propuesta esencialmente de carácter político. Esto es, su vocación principal es la de propiciar actitudes y acciones individuales y colectivas comprometidas con la transformación de nuestra realidad social. Y para ello se centra en el conocimiento (pedagogía) de nuestro espacio personal y colectivo a través de propuestas lúdicas que nos pueden ayudar a desarrollarnos (como personas y como grupo) en un entorno gratificante, cubriendo nuestras necesidades y asegurando una calidad de vida, en pleno respeto a los derechos humanos, a la diversidad y a la sostenibilidad del ambiente.

El juego permite así un terreno fantástico de vivencia, paralelo, gratificante, de creación, desde el que cambiar la realidad. Con él se conocen los muy diversos aspectos de nuestra vida y de esa forma, con el conocimiento, se hace viable cambiarlos.

El juego en nuestra vida

El juego es parte de nuestra vida. Es la forma natural de aprender, y nuestra capacidad de jugar parece que se va perdiendo con los años… si nosotros se lo permitimos.

Sin poder ir mucho más allá que a un análisis superficial, el ser humano, como tantas otras especies, ha desarrollado una serie de mecanismos naturales para su supervivencia. Entre estos mecanismos se incluyen las emociones y una capacidad de aprendizaje mucho más amplia que la de otros animales. Ambas cosas tienen una conexión en el terreno del juego.

freedom [197/366]

freedom [197/366] worldoflard via Compfight

Es así como los niños pequeños han aprendido siempre sobre el mundo adulto que les rodea, a través de diferentes épocas y culturas. Mediante la imitación de este mundo, mezclando la creatividad y la ausencia de consecuencias dentro del espacio de imaginación, cada persona se ha adueñado de este pequeño rincón, inventando normas, transformándolas y compartiéndolas con otras, en una evolución de relaciones cada vez más complejas.

Esto lleva a otro tipo de juegos, a veces alejados del concepto del que voy a hablar más abajo, pero perpetuados a lo largo del mundo adulto como una necesidad. El deporte es una buena muestra de esta prolongación del juego en la vida adulta. A pesar de lo que se ha comercializado, enterrando el sentido profundo que pudiera haber en un primer momento, su esencia se mantiene. Y lo hace hasta tal punto que una persona que observa un partido (de lo que sea) puede entrar en un estado similar al de las personas que lo están jugando.

Esta necesidad de jugar, que toma fuerza en algunas personas hasta términos peligrosos para la salud mental, puede ser explicada fijándonos en lo que puede aportar el momento lúdico. Aunque lo primero sería explicar qué es el juego.

 

Enmarcando el concepto del  juego

Retomando la definición de La Mancha: El juego es una actividad libremente elegida, que otorga el permiso de transgredir normas de vida internas y externas; un satisfactor sinérgico de necesidades humanas, que abarca la dimensión individual y colectiva y tiene incidencia en el ámbito social, cultural y político.

Extendiendo la explicación de la frase:

– Es imprescindible que la persona que juega lo escoja así libremente, o de lo contrario estará haciendo otra cosa (como intentar satisfacer a otras).

– Jugando, podemos ir más allá de las normas propias (lo que normalmente nos obligamos a hacer nosotros mismos) y de las externas (sociales), en una simulación imaginaria en la que todo puede volverse cabeza abajo/patas arriba.

– Satisface necesidades humanas, si bien no las básicas de la conocida pirámide de Maslow, sí las superiores, como las de auto-realización, reconocimiento y afiliación. Y es sinérgico porque lo hace en conjunto y con más potencia que otros satisfactores que atienden a sólo una necesidad.

– Mezcla ambas dimensiones, la individual y la colectiva, al servir de campo vivencial para el individuo y al ponerlo en relación con otros.

– Su incidencia y consecuencias son extensibles al entorno de la persona, tanto a la gente que le rodea (social), a la cultura en la que está inserta y la forma en la que este grupo gestiona su vida en común (político).

 

Aportaciones y valores del juego

Como he dicho, las normas en el juego se pueden transgredir en esta sandbox/arenero, que representa un entorno de pruebas seguro, donde no hay consecuencias negativas para nuestra vida cotidiana. Existen consecuencias, claro está, pero lo que quiero decir es que, por ejemplo, una muerte “en juego” no trasciende, por suerte a la vida real.

Este espacio de pruebas otorga infinitas posibilidades para buscar, inventar y traspasar las fronteras que normalmente nos auto-imponemos o nos imponen. El cerco creativo se expande y el techo desaparece. Y lo que es más importante, al tomar la decisión de anular esas barreras, nos apropiamos de dicho espacio y de su funcionamiento. Ganamos el poder de manipularlo a nuestro antojo y de disfrutarlo como queramos. Es nuestro juego. Y eso implica un reconocimiento como persona que a veces se diluye en los grupos sociales, donde seguramente tenemos mucho menor reconocimiento.

Esto significa, llevado a un entorno no lúdico naturalmente, como una comunidad, un equipo de trabajo, una asociación, etc. que es posible instaurar un momento donde los roles, relaciones de poder y dinámicas se puedan romper para abrir paso a nuevas interconexiones y modos de entender el grupo. Seguramente todo vuelva a la normalidad después; al fin y al cabo, sólo era un juego. Pero ya se ha experimentado lo diferente y se han explorado otras posibilidades que aportan mucha información sobre el grupo y sus componentes. Evidentemente útiles para todos.

Aquí llega la di-versión, que se puede entender como otra-versión, o jugar a ser otro, a comportarse de distinta manera a como eres. A reaccionar de nuevas formas, adquirir nuevos roles. A probarte, a entender cómo eres y cómo podrías ser, para experimentar una más amplia libertad de elección.

Disguise fail 294/365

Blue Square Thing via Compfight

 

Transformador personal y social

El juego es de este modo una herramienta de auto-conocimiento y desarrollo de habilidades (físicas, mentales y sociales), y por tanto, un multiplicador de las distintas inteligencias (interpersonal, lógico-matemática, espacial…). Buscando un momento posterior para ello y enfocando la consciencia a lo ocurrido, podemos ver nuestras reacciones, emociones, decisiones y creaciones. Y con ello descubrir tal vez facetas desconocidas o afianzar lo que ya sabíamos. A la par que entrenamos las variadas habilidades físicas y mentales, dependiendo del tipo de juego.

Además, es posible trabajar esto en cualquier entorno que nos propongamos, tocando los temas más serios y desde una aproximación flexible, en la que cada cual puede expresarse, verbal y no verbalmente, desde la creatividad y la libertad. La única condición inicial es que la participación sea elegida libremente por cada persona.

Al jugar de verdad, entramos en un estado alterado (sólo hay que observar a un niño jugando) en el que se rompen las barreras mentales, se abre la percepción y dirige la concentración hacia el objetivo de la propuesta lúdica y a las estrategias necesarias para su desarrollo. Con ello, se traspasan las fronteras de nuestra propia mente, encorsetada de normas sociales y auto-impuestas. Se le da una oportunidad a las emociones para que afloren y se dejen ver. Y también aparecen nuevos enfoques que pueden ser finalmente integrados y asumidos como propios, dentro y más allá del juego, en nuestra vida cotidiana.

 

¿A qué te gustaría jugar?

Tal vez pienses que no eres una persona a la que le guste el juego. Pero hay tal variedad de juegos que lo creo imposible. De hecho, hay cosas que no consideramos juegos que, analizándolas bien, confirman cada aspecto de la definición de más arriba. Las aficiones tipo hacer un puzzle, crear una prenda de ganchillo, ir a pescar, ordenar el garaje (hay gente pa tó)… son juegos cuando la persona las hace por elección propia, con placer y desconectando de su realidad.

Por supuesto, la industria del ocio lanza muchas propuestas porque conoce esta necesidad muy bien. Puedes hacer deporte de aventura, jugar a videojuegos, a juegos de mesa, hacer rol en vivo (hay quien habla de esta opción como recreación histórica…), correr en un circuito de karts, irte a batallear a un paint-ball, hacer danza-contact, una jam de música o de circo y acrobacias…

Esta lista, que puedes continuar sin duda con infinidad de ideas, son actividades elegidas libremente, en las que existe un espacio para elegir y crear, unos objetivos y unas estrategias para cumplirlos, unas normas propias, satisfacen varias necesidades humanas y nos ponen en contacto con nosotros mismos y en muchas ocasiones con otros. Son juegos. Y nos encanta jugar.

Wet

Wet discopalace via Compfight

Conclusión

Todo esto, que parece un desarrollo tal vez muy intelectual, puedo decir que es mucho más comprensible cuando se ha experimentado. Puedes acercarte a ello desde tus propias experiencias de juego. Las que de verdad te han hecho olvidar la nube de ruido en tu cabeza y desconectar, para entrar en un mundo de sensaciones personales. Desde allí es desde donde puedes sacar tus conclusiones y seguir buscando.

Para compartir tu aprendizaje, puedes contactar con personas que faciliten este tipo de formaciones, en Uruguay y también en España y otros muchos países. No tiene por qué ser necesariamente ludopedagogía, hay más enfoques, aunque éste es uno que me ha gustado mucho particularmente y que veo más potente. Y puedes buscar por ti mismo, por ti misma, con otras personas. Y compartir vuestras reflexiones aquí, en esta entrada o en la próxima Bienal de juego, que organizará La Mancha el año que viene, así como en otros eventos similares.

 

Para terminar, me gustaría que todo lo expuesto se pudiera utilizar como razones por las que jugar, cuando haya alguien que dude del valor del juego y exija motivos por los que romper sus monótonas y rígidas metodologías pedagógicas. Por suerte, ya se escucha a menudo el término gamificación, aunque para mí su objetivo suele ser demasiado empresarial: producir/influenciar (ver también la definición de Wikipedia). Prefiero el enfoque transformador.

Pero sobre todo, me encantaría que toda esta teoría pueda ser obviada en aras del juego por el juego, en un mundo donde no sea necesario transformar esquemas nocivos para la integridad de las personas. Donde la vida sea un juego.

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12 Respuestas

  1. paulafigols dice:

    ¡Qué post tan interesante! Hace poco conocí a André Stern, autor del libro “Yo nunca fui a la escuela”. Él defiende que los niños (y los mayores) pueden aprender solos, jugando. Tu post me recuerda a sus ideas. Un abrazo

  2. Silvina Touceda dice:

    Me interesa poder participar en los talleres ,me gustaría saber fechas y costo del mismo
    En nuestros barrios tenemos cinco Ludotecas

    • Hola, Silvina!
      Me alegro de que te haya gustado el tema y veo que ya tienes contacto profesional con el juego.
      No sé de qué país eres, así que si quieres más información, puedes escribirme un mensaje por medio del formulario de contacto del blog y te responderé en cuanto me sea posible.
      Un saludo!

  1. 20 enero, 2015

    […] humanas. Aún la podemos encontrar en las relaciones con los demás y en cada cultura: en una tarde de juegos, en una película o un libro, en una canción, en una tradición o una fiesta compartida, en unos […]

  2. 1 febrero, 2015

    […] mediocres y poco interesantes, que el tiempo que tengo para leer y visitar blogs lo dedico a jugar y a desconectar. Más que necesidad de descansar, siento un deseo de aprobación y descargas de […]

  3. 4 febrero, 2015

    […] actividades sociales, como unas jornadas de economía social y solidaria, un pequeño taller de ludopedagogía, la creación de una ressourcerie (el término en español podría ser reciclería, centro en el […]

  4. 7 abril, 2015

    […] juegos (de mesa, videojuegos, al aire libre, […]

  5. 2 marzo, 2017

    […] El juego me mueve algo, como a todo el mundo, aunque no lo sepa. Pero particularmente, a mí me inspira, me da mucha curiosidad y creo que está relacionado con la que pudiera ser mi actividad laboral/creativa en un futuro. […]

  6. 26 junio, 2017

    […] presentan el juego como un componente indispensable del aprendizaje y una herramienta para desarrollar las relaciones sociales e incluso para crecer […]

  7. 2 julio, 2017

    […] Y añado así una nueva entrada sobre hábitos saludables, esta vez más físicos que psicológicos.Éste era el caso de entradas en las que hablaba de reducir el estrés modificando nuestro concepto de la vida o me refería a la comunicación en la pareja y en las relaciones interpersonales en general. También podría incluir en este tema el abandono del porno, o la inclusión del juego en la vida. […]

  8. 23 diciembre, 2017

    […] – Uruguay, porque allí está la asociación La Mancha, que ofrece una formación que me interesa hacer sobre ludopedagogía. […]

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