Inocencia, su origen y la relación con la empatía

¿Qué es la inocencia? ¿Tiene que ver con la falta de vivencias o de conocimiento? ¿O más bien con cierta carencia de experiencias negativas y heridas? Me inclino más bien hacia lo segundo.

Cuando buscamos su definición, muchas veces se alude a una carencia de entendimiento, de experiencia o a la dificultad mental para saber lo que se está haciendo. Si alguien comete un crimen, puede ser un atenuante el hecho de no tener plena capacidad de decidir, ya sea por un estado mental enajenado (transitorio o permanente), por el efecto de drogas o la coacción.

Es decir, que cuando se comete un delito, por ejemplo, termina siendo inocente sólo aquel que no sabe lo que hace o no puede decidir sobre su acción por cualquier causa.

La imagen de la inocencia se encarna tras esta primera definición en los niños o en las personas con alguna discapacidad intelectual.

Por lo tanto, se asume que una persona adulta, con pleno uso de su capacidad mental y si dejamos a un lado el contexto criminal y nos referimos al término en general, ya no puede ser inocente.

¿Cómo es posible? No estoy en absoluto de acuerdo. De nuevo volvemos, como ya hablaba en la entrada sobre la autoridad, a esa visión en la que de la naturaleza del ser humano es negativa, porque si un adulto no es inocente sólo por el hecho de saber, ¿dónde queda nuestra capacidad de decisión?

Además, tendríamos que diferenciar entonces entre inocencia de actos y de pensamientos… Pero aún así me gustaría profundizar más en la misma definición del término.

inocencia

Day 193, por Ricardo Bouyett

Para mí, la inocencia tiene que ver con la incapacidad de tomar una decisión cuyo resultado puede herir a otros. Y sobre todo con el hecho de conocer esa posibilidad de hacer daño. O lo que es lo mismo, con la empatía.

Si somos capaces de ponernos en la piel del otro y somos conscientes de nuestros actos, hay un mecanismo que nos avisa cuando vamos a hacer algo (o a veces cuando ya lo hemos hecho) de que no debemos seguir por ese camino, porque a un cierto nivel, presentimos ese dolor.

A mucha gente le ocurre que cuando le da un golpe a otra persona y se da cuenta después, le viene un pequeño escalofrío. Una sensación sutil y desagradable que proviene de la consciencia de reconocer ese daño en el otro.

Y aquí viene lo curioso, porque entonces, en el origen de mi concepción de inocencia está a la vez la experiencia del dolor y la ausencia de un dolor grande. Me explico.

Para sentir esa empatía que avisa e impide hacer daño a otro, muchas veces es necesario haber conocido el dolor, en una forma similar al que podemos producir con nuestros actos.

Pero a la vez, pienso que una persona inocente en un aspecto no ha sufrido nunca un daño tan grande que le haya dejado una herida emocional. Cuando ese es el caso, podemos encontrarnos a las personas más crueles y agresivas, muchas veces inconscientes del origen de su violencia.

Cuántos casos de asesinos o violadores provienen de experiencias traumáticas similares o relacionadas en la infancia. Cuántas personas reproducen en sus relaciones de pareja, por ejemplo, el modelo de sus padres que tanto les hirió. Y así tantos otros ejemplos de psicología clínica y bien documentada.

Y esas personas, pueden no ser del todo conscientes de sus actos, a veces. ¿Son por ello inocentes? Al contrario. Y su falta de inocencia proviene normalmente de una herida que les impide sentir empatía, precisamente cuando reproducen aquellas acciones que les hirieron gravemente. A pesar de que esos actos les puedan suponer un alivio y una exteriorización de la emoción de dolor y de miedo, que no pueden expresar de otro modo.

Por lo tanto, haber experimentado un dolor moderado y ser conscientes de nuestras decisiones y actos, nos lleva a tener cierta empatía y por tanto a evitar hacer daño a otros. Finalmente, a ser inocentes, incluso en nuestros pensamientos, porque acabamos descartando todo aquello que consideramos negativo para otros.

Podría ser este uno de los engranajes de la moral. O tal vez no. Aquí me paro, no sin antes preguntarte qué piensas tú sobre la inocencia y sobre esta concepción diferente de la misma.

¿Compartes la relación entre inocencia y empatía? ¿Y entre su ausencia y la existencia de heridas emocionales traumáticas?

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2 Respuestas

  1. 10 febrero, 2015

    […] buena gente, además de resultar entrañables (empatizamos fácilmente con este tipo de historias) y de hacernos pasar buenos momentos, han descubierto un […]

  2. 21 abril, 2015

    […] indagan sobre la inocencia de las personas, separándola de la falta de conocimiento y acercándola a la capacidad de […]

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