Bloqueo emocional masculino: Los chicos no lloran

A los hombres se nos ha impuesto un bloqueo emocional que luego perpetuamos sin rechistar. Sufrimos en silencio (o sin saberlo) las consecuencias de negar la tristeza. Pero todo hábito puede cambiarse.


Hay una emoción que nos falta a los hombres en el repertorio teatral: la tristeza. Podemos tener todos los síntomas y los sentimientos (estados más estables que las emociones) que derivan de ella. Véase la decepción, la pena, la desolación, la depresión, el abatimiento y en general, estados de infelicidad, si es que me permites considerar esto como un sentimiento.

bloqueo emocional de tristeza

boys don’t cry, por badjonni

Se nos ha prohibido de formas tan tontas como con una pegadiza canción que oíamos de boca de Miguel Bosé (o del cantante de The Cure, para los anglófilos) cuando éramos pequeños, o con muchas y más sutiles señales o mensajes directos. Cuando nos caíamos y nos hacíamos daño. Cuando una situación nos hacía daño o nos frustraba. Cuando sentíamos abandono, falta de seguridad (agresión) o de reconocimiento (rechazo). En fin, siempre que había algo que nos dolía emocionalmente.

A veces podía ser una simple necesidad de los padres de evitar el sufrimiento de sus pequeños, que en realidad suele enmascarar una necesidad de reconocimiento de sí mismos como padres o protectores o puede estar ligada a su propia necesidad de seguridad en la vida.

El bloqueo emocional: castración de un mecanismo natural

bloqueo emocional en el hombre

Image from page 142 of “True manhood : a manual for young men” (1888)

Y es que la tristeza, como todas las demás emociones, son inevitables en la vida. Tienen una función, que es avisar de que hay algo de lo que debemos ser conscientes. Tanto de una forma positiva, cuando sentimos alegría o amor, como de una forma que calificamos de negativa, cuando sentimos dolor, miedo, etc.

Intrínsecamente no hay emociones negativas. Repito, tienen su función y es muy importante acogerlas todas, reconocerlas y comprender en última instancia su motivo de aparición. Detrás, siempre viene la expresión de una necesidad a la que atender.

Pero cuando la emoción no es escuchada o se niega o reprime, cortando su vivencia por lo que creemos que es evitar el dolor, tiene lugar el bloqueo emocional, que interrumpe su función y se crea un nudo cada vez más difícil de deshacer. Y lo que es más, al final se acaba desarrollando un mecanismo de defensa inconsciente y automático relacionado con la necesidad escondida que no hace más que reforzar los miedos que nos alejan de satisfacer dicha necesidad.

Un ejemplo, una persona que tenga una necesidad de seguridad, es decir, que necesite tener confianza en su entorno y las personas allegadas, se sentirá agredida con frecuencia ya sea por acciones de otros o por sus juicios. Y muy probablemente, mientras no sea consciente de su necesidad, desarrollará un mecanismo de defensa que consistirá en agredir ella misma, provocar, mostrarse intolerante, o simplemente hacer ruido.

Los modelos masculinos

No, no me refiero a los que se pasean con calzoncillos de goma ancha con un nombre escrito en ella, si no al arquetipo de hombre que todos (y todas) tenemos. Hablo de esos señores que han vivido cerca de nosotros y que han sido, más o menos conscientemente, nuestros referentes de lo que es un hombre. Comúnmente suele ser la figura del padre, aunque está claro que en algunos casos no será el padre biológico por no estar presente.

bloqueo emocional generacional

Image from page 372 of “Men I have fished with; sketches of characters and incidents with rod and gun, from childhood to manhood, from the killing of little fishes and birds to a buffalo hunt” (1897)

De ellos hemos observado lo que en nuestra imagen mental se ha acabado edificando como la estructura de la masculinidad. Cómo es un hombre, qué hace, qué no hace, cómo lo hace…

Culturalmente, se ha ido transmitiendo, siempre con ciertos cambios generacionales e históricos, pero manteniendo ciertos valores estáticos y bien agarrados. Y el dichoso bloqueo emocional también se ha ido heredando. Todavía hoy escucho a algunos jóvenes enjuiciar negativamente conductas como mostrar las emociones de tristeza o simplemente, dedicarle atención al mundo de los sentimientos. Vamos que algunas cosas resultan muy difíciles de cambiar.

Claro, en ese modelo, más o menos universal, las emociones permitidas son la alegría, la compasión/amor, la sorpresa y la gran estrella: el enfado. Nada de tristeza, miedo o vergüenza. Eso no es masculino.

emocion estrella en los hombres

Angry Face, por Ryan Hyde

Yo mismo perpetúo la costumbre, negando la tristeza hasta el punto de no reconocerla. He de hacer un verdadero análisis de la situación, parándome a pensar y a observarme. A veces con la ayuda de las personas cercanas o de listados de emociones y clasificaciones tomadas de distintas teorías para poder ver claramente que es sobre todo esta emoción la que se me escapa. a pesar de que últimamente está muy presente en mi vida.

La emancipación del modelo masculino limitado

Así que proclamo la intención de romper el modelo y de construir uno diferente. Hombres que lloran y se dejan ver. Hombres que no están castrados emocionalmente, porque tratan de escucharse constantemente, de hacerse conscientes del mensaje que nos envía nuestro ser para atender a una necesidad que espera ser atendida y satisfecha.

Aunque no tenga el recuerdo de haber visto a mi padre llorar (¿tú lo tienes?), sé que a veces lo habrá hecho y que sería genial que pudiera hacerlo siempre que sintiera la necesidad. Como yo, que me veo seriamente incapacitado de hacerlo delante de otras personas y aún rara vez lo hago en soledad.

Y aunque no me acabe de salir, mientras tanto, espero poder ser más consciente cada vez del rico mundo emocional que, como todo el mundo, sé que tengo. Y lograr mi des-bloqueo emocional personal.

des bloqueo emocional

Noland tears, por Alexandre Normand

Lo bueno es que una vez iniciado este camino, no hay marcha atrás y cada vez resulta todo más evidente.


La entrada de esta semana quiero dedicársela a quién ha sido mi modelo de masculinidad principal. Casualmente es su cumpleaños, pero ya sabes lo que pienso de esta celebración, así que la dedicación es porque sí.

Como siempre, comparte, comenta, digiere, disfruta… lo que quieras, con el contenido de esta entrada.

¡Hasta la semana que viene!

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11 Respuestas

  1. Marcos Domínguez dice:

    Has tocado uno de mis temas favoritos, amigo Mike, estoy plenamente de acuerdo contigo y sólo me gustaría añadir algunos de los mecanismos que mantienen esta represión: uno es la pareja, porque a las mujeres también las han educado en que el hombre que llora es débil, por lo tanto si el hombre se muestra así a veces ella hace una lectura negativa de esa expresión emocional. Eso lleva a muchos hombres a mantener el tipo aunque estén desgarrados de angustia por dentro. Otro factor es la competición viril dentro del grupo, con amigos o compañeros, donde cualquier muestra de dolor puede interpretarse como falta de masculinidad o signo de fracaso personal, cosas que en nuestra sociedad estereotipada y altamente competitiva restan valor al individuo de cara a la galería. Y bueno, por supuesto, planeando por encima de todo esto, está el gigantesco aparato publicitario-cinematográfico-literario que nos sigue vendiendo al mismo machorro de duros abdominales, actitud chulesca y desdén misógino hacia la mujer. Y los machorros no lloran.

    Abrazos!

    • Factores externos, como dices, podemos contar unos cuantos. El conjunto de presión cultural es amplio y potente. De ahí que se haya perpetuado hasta ahora.
      El plan es independizarse de estas influencias, ya sean pareja, amistades, familia o la tele.
      Finalmente es cada uno quien tiene el poder de decidir sobre sí mismo. Ataquemos esos malos hábitos y deshagámonos de ellos al ritmo que cada cual pueda.
      Abrazo emotivo 🙂

  2. Marimar dice:

    Estoy de acuerdo con los dos. El estereotipo masculino ha sido siempre el de tipo duro, protector y sin lágrimas que cuida o, protege o en ocasiones maltrata a ola mujer. Culturalmente creo que han tenido mas culpa las madres que los padres por consentir esta esta alienación social hacia los sentimientos masculinos y hacia su expresión emocional y desahogo de su tristeza, parte esencial de superación de la misma , frustrando toda capacidad de adaptación a su vida emocional, que se compone de alegría y tristeza , de risa y lágrimas. Ahora que parece que va habiendo un avance hacia la igualdad de sexos, nos encontramos que en este terreno todavía no se ha logrado eliminar esa presión que hace que los hombres “guarden el tipo” ante la tristeza y, no solo eso sino que,las mujeres nos estamos metiendo en la misma dinámica, pues al intentar superarnos para entrar en nuestra equiparación con los hombres, fingimos ser de hierro y nos lo estamos creyendo , olvidándonos de expresar nuestras amarguras , doy fe de ello pues no lloro en publico aunque a veces si en privado.
    Deberíamos progresar, tanto unos como otros, hacia un futuro de expansión de las emociones desligando nuestra condición social de la personal en cuanto a los estereotipos e intentar dejar a un lado convencionalismos que nos bloquean a la hora de exteriorizar nuestros sentimientos; esto requerirá una potente inhibición de nuestro autoconcepto en este terreno, en aquello que tenemos grabado por algún motivo ya sea educacional o social.
    Avanzar en ello requiere nuestra fuerza de análisis de conciencia y dejar fluir nuestro interior.
    Besicos

  3. Marimar dice:

    Perdón por la erratas .

  4. AndriasSch dice:

    Gracias por el artículo. He podido observar entre algunos amigos transexuales (de chica a chico), cómo los psicólogos que les atienden esperan que demuestren un tipo de actitud y comportamiento en particular de ellos, que se corten el pelo y dejen de usar maquillaje, como si eso determinase el que se sientan agusto o no con su género.

    • Si la actitud que esperan los psicólogos es que demuestren unas emociones distintas a las que pudieran tener antes o a las que se supone que se corresponden con el nuevo género (no simplemente el sexo), me parece una falta total de perspectiva por su parte. Y de profesionalidad y conocimientos de la psique y emoción humana.

      Si ya entre las personas que no han cambiado de sexo existen hábitos que pueden no corresponderse con los que se esperan de cada género.
      Cuantas chicas que se dejan el pelo muy corto, chicos que se maquillan… algunas chicas cuya personalidad se basa en su fuerza física o un carácter guerrero, chicos que lloran o que hablan suave…

      Malditas etiquetas y clasificaciones. Cuanto más las necesitamos, más evidente es que tenemos miedo a lo desconocido, lo distinto.

      A mí me gusta sentir confianza en el fondo del ser humano. Aceptar la variedad. Procurar mirarme a mí mismo y estar a gusto con lo que veo.

      Un saludo, Andrias

  1. 7 abril, 2015

    […] Gracias por haber llegado hasta aquí, en esta apertura que sigue los principios de los que hablé en la entrada de la semana pasada sobre el bloqueo emocional. […]

  2. 21 abril, 2015

    […] sobre la masculinidad, tanto preguntas sobre el comportamiento social de los hombres, como reflexiones sobre el bloqueo emocional típico de nuestro género […]

  3. 17 octubre, 2018

    […] Porque su mundo emocional ha sido excluido. Se les ha prohibido sentir y expresarlo. […]

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