Turismo solidario: una propuesta incompleta

El turismo solidario es una solución a la antihumana y antiecológica forma de viajar más común. A pesar de ello, tiene grandes pegas que cuestiono, como de costumbre, mientras propongo alternativas.

Mucha gente prepara sus vacaciones con tiempo, eligiendo un destino y una actividad apetecibles. Metiendo todo en un paquete comprimido en los pocos días disponibles que dejan los contratos laborales normales, de forma que esas vacaciones sean cómodas y fáciles.

Hay empresas que se encargan de preparar esos paquetes y compiten en una maraña de precios y productos en los que otras compañías de transporte, de alojamiento, de animación, restauración, etc, se ven envueltas en toda una red comercial que promueve gran parte de la economía de los países más turísticos del mundo.

Bueno, eso es mentira, no promueven la economía de esos países. Se la tragan, se nutren de ella (las empresas, claro), la digieren y luego defecan los restos en dichos países. Esos desechos son variados: polución, invasión de turistas que no contribuyen en nada o casi nada a la riqueza e intercambio local, consumo privilegiado de recursos, invasión cultural, perpetuación de diferencias económicas, explotación de personas en trabajos mal pagados o que sobrepasan todo tipo de derechos humanos…

turismo solidario y contaminación

Xatarra i xinet, por Anna

Viajar se ha convertido en otro producto de consumo más, tanto más apetecible cuanto más asfixiante sea nuestro día a día. Y como consecuencia, cuanto mayor es la necesidad de desconexión, mayor es la actitud zombi de los turistas: consumistas natos, pensadores nulos y por ende, irresponsables morales.

El turismo solidario como solución

Por todo ello, mucha gente ha comenzado a intentar cambiar esta costumbre tan destructiva para esos países, que ya de por sí están bastante destruidos gracias a los tejemanejes socio-económicos del occidente más pudiente.

Normalmente se trata de ongs de cooperación al desarrollo, aunque de vez en cuando se trata de agencias de viajes con ciertos valores éticos que se han unido al mismo carro, visto que el negocio ofrecía posibilidades.

El objetivo es ofrecer a los futuros turistas una opción menos agresiva al medio ambiente y a la cultura del país de destino. Una alternativa que se basa en la sensibilización, es decir, conocer cómo es la realidad de ese país y de paso, algunos proyectos solidarios que la organización de turno desarrolla en él.

turismo solidario

Oxcart on Fairtrade plantation, por Peter Mulligan

De esa forma se puede lograr un cambio de conciencia aquí e indirectamente, un apoyo de voluntariado o de recaudación de fondos para esos proyectos que intentan reducir las desigualdades económicas que reinan por doquier.

El turismo solidario también pretende desarrollar en sí mismo la economía local mediante proyectos que organizan rutas, visitas y actividades turísticas, a la par que fomenta un intercambio no solamente económico sino también cultural, de una forma más equitativa y horizontal.

De esta forma, la persona que quiere pasar sus vacaciones en un país exótico, puede obtener un producto no tan distinto a lo que ofrecen las agencias normales, por un precio económico y con el extra de que ha colaborado con una iniciativa solidaria. Lo cual está de moda y da muy buena imagen.

Los peros del turismo solidario

Se veía venir, ¿verdad?

Lo más evidente de la crítica del trabajo de la gran mayoría de las ongs es que trabajan sobre las consecuencias de un sistema asesino, podrido por dentro, disfuncional y complejo (y por lo tanto difícil de modificar).

Su respuesta es como los calmantes para los síntomas de una enfermedad. Hacen más soportable el dolor, permiten un respiro y prolongan la vida de mucha gente que, sin ellas, estaría en unas condiciones aún más inadmisibles. O muerta.

Pero no hay tantas ongs que logren apuntar a la verdadera raíz del problema (lo que constituiría un trabajo sobre las causas de la enfermedad), que es el funcionamiento global de la economía y las relaciones sociales entre grupos de personas y países. Y detrás de esta maquinaria, por no externalizar y limitar responsabilidades, está la opinión y la conciencia de cada uno de sus componentes.

Por lo que, aunque no podamos proponer soluciones a la macroeconomía apocalíptica que estamos sufriendo (bueno, yo no puedo, pero hay gente que tiene buenas ideas al respecto), lo que sí que somos capaces es de hablar de una realidad vista con otras lentes y compartir una conciencia abierta al cambio, centrada en el ser humano y sus derechos, tan alienados hoy en día.

globalización y tursimo solidario

Globalisation, por Lars Plougmann

Y desde que yo mismo hice uno de estos viajes a Centroamérica, acompañado por una ong de cooperación, he venido dándole vueltas al asunto. Y le he dado bastantes vueltas, al involucrarme directamente tras mi viaje en la formación del voluntariado que participó en los siguientes programas anuales de dicha ong.

Te invito a leer el libro ilustrado que creé a raíz de dicha experiencia. En él profundizo mucho más desde las vivencias directas y todo lo que me movió en ese momento. Si estás pensando en hacer un viaje parecido, tal vez te sirva de punto de partida para reflexionar sobre todo lo que te puede aportar esta decisión así como ponerte en guardia para ciertos peligros y trampas.

[piopialo vcboxed=”1″]El turismo solidario sigue dejando de lado ciertos aspectos humanos y ecológicos[/piopialo]

A partir de esta primera reflexión en la que tiro un poco por tierra el trabajo de tanta gente con buena voluntad y sublimes valores, encuentro que el hecho de viajar de forma solidaria sigue dejando de lado ciertos aspectos humanos y ecológicos. Por lo que añado alternativas y mi filosofía de viajar.

Alternativas al turismo solidario

No es que yo sea un Marco Polo ni un nómada empedernido. De hecho, cada vez más encuentro las ganas de aposentarme. Y eso que preparo un proyecto de viaje bastante gordo de aquí a dos años…

De cualquier modo, he hecho mis viajes y he podido comprobar mi reacción, revisar mis vivencias y reflexionar sobre todo ello.

Para empezar, mi cuerpo y la economía de recursos del planeta, así como su salud, me posicionan en contra de volar en avión. Ya basta de viajes tan rápidos que el cuerpo se tenga que adaptar durante horas o días a cambios bruscos de situación para los que no está hecho.

no al avión

plane landing over simpson bay, por Steven Conry

Si, como dicen, la gracia del viaje no está en llegar sino en recorrer el camino, ¿por qué no tachar estos medios tan absurdamente rápidos y contaminantes? Pregunta polémica, claro. Pero si de verdad estás pensando en contestarme algo así como que esos medios son indispensables cuando tenemos prisa por causas ajenas, déjame plantear una duda sobre las prisas y el poder que le damos a causas externas para tomar las decisiones de nuestra vida. En cualquier caso, el avión se toma mucho más de lo necesario (igual que la carne que consumimos, sobre todo en España).

Y yo he decidido intentar dejar de coger aviones. Y también limitar los viajes largos en coche. El mismo motivo, a menor escala. Si puedo hacer el viaje en bici o, a una mala, en transporte común y público, estoy contribuyendo menos a la contaminación del planeta y me estoy ofreciendo la oportunidad de disfrutar del trayecto de una forma distinta, más consciente y sana.

Esto en cuanto a los medios de transporte. Y si pensamos en los motivos del viaje en sí o en lo que podemos hacer durante el mismo, como ya conté en las entradas de viajar trabajando, esta alternativa no sólo sirve para hacer un viaje más económico.

Encontrarte con otras personas para realizar tareas comunes, para compartir actividades, su casa, o momentos de intercambio directo es algo mucho más real que irte a una playa idílica, aislado del contacto humano por una higienización social artificial, forzada por un personal de turismo y hostelería altamente profesional en ofrecerte la mejor falsa sonrisa.

[piopialo vcboxed=”1″]Ningún pack turístico de agencia te va a mostrar la realidad humana del lugar de destino[/piopialo]

Ningún pack turístico de agencia te va a mostrar la realidad humana del lugar de destino. Para empezar porque su único interés es envolverte en una nube de felicidad y bienestar absoluto, por definición irreal. Y porque sólo evitando esa sombra de las situaciones y la realidad que podrías conocer de otro modo, pueden mantener su negocio tal y como es. Entre otras cosas, muy rentable para ellos.


Por todo ello, cuestiono con esta entrada las formas de viajar habituales, rápidas, deshumanizadas, desconectadas, nocivas para el medio-ambiente, la economía local y las relaciones humanas.

Y también cuestiono el turismo solidario, por considerarlo como una solución incompleta a todo lo anterior, a pesar de que tenga sus puntos interesantes a aprovechar.

turismo alternativo

A cyclist in Tyrol (Austria), por François Schnell

La propuesta no es dejar de viajar, si no hacerlo de la forma más consciente posible. Empezando por el recorrido, el tiempo que nos tomamos en hacerlo y la forma de hacerlo. Y acabando por los motivos por los que viajamos y lo que decidamos hacer durante el viaje, así como cómo queremos hacerlo y con quién.

¿Compartes algo de lo que he dicho? ¿Me tomas por un chalado humanista decrecentista? Algo de razón llevas.

No dudes en comentar y/o compartir.

Y si todavía no me sigues en la nueva página de Facebook de Sé volar pero no me acuerdo, o en mi cuenta de twitter @miguelBlaRo, pues no pasa nada. Si ves que no te supone mucho esfuerzo, eso sí, es de agradecer un me gusta o un sígueme. 😀

Hasta la semana que viene. Tal vez el martes, quién sabe.

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4 Respuestas

  1. Marimar dice:

    Esta bien lo que dices y tiene su fundamento tanto humano como ecológico y aunque yo estoy de acuerdo en parte, tengo algunas cosas que opinar.
    Tus iniciativas se pueden llevar a cabo cuando se es joven, lleno de ideas y con fuerza para afrontar “aventuras” del tipo de viajes a los que te refieres, pero cuando uno ya tiene cierta edad necesita algo de confort en sus viajes y le resulta agobiante no tener una cierta estabilidad. No digo que todo te lo tengan que dar hecho, porque indudablemente lo mejor es planificar tu los lugares que quieres ver, lo que deseas hacer y las vivencias que te gustaría desarrollar, incluso si deseas cooperar en un viaje solidario o de otro tipo.
    Los medios de transporte suelen ir en función del tiempo que tengas de vacaciones, aunque creo que no se debe abusar del avión, porque esto es como todo, te metes en una dinámica y ya no sabes salir de ella, como coger el coche para comprar el pan. Lo que quiero decir es que por desgracia los trabajos, en muchas ocasiones, disponen de pocos días para recrearse en la experiencia de viajar en bici o con mochila y al final optas por coger un medio de transporte más rápido que te vaya acercando a los lugares que quieres conocer o en los que quieres socializarte, compartir, adquirir cultura…
    Lo complicado del tema es saber lo que uno quiere hacer con sus vacaciones y luego, dependiendo de la edad o de lo echado para delante que se sea, elegir la manera más ecológica, humana, cultural y porqué no lúdica que elijamos, intentando hacerlo lo mejor posible.

    • Claro, entiendo las limitaciones laborales.
      Lo que pasa es que como de costumbre, pongo en duda el paradigma entero laboral y económico, y el ritmo de vida y de consumo.
      Espero que cuando tenga una edad más avanzada me pueda seguir plateando viajes de esta forma, porque tenga energías, y sobre todo la posibilidad de tiempo para hacerlo.

      Está en mi búsqueda también encontrar un estilo de vida y un tipo de trabajo que me lo permita. Así podré seguir con coherencia estos principios.
      Por el momento, me lo puedo permitir, precisamente porque carezco de cualquier tipo de estabilidad laboral.

      Y luego que cada cual, como digo, encuentre su forma. Si es posible, siendo consciente de sus elecciones y motivos.
      Gracias, como siempre por el comentario.

  1. 29 abril, 2015

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  2. 26 junio, 2017

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