La droga: ampliando la definición

¿Qué es la droga? Intentaré explicar mi definición personal, condensando y modificando las definiciones comunes, para señalar a partir de ella que prácticamente todo el mundo es adicto a alguna droga.

Cuestionando la definición original

Según las definiciones mas extendidas,  la droga es toda sustancia que introducida en un ser vivo por cualquier vía, tiene unos efectos biológicos sobre el mismo. Especificando un poco más, algunas explican que una droga es capaz de modificar una o más funciones del organismo relacionadas con su conducta, comportamiento, juicio, percepción o estado de ánimo.

Añadiendo esto es más completo, porque todo lo que entra en el organismo puede producir efectos biológicos. Partiendo de un ejemplo sencillo, una pera activa el sistema digestivo, la boca envía señales al cerebro sobre el sabor, el olor, el tacto…

Todavía queda un margen enorme, por lo que a veces se añade que los alimentos son excluidos de esta definición a pesar de sus efectos fisiológicos conocidos en la mayoría de las especies animales. Y las plantas medicinales entonces, ¿quedarían fuera de la misma? Porque está claro que se pueden comer o tomar en infusión y pueden modificar alguna función del organismo.

Droga matutina

Monday coffee, by Daniele Devoti

¿Y dónde esta la frontera? En el caso de muchas drogas naturales, su uso ha sido históricamente incluido en la alimentación. Y lo es todavía. En algunas clasificaciones de drogas, se incluyen el alcohol, el tabaco, el café y el té. Y al menos tres de estos cuatro los puedes encontrar en las cartas de cualquier restaurante. Ya vemos aquí una pequeña disonancia entre las definiciones oficiales. Por lo tanto, no excluiré los alimentos del término droga.

Nos encontramos entre ellos fácilmente con algunos cuyos efectos en el organismo son realmente potentes y que ni siquiera están clasificados en la lista de drogas legales. Esta lista es variable según el país, por lo que descarto también esa clasificación de plano.

Con respecto a estas drogas (causan efectos relacionados con su conducta, comportamiento, etc) no consideradas ilegales, bien podríamos añadir entonces el azúcar, por ejemplo. Sí, la industria tabacalera y de alcohol están ahora más limitadas que antes, con la publicidad y los impuestos, aunque siguen manteniendo su fuerza. Pero la del azúcar es espantosamente enorme y está ramificada para llegar a cada rincón de la alimentación global. De todo lo que se compra en un supermercado, mira los ingredientes y avísame cuando encuentres un producto elaborado sin azúcar. De otros edulcorantes prefiero no hablar, así que no cuentan…

Si no conoces los efectos de consumir azúcar, puedes hacer una simple búsqueda para recopilar información. No olvides hacer un poco de criba y evita afirmaciones generales no demostradas científicamente. Aun así, verás que hay algunas frases que se repiten bastante y que sí han sido demostradas.

El azúcar es una droga

Jerry in the sugar isle face down, by Erin Nekervis

La droga emocional

Por otro lado, hay más cosas además de las sustancias materiales, que pueden causar los mismos efectos en el organismo.

Sin meterme mucho en el berenjenal de la explicación  técnica, según clasificaciones farmacológicas, relacionadas con la interacción de diferentes sustancias químicas dentro del organismo, dichos efectos pueden ser estimulantes, depresores, alucinógenos, sedantes, anestésicos…

Su funcionamiento se explica por la interacción de distintos receptores situados en la membranas de las células y por las reacciones en el sistema químico del cuerpo, que produce, elimina o inhibe la producción de sustancias propias para regular lo que está pasando.

Lo más interesante es que el propio organismo es capaz de auto-generar esos efectos e incluso sustancias equivalentes a las de algunas drogas sin haberlas consumido (existen en todos los vertebrados, por ejemplo, los endocannabinoides, como los que se encuentran en la marihuana).

Es decir, que una persona puede llegar a estados de euforia, alucinación, psicodelia, ausencia de dolor, etc. sin la ayuda de ninguna droga. Aunque normalmente existirá un factor externo que haya propiciado ese estado. Y en ese caso habrán sido su mente y su percepción las que hayan generado esa química interna y finalmente dichos efectos.

Droga alucinatoria

Hypnotiq No. 71, by Shane Gorski

¿Y cuales pueden ser los factores?

Pues situaciones que creen en la persona fuertes cambios emocionales, verdaderos choques de percepción, que estimulen positiva o negativamente su mente a través de recuerdos o de situaciones muy distintas a su cotidianidad. Lo que se traducirá, tras la reacción química en pequeños picos de placer o de dolor.

Sí, lo he dicho bien. También los estímulos negativos afectan de esta manera porque rompen una monotonía y hacen aflorar emociones que pueden estar ausentes el resto del tiempo. O porque rememoran una experiencia de la persona que va unida a su identidad (alguien que se considera víctima de algún tipo de abuso, por ejemplo, tiende inconscientemente a reproducir ese tipo de situaciones). Aquí el proceso psicológico es más complejo y no puedo entrar en más explicaciones sin riesgo a equivocarme.

Estas situaciones estimulantes, positivas o negativas, pueden ser infinitas, según la experiencia, gustos y personalidad de la persona: comer chocolate o algo dulce, hacer puenting o vuelo libre, ligar cada noche con una nueva persona, tener sexo (esto suele dirigirse hacia prácticas extremas o poco habituales), meterse en una pelea, ser abusado, castigado o golpeado, sumergirse por completo en las redes sociales virtuales… y vendrían a ser, en resumen, el desencadenante de los efectos, o lo que es lo mismo, un tipo de droga emocional (no material).

Internet como droga

Internet addiction, by Federico Morando

Mi definición

Aun así, sigue faltando un componente importante en la definición del concepto de droga. No sólo genera ciertos efectos, sino que hay algo que incita a la persona a repetir la experiencia, a continuar el consumo.

La adicción es un componente importante. Y aunque ni siquiera todas las drogas son consideradas adictivas, la recurrencia con la que se las busca suele estar más ligada a una necesidad de la persona que las busca. De ahí que para muchos tipos de droga haya personas que no caigan en un consumo continuado y otras sí lo hagan.

Para mí, aquí nos topamos con el punto esencial. Lo que se persiguen son los efectos finales, el placer o las emociones fuertes. Y el motivo por el que se buscan es porque en la vida de esa persona existe una carencia de los mismos. Seguramente tendrá una sensación de vacío o de monotonía, una falta de bienestar en general que le harán buscar alternativas que llenen ese vacío.

La droga, por tanto, sería cualquier sustancia o situación que provoca en el organismo efectos en la conducta, comportamiento, juicio, percepción o estado de ánimo, de forma que la persona busca repetidamente recurrir a ellos para ocupar un vacío en la percepción de su experiencia vital o para reproducir ciertas emociones, ligadas a menudo a eventos traumáticos o intensos vividos con anterioridad.

Puede resultar interesante añadir, dentro del concepto de droga negativo, que tiene consecuencias no deseadas para la persona, físicas o emocionales, a medio o largo plazo, que restringe su capacidad de decisión y coarta su libertad. Aunque esa persona pueda siempre decidir dejar esa droga.

Entonces, ¿qué podemos hacer con nuestras adicciones?

Según esta definición personal, como decía antes, hay muchas situaciones estimulantes, alimentos y hábitos que pueden funcionar para nosotros como una droga. Lo malo es que desarrollemos una adicción a ellos y tengamos una dependencia, por la que nuestras elecciones vitales se vean condicionadas y limitadas. Es decir, que por la drogodependencia, seamos menos libres.

Droga calma-nervios

Nervous, by Fran …

Detrás de todo ello hay siempre unos motivos. Y en el momento en el que demos con ellos, ya contaremos con un objetivo con el que trabajar.

El primer paso sería preguntarse si hay algo a lo que recurrimos cuando nos sentimos mal, cuando nuestra autoestima cae, o cuando sufrimos algún contratiempo. Es posible que muchas veces, después de haber tomado una decisión, nos arrepintamos porque nos demos cuenta de que preferiríamos haber elegido otra cosa. Como un domingo tarde, algo alicaídos, en el que en lugar de prepararnos una cena sana y nutritiva, nos hemos zampado dos tabletas de chocolate.

Así tenemos los primeros indicios de que tenemos una adicción a algo. El porqué de ese algo tendremos que buscarlo entre lo que nos aporta y qué es lo que puede reproducir. Con el chocolate no es difícil: subidón de azúcar, liberación de endorfinas…

Si se trata de algo más abstracto, como la búsqueda compulsiva de algún estímulo emocional concreto, será algo más complicado. En ese caso, seguro que la gente de nuestro entorno nos puede echar una mano para dar con ello, ya que tienen un punto de vista más objetivo.

En cuanto a los motivos, introspección, diálogo o ayuda profesional; todo vale.

Por último, una vez que somos conscientes de nuestra adicción, de qué nos aporta y de cómo nos restringe, no es fácil salir de ella. Aquí la voluntad es lo que más cuenta. Y para trabajar la voluntad, es necesario encontrar un buen motivo para dejar esa droga, porque ya sabemos el mal que nos hace, pero seguramente no tenemos ni idea de como satisfacer esa necesidad que nos hace recurrir a ella. Toca buscar…

 

Si has identificado tu/s droga/s, ánimo en tu trabajo con ellas. Y en la aceptación de lo que significan para ti. Detrás de todo eso, habrá muchos motivos a explorar y buenos aprendizajes a completar. Así que, para completar la entrada, ¿podríamos decir que las drogas pueden ser unas buenas herramientas de auto-conocimiento y crecimiento personal? Pues yo creo que sí, aunque no son las únicas, claro. ¡Ni son imprescindibles!

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5 Respuestas

  1. Marimar dice:

    Estoy de acuerdo contigo que cuando se recurre a cualquier droga, ya se externa, biológica o emocional, hay un desequilibrio en nosotros que alguna vez identificamos pero que en la mayoría de las ocasiones no sabemos de donde viene. El ser humano siempre ha tenido mecanismos de escape y ha recurrido a cosas que nos puedan llevar a un hedonismo tras una situación frustrante o triste( fumar , comer compulsivamente, sobre todo azúcar ,o recurrir a drogas más de diseño) ; el propio cuerpo genera sustancias en determinadas situaciones estresantes para hacer un efecto de contrarrestar las que genera es estado.
    También estoy de acuerdo en que el recurrir a las drogas es con la intención de buscar placer ante un vacío existencial, no tener ilusiones, o no saber hacia donde ir. La persona se mete en un callejón sin salida en el que la voluntad esta prisionera pero no totalmente, porque si existe una luz que abra la búsqueda de ilusiones la voluntad se puede recuperar; esto no deja de ser difícil sobre todo en un estadio de la adicción avanzado, pues en un primer momento se prueba, después se busca para conseguir un placer más continuado (con lo que conlleva el cambio de percepciones que pueden llevarle a hacer cosas inhabituales en él) ; el periodo más difícil de la adicción es cuando se busca para no encontrarte mal, pues el habito nos ha generado una necesidad tal que ya no nos drogamos para lograr placer sino paro no sentir el displacer del “mono”. Por todo esto siempre es conveniente encontrar el motivo de nuestro vacío o el del porque me drogo cuanto antes para disponer de esa voluntad tan necesaria en estos casos

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