Autoconcepto y su valoración: la autoestima

Marimar nos habla sobre el autoconcepto y su valoración, es decir, la autoestima, para aclarar un término que usamos a menudo, y no sólo en este blog.

Cuando esta entrada sea publicada, yo estaré probablemente acabando los preparativos para la mudanza. Y cuando la recibas en el correo, si ya te has suscrito, estaremos probablemente yendo y viniendo con muebles y cajas para instalarnos en la nueva casa, que hemos encontrado a unos 300 metros de donde vivimos ahora.

Sí, no está mal para los desplazamientos, podemos hacer muchas idas y vueltas, pero hay que usar vehículos de todas formas, porque a ver quién tiene ganas de subir la cuesta con el frigorífico esos 300 metros…

Y sí, también es un gran invento eso de poder programar las entradas, porque como se te habrá podido pasar por la cabeza, un cambio de casa conlleva entre otras cosas, renovar línea telefónica y acceso a internet. Por lo que espero que a la semana siguiente pueda publicar. Si no llego, ya sabes a qué se debe.

Nueva colaboración: Marimar escribe sobre el autoconcepto

Para rematar la lista de facilidades, tenía en la recámara una entrada a modo de colaboración preparada y creo que ha llegado el mejor momento de publicarla.

En este caso, os presento a Marimar Rodríguez Rovirosa, la comentarista más activa del blog. Por añadidura, se trata de mi madre, retirada del trabajo de ama de casa, que comenzó cuando yo nací, y que ha ido acorralando poco a poco para poder desarrollar otras inquietudes laborales, aparte de la crianza.

Restauradora por afición y estudiante de psicología, lectora voraz, parece que también ha retomado el gusto por escribir a base de responder a las entradas de este blog.

Así que aquí os dejo su colaboración en la sección de babelizados. O lo que es lo mismo, una nueva búsqueda de consenso para definir términos y poder hablar todos el mismo idioma.

autoconcepto

paranoid polaroid, por Andrew Mason

El tema elegido, algo que ya he rozado en otra entrada sobre la necesidad de reconocimiento, pero que aquí Marimar se va a dedicar de explicar más en profundidad, es el autoconcepto.

El autoconcepto

¿Que es el autoconcepto? Una pregunta que ha rellenado muchas páginas e importante en la actual psicología cognitiva.

Según A. G. Jiménez: “El autoconcepto es la idea o imagen que el individuo tiene de sí mismo, lo que sabe de sí mismo…”

La persona construye su autoconcepto con su auto-percepción y con la comparación con los otros.

Este auto-conocimiento estará formado por un gran número de auto-esquemas o estructuras cognitivas tanto negativas como positivas, que cuando son excesivamente extremas producen consecuencias aversivas.

autoconcepto percepción

thought, por Henadz Freshphoto.ru

Ello nos sitúa en una posición del yo sujeto y conocedor, que da crédito a sus percepciones y regula cuando hay discrepancia entre entre lo que realmente somos y lo que creemos que somos o lo que querríamos ser. Estas discrepancias nos pueden llevar a la decepción, depresión y tristeza e incluso a la vergüenza.

Me explico. Normalmente queremos que nuestro autoconcepto real se acerque al autoconcepto ideal. Bien, creemos que es relevante o que lo es para los otros. Si no lo conseguimos, en cuanto a nosotros, entramos en estados de tristeza, depresión o decepción; si es en cuanto a lo que creemos que esperan los demás, experimentaremos vergüenza.

El “yo espejo” y la valoración del autoconcepto

A lo largo de la historia de la Psicología este concepto ha ido cambiando y dando forma a lo que se afirma hoy.

Primero se creía que las personas percibían lo que la gente pensaba de ellas y esto les afectaba; más tarde se dijo que tendemos a vernos como pensamos que nos ven, no como nos ven en realidad; por último, según Ichiyama, la valoración que hace el individuo de sí mismo es lo que influye en como creen que le valoran los demás.

autoconcepto evaluación

Thinking, por Moyan Brenn

La autoevaluación nos hace buscar y revisar información sobre nuestras habilidades, limitaciones, sentimientos, etc. Ésta puede ser de valoración positiva o negativa del yo, autoestima, o según las circunstancias, situacional.

Ésta última esta influida por el estado afectivo que tengamos en un determinado momento, que puede hacer que pensemos de una de manera o que la situación nos afecte.

Existen muchas estrategias para intentar mantener una autoevaluación positiva, pero esto sería ya muy largo.

El componente evaluativo del autoconcepto, la autoestima, es la valoración que cada persona hace de todo lo que esta incluido en su autoconcepto, a lo largo de la dimensión positividad-negatividad (alta o baja autoestima).

Esta valoración tiene que ver con cómo nos percibimos y la vez con la imagen que creemos que tienen de nosotros e incluso haciendo comparaciones con otros.

Las personas intentan proteger su autoestima, mantenerla y aumentarla, si es necesario.

autoconcepto mantener autoestima

a great idea, por Adriano Aguiló

El auto-ensalzamiento es una de estas motivaciones para mantener evaluaciones positivas de uno mismo y un esfuerzo para mostrar a los demás su imagen positiva. Esto esta relacionado con el motivo de pertenencia.

Pues bien, la autoestima está muy mediatizada por la condición social del individuo. Éste tiene una necesidad de no ser ignorado o sentirse dentro, y cree que la sociedad o su entorno tiene que dar aprobación a sus actos para sentirse incluido, siendo la labor más ardua la de separarse de esta concepción y limitación en busca de una autoestima individual, libre de esta trama de nuestra herencia social.

La pertenencia grupal también se identifica con la autoestima: hace que la persona tenga una valoración positiva por ella, aunque el grupo al que pertenezca sea marginal.

¿Cómo nos apropiamos de todo esto?

En fin, estos conceptos dan mucho que explicar, hablar y tratar, pero en definitiva lo que importa es que seamos capaces de tener una idea de nuestro concepto clara y real, aceptando todo lo que hay en él.

Y, aunque potenciemos el terreno en que somos más habilidosos, sepamos conceder espacio a la parte en la que somos menos diestros, sin ocultarla, admitiendo nuestras limitaciones.

De la autoestima, decir que el trabajo está en olvidar toda esa carga social que pesa sobre ella, y encontrar el punto de libertad que se necesita para no depender de lo que los demás esperan de nosotros o que creemos que esperan.

La pregunta a plantearse sería: ¿qué esperamos de nosotros mismos?

autoconcepto qué esperamos

Thinking about the Future, por Sabrina Campagna


Espero que te haya gustado la entrada y que la semana que viene pueda seguir publicando normalmente.

Y aprovecho para agradecer a Marimar su colaboración, que he tardado un poco en publicar.

¿Tienes comentarios o añadidos?

¿Te han dado ganas y quieres colaborar también en este blog? Estaré encantado de escuchar tu proposición.

Hasta dentro de poco. Un abrazo!

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8 Respuestas

  1. Marcos Domínguez dice:

    Muy interesante Marimar, este tema es de los que más me gusta, esa tensión entre individuo-grupo, entre lo que uno desea y lo que se espera de él. Es un conflicto central de la vida humana, quizá irresoluble, porque como animales sociales que somos, el deseo de congraciarnos con los demás, de sentirnos amados, nos arrastra tarde o temprano a una crisis de autoconcepto. Supongo que al final se trata de buscar un equilibrio entre el yo interior y el yo social…
    Un saludo y espero que vuelvas a escribir por aquí.

    • Puede que la crisis de autoconcepto sea inevitable, pero también creo que podemos independizarnos en cierto modo de la opinión del grupo.
      Por lo que pasamos de dependencia a independencia, para tal vez acabar comprendiendo que podemos convivir en una interdependencia inevitable y recomendable.

      Y para seguir con las colaboraciones, la próxima te toca a ti :). Sin prisas, que de momento no puedo editar entradas y me temo que seguiré así durante tres semanas.

  2. Marimar dice:

    Desde el principio de la humanidad el individuo luchó por sentirse en un grupo para poder cubrir sus necesidades físicas y mas tarde sociales y esto le arrastro a depender de él, tanto que en el trascurso de los tiempos ha creado una dependencia de él sin darse cuenta que perdía su propio yo, actuando conforme a unas normas sociales que intervenían en su manera de sentirse e incluso , en ocasiones, anulando nuestra autonomía , esperando reconocimientos e interfiriendo en nuestra manera de valorarnos.
    Estoy de acuerdo contigo en que hay que encontrar un equilibrio entre nuestro yo, como persona individual y el contexto social que nos rodea, y buscar una interacción satisfactoria que nos haga liberarnos de la dependencia social.
    Muchas gracias por tu comentario, Marcos, y espero verte a ti también por aquí . Un saludo .

  3. andreas dice:

    Hola! Marimar, no controlo mucho de estos temas pero creo que en la lógica de esta frase hay algo que no cuadra: “Desde el principio de la humanidad el individuo luchó por sentirse en un grupo para poder cubrir sus necesidades físicas y mas tarde sociales y esto le arrastro a depender de él, tanto que en el trascurso de los tiempos ha creado una dependencia de él sin darse cuenta que perdía su propio yo…”
    Si esto ocurrió desde el “principio de la humanidad”, ¿cuándo ha tenido el individuo “propio yo”? ¿quizás cuando aún no éramos conscientes de ser individuos?, pero entonces, en teoría éramos animales irracionales y supongo que por instinto de supervivencia también buscaríamos el grupo…

    Curioso tema.

    Salut

    • Salvando el desconocimiento que tenemos de como ocurrió realmente ese paso de la humanidad entre el animal inconsciente y el consciente de si mismo, parece una paradoja. Creo que no nos podemos basar en las teorías no demostradas para construir nuevos conceptos, porque partimos de un error de argumentación.
      Tal vez siempre tuvimos un comportamiento y adhesión grupal, en ese hipotético antes y después. Y cuando fuimos conscientes de nosotros mismos, empezamos a reflexionar sobre ello. Y algunos comenzaron a utilizarlo en su beneficio.

      Quizás no existíamos como especie y fuimos creados o modificados en un momento dado de nuestra prehistoria, tirando por tierra la teoría evolutiva. Y quien nos creo, lo hizo con la expectativa de que tuviéramos ese comportamiento.

      Por el momento, creo que solo podemos divagar al respecto. Y crear divertidas nuevas teorías de todo tipo. O leer las que otras personas se han inventado. Sera alguna cierta? En ese caso, otras muchas son falsas, eso esta claro. Annunakis? Anisakis? Tutatis? El entretenimiento esta servido. Para cuando una peli?

  4. Marimar dice:

    Desde luego nos movemos en arenas movedizas al tratar del individuo social y su individualidad del yo; divagar es casi seguro la única manera de rodear el tema pero llegamos siempre a la conclusión tan manida que se utiliza como ejemplo circular: ¿Que fue antes el huevo o la gallina?…El yo siempre ha estado ahí a mi manera de ver, la pega es el camuflaje tras las expectativas a otros niveles y la perdida de la perspectiva de uno mismo en aras de la comodidad, el miedo o la incertidumbre. Un saludo a todos.

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