Pensar demasiado o estancarse en un nivel de conciencia

¿Alguna vez alguien te ha dicho: piensas demasiado? ¿No es el ser humano un animal que se define por su capacidad de pensar? ¿Realmente hay alguien que no piense tanto? ¿O es que sólo se habla de pensar demasiado cuando nos referimos al otro?

Toda persona que conozco tiene una voz interna o bien pensamientos en forma de imágenes. No conozco a nadie sordo-ciego, pero me imagino que en su mente también habrá una maquinaria alternativa que se encargará de gestionar, analizar y dar respuesta a las emociones y situaciones que vivimos a diario.

Hay quienes logran acallar esa voz de vez en cuando y hay quienes la silencian de una forma más permanente. O eso creen. La realidad suele ser que no escuchan lo que esa voz les repite y les grita en esas situaciones de no atención. Las formas de evadirla son diversas: una actividad física extrema, emociones fuertes constantes, riesgo, drogas (y ya sabemos que no todas son ilegales; el azúcar es una de las mejores), la búsqueda de objetivos vitales encadenados e infinitos, el coleccionismo de productos de consumo, etc.

Luego hay quienes buscan en la meditación silenciar su voz interior. ¡Qué curiosos estos últimos! Con todas esas otras opciones que tienen…

¿Y todo esto por qué? Porque seguramente en algún momento alguien les ha dicho que no hay que pensar demasiado. Que se rayan y que hay que vivir las cosas de forma más sencilla. O porque no logran llegar a conclusiones que les aporten el significado de su vida. O porque pensar en ciertas cosas y darse cuenta de las debilidades y errores cometidos conlleva normalmente, según nuestra educación, dolor y/o vergüenza.

Hasta aquí alguno de los motivos para no pensar demasiado y las principales maneras de evitarlo. Nada sólido.

Analizando un poco las veces en las que alguien me ha dicho que yo le daba vueltas de más a la cabeza, la mayor parte de ellas la otra persona no me lo decía pensando en lo que yo necesitaba o lo que a mí me podía hacer bien. En realidad me lo decía poniéndose en mi situación y expresando de forma indirecta que ella no sería capaz o no querría hacerlo. Porque le resultase cansado, doloroso o simplemente una pérdida de tiempo. Y cuando yo expresaba mi impulso de pensar, mi necesidad de explorar, a veces me entendían y otras no, dejando traslucir a menudo un prejuicio de fondo muy extendido hacia esta actitud.

pensar demasiado

Pensando, por David Heart Industry

¿Hasta dónde permitirse pensar?

Entonces, ¿es conveniente ponerse algún límite?

Cuando le damos vueltas a algo es porque lo necesitamos. Siendo conscientes de lo que vivimos y de nuestra posición en nuestra vida, podemos aprender. Y lo que es más importante, DECIDIR. Si no conocemos nuestra postura, lo que sentimos con respecto a un tema concreto, o los motivos que nos llevan a preferir una cosa un otra, entonces no estamos viviendo en nuestra piel. Estaremos decidiendo en base a lo que otros han pensado.

A veces no cuestionamos estas decisiones que tomamos con una base social. Hacemos lo que todo el mundo hace porque pensamos que esa es la buena elección. Pero somos tan diversos que es imposible que las convenciones valgan para todos. Por tanto es necesario revisarnos. Y para eso, no queda otra cosa que escucharnos. No sólo a ese pensamiento, si no a las emociones ligadas a él, que siempre están ahí, aunque muchas veces ocultas.

Siempre que estemos distraídos de nuestra cotidianidad, que nos cueste concentrarnos, que no podamos dormir, no prestemos atención a una conversación… tenemos claros indicios de que hay algo que nos ronda a lo que le debemos prestar atención. Tal vez podamos llegar nosotros mismos a ello o tal vez necesitemos la ayuda de otros. Y no necesariamente de profesionales, sino a veces simplemente una conversación sobre lo que nos preocupe puede esclarecer nuestro punto de vista. Escribir también puede venir bien 🙂

Al fin y al cabo, estos actos de comunicación nos ponen en la situación de dar forma a nuestros pensamientos para poder expresarlos. La sola intención es la chispa que hace que nuestro cerebro descubra la manera de sacar lo que nos bloquea o nos preocupa.

Y comunicarse con otros es similar a lo que hacemos en nuestra cabeza al pensar demasiado. Es generar movimiento, solidificar conceptos y relacionarlos, conectándolos con nuestro sentir. Sólo que mejor aún, porque al compartir este proceso en una conversación podemos colaborar con nuestros interlocutores para construir un sentido propio a todas esas ideas. Recibiremos otros puntos de vista, argumentos en contra y a favor, tal vez un refuerzo por empatía (el otro nos comprende), posibles soluciones a las dudas y al fin, cubriremos una necesidad importante que todos tenemos, la de ser escuchados. Si la otra persona sabe hacerlo y está preparada en ese momento, claro.

Pierde el miedo y defiende tu derecho

Así que cuando te hagas la pregunta, cuando alguien te avise de que tengas cuidado, no vayas a pensar demasiado, tan sólo mira lo que estas buscando y si puedes, compártelo. Que nadie te convenza de inmovilizar tus pensamientos e inquietudes.

Si haces ésto, te quedarás muy probablemente estancado o estancada en un nivel determinado de conciencia, de evolución personal. Sin la potente herramienta de la mente seria muy difícil que crezcamos como personas.

A nadie le ha explotado la cabeza por pensar, que yo sepa. Sin embargo hay mucha gente que se lesiona haciendo ejercicio o que sufre vigorexia… Y no estoy en contra del ejercicio, claro. Tan sólo hay que prestar atención a seguir unos buenos hábitos (podríamos llamarlo higiene mental). Y quiero expresar, finalmente, que pensar no tiene por qué ser peligroso. Vaya, esta forma de decirlo me suena a algo. Tal vez haya alguien a quien le convenga que no nos comamos el coco.

Naaa, no lo creo. Al fin y al cabo, somos todos humanos y todos tenemos esa necesidad en común. ¿O no?

(Visitado 191 veces, 1 visitas hoy)

12 Respuestas

  1. Marimar dice:

    Indudablemente es bueno pensar , y probablemente no exista un limite o por lo menos no debería haberlo. Pensar es precisamente algo nuestro, algo intimo pero a la vez compartible en momentos oportunos tanto para el pensante como para el interlocutor. Pensar nos ayuda a afrontar, desglosar, elegir, encontrar el camino a seguir… pero yo creo que cuando se dice no pienses tanto nos referimos a no pienses tanto en la misma cosa sin salida, con circularidad. De todas formas cuando se dice esta frase muchas veces no somos conscientes de que estamos poniendo freno a la necesidad de esa persona a su búsqueda interna o a su necesidad de comunicación de lo que está mascullando.
    Elegir no pensar en ocasiones es huir y en otras no sufrir. Elegir pensar es vivir avanzando aunque para ello a veces se de algún paso hacia atrás.

    • Entiendo el punto de pensar de una forma circular o cerrada, incluso destructiva, con ideas que sólo llevan al rechazo o a inmovilizarnos.
      Y lo que dices sobre poner freno a la necesidad de las personas en relación a su búsqueda interna o comunicación es exactamente a lo que me refiero en la entrada.

      En cuanto a lo de elegir no pensar para no sufrir… bueno, creo que sentir dolor emocional es parte de la vida. Y cuando lo sientes suele ser una oportunidad para aprender, para sanar. Porque así somos conscientes de los problemas y heridas. Y es a partir de ahí desde donde podemos trabajar. Por tanto, no soy partidario de evitar pensar para no sufrir.
      Otra cosa es aprender a pensar de forma sana, manteniendo siempre el respeto hacia uno mismo y evitando el auto-castigo, la censura y la culpa, para empezar. Esto puede dar para otra entrada completa…

  2. Marimar dice:

    Yo tampoco entiendo no pensar para no sufrir pues seria estar tras la barrera siempre, pero si entiendo que haya gente que lo haga aunque no es mi modo de atajar la vida; a veces nos metemos en un callejón sin salida pues aunque tenemos mil respuestas ,escudriñamos en nuestro interior para esprimirnos, y esto es a lo que me refiero yo con pensar demasiado, pero vamos es una opinión que no siempre se puede llevar a cabo , porque hay temas en los que pensar es infinito y otros que son todo lo finitos que nosotros los queramos hacer.

    • A eso es a lo que me refiero con que también es necesario aprender a pensar. Hay hábitos muy poco saludables al respecto.
      Afortunadamente, hay mucho trabajo sobre el tema y muchos tipos de corrientes y métodos, adaptables a gustos y posibilidades.
      Gracias por los comentarios!

  3. Sandra dice:

    Y el parar de pensar por un momento y escuchar el sentir y ver si van de la mano, para ir en la misma linea las dos partes, uniendo las palabras y movimientos de lo que hacemos y decimos junto con lo que pensamos y sentimos….
    Así quizás somos más conscientes de nuestro estar, aprendiendo de lo que se mueve en nuestro cuerpo, teniendo en cuenta los movimientos, el nivel mental, emocional, sin huir y escuchandonos…. Me gusta lo de pensar de forma sana :).
    La risa es cuando cabeza, emoción y acción van cada una a la suya…jeje
    Graciaaaas! Mua!

    • De acuerdo, introduzcamos la pausa y la escucha como mecanismos para sentirnos, para comprendernos.
      Para mí, pensar es como una inspiración de aire que nutre y hacer funcionar una parte de nuestro interior. Algo indispensable. Pero no podemos inspirar sin expulsar luego el aire a cada vez.
      Así, alternando la actividad con la pausa/escucha, mantenemos el movimiento de nuestra comprensión.
      Gracias por completar la entrada con tus reflexiones, Sandra!

  4. Santiago dice:

    Interesantes pautas. Gracias

  1. 4 febrero, 2015

    […] este punto me pregunto acerca de la necesidad de hacer las cosas de forma distinta. ¿Por qué no reflexionar de verdad y a fondo sobre mi trayectoria, lo que realmente me gustaría hacer, mis motivaciones vitales? […]

  2. 2 marzo, 2015

    […] como de costumbre, observarnos, sentirnos en cada momento y pensar si lo que estamos haciendo parte de una decisión que de verdad hemos tomado por nosotros mismos o […]

  3. 3 marzo, 2015

    […] Y nos buscamos las castañas al mismo tiempo. Discurriendo alternativas y reflexionando (¿demasiado?) qué podemos hacer con nosotros mismos. Porque buscar y conocer nuestro mundo interior todavía […]

  4. 21 abril, 2015

    […] defienden el derecho a pensar y a utilizar la mente de una forma sana contra los juicios de pensar […]

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza galletas, bueno, cookies, para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de mipolítica de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies