Permitirme el descanso

Brevísima entrada semanal en la que explico el resultado de no saber escucharse y de cómo me cuesta permitirme el descanso.

Llevo arrastrando una especie de gripe o resfriado desde el miércoles pasado, día que me pasé entero sin salir de la cama. Y desde ahí, he seguido yendo a trabajar, el fin de semana he decidido no faltar a una formación que me suponía levantarme más temprano aún para desplazarme en tren y volver el domingo noche para enlazar esta semana.

Reunión extra ayer por la tarde y hoy hago una suplencia en el instituto a una compañera que no puede venir.

Resultado: un estado de cansancio mental moderado y permanente, nada de interacción en blogs e internet en general, sin entrada normal para la semana y una tos mocosa que evoluciona pero me deja sin voz.

permitirse el descanso

Foto rápida

Y no puedo quejarme, porque todo es decisión mía. Muy consciente: el fin de semana la formación se centraba en las emociones y entre los ejercicios que nos propusieron había varios de escucha personal al estado en el que nos encontrábamos y uno final en el que nos hacíamos una propuesta a nosotros mismos.

Mi autoanálisis me hizo ver algo que ya me sonaba: que me cuesta parar el ritmo aun cuando siento el cansancio y me sigo empujando, sobre todo cuando es una cuestión laboral. Me cuesta permitirme el descanso.

Vamos, que no me escucho lo suficiente y cuando lo hago, me es difícil tomar la decisión de darme un tiempo para mi reposo. Y en el caso de decidir prestarme más atención, sigo cayendo en lo mismo finalmente.

Por eso, he decidido escribir algo breve de todas formas, ante la posibilidad de dejar el blog en pausa semanal. Porque quería dejar constancia de lo bien que me ha sentado esta pequeña formación y de cómo a pesar de ella he vuelto a tropezar con la misma piedra. De mi frustración por ello. Y de mi determinación a prestarme más atención.

¡Hasta la semana que viene!

 

 

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8 Respuestas

  1. Ana (anamari para los amigos) dice:

    Vente unos días a Zaragoza de relax!!
    Por aquí hay gente a la que le gustaría mucho veros descansaditos….

    • Jajaja. Ya lo sé, sólo que cada vez que vamos por Zaragoza hacemos justo lo contrario de descansar… Y luego toca volver al trabajo con las pilas descargadas, aunque lo hayamos pasado estupendamente.
      Pero tiempo al tiempo, se acercan cambios y el verano, que siempre se presta mucho más. Besos!

  2. Marimar dice:

    Nos cuesta mucho dedicarnos un respiro, siempre nos sentimos obligados a cumplir unas expectativas que nos marcamos, sin contar con nuestra persona, con la importancia que se merece. Parece como si nos remordiera la conciencia por no hacer nada, aunque ese “nada” sea algo necesario para recargar pilas y descansar nuestro cuerpo y nuestro alma. Hay que bajar un poco el rendimiento, disfrutar de la laxitud de nuestro cuerpo y de la improductividad de nuestra mente o del calor del sol con los ojos cerrados y la imaginación puesta en el mar o en otra cosa sin prisas.
    Darse un respiro y saber hacerlo cuesta a veces por nuestra incapacidad de reconocer que no somos super-personas , sino solo personas que vivimos aunque lo queramos hacer intensamente ; esta intensidad nos lleva a creer que tenemos que estar siempre con la maquinaria en funcionamiento, pero hasta las maquinas tienen que parar para engrasar.
    Descansa que lo mereces y lo necesitas. Muchos besicos.

    • De hecho hace ya algún tiempo que no me siento culpable por no hacer nada. Al menos conscientemente.
      Pero en relación al trabajo y a la responsabilidad que asumo en mi puesto, sé que me sobrecargo y que lo hago por una inseguridad en cuanto a cómo me valoran mis compañeros.
      Porque quiero mantener un nivel impecable y porque de algún modo puedo llegar a verme imprescindible, cuando no lo soy.
      Tal vez sea más el quiero lo que cuente, una necesidad de ser una pieza importante del equipo. De nuevo una necesidad de reconocimiento en el exterior, esta vez mediante el ideal de trabajador eficiente y perfecto compañero.
      Y esto no funciona. Doy fe.

      Os tomo la palabra y procuraré descansar un poco este finde. Yo ya he tomado conmigo mismo el compromiso de escucharme a menudo y hacerme un poco más de caso.

  3. Pablo dice:

    Miguelon, ánimos y a descansar que siempre es bueno parar a pensar y frenar un poco….coincido con Ana en que os vengáis unos días a zaragoza jejeje…un fuerte abrazo

  1. 21 abril, 2015

    […] me he preguntado a menudo sobre por qué me pongo enfermo y no me escucho cuando mi cuerpo me pide descanso […]

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