Era una mañana fresca de verano…

…y delante del teclado negro, sus tres primeros dedos de cada mano se afanaban pulsando las letras que transmutaban sus pensamientos en palabras.

Seis dedos porque jamás había practicado mecanografía aunque era capaz de escribir relativamente rápido sin mirar al teclado con ellos.

Así dejaba atrás el ritual matutino, que poco había cambiado desde que estaba de vacaciones. Continuaba levantándose a una hora temprana, cuando el frescor de la mañana le despejaba y le resultaba idóneo para hacer sus diez minutos de yoga sin comenzar a sudar. También la calma matutina le resultaba agradable para poder hacer cosas que requerían concentración, ya que el resto de la casa se encontraba en silencio. Y cuando esto no era así, siempre podía recurrir a encerrarse en el despacho-cueva, con las contraventanas cerradas al este para evitar que el sol comenzara a caldear la habitación.

sequía de ideas - silencio

Silence is golden, por Hartwig HKD

Ese día, se daba el caso de que no se escuchaba más que a los pájaros que cantaban alrededor de la casa. El niño de año y medio que convivía en la casa junto a sus padres con Miguel y su pareja, se encontraba de viaje con aquellos. Así que ni siquiera tenía a su alrededor la actividad de sus compañeros de casa. Lo que le faltaba era tiempo para poder seguir escribiendo. Había quedado en quince minutos con sus futuros compañeros de trabajo y por eso dejó el texto a mitad para pasar el día fuera.

 

Cuando se puso de nuevo a escribir habían transcurrido exactamente veinticuatro horas y se encontraba en el mismo caso del día anterior. Tenía poco más de media hora frente a la pantalla. Esta vez, con todos los compañeros de casa menos uno en pie y el despacho ocupado. Así que procuró darse prisa antes de que el peque se despertara. Parecía que había pasado una mala noche y aún dormía.

Miguel sonrió para sus adentros. Más de trescientas palabras sin haber desvelado aún el tema de su entrada. Y tampoco es que pretendiera hacer una muy extensa.

La idea se le había ocurrido hacía un par de días, vaga y fugazmente. Se había cansado de escribir siempre en el mismo registro: pequeños ensayos a modo de entradas más o menos serias, que por lo general le acababan resultando densas y a veces incluso irrelevantes. Necesitaba cambiar para retomar su actividad en el blog.

Así que procuraría darle un toque narrativo, lo que a su vez podía ayudarle a desarrollar ese tema elegido de una forma gradual y conservando el misterio hasta el final de la entrada. Volvió a sonreír pícaramente pensando que sus lectores, si habían llegado hasta ese punto estarían deseando que soltara prenda de una vez.

sequía de ideas - narración

narración, por Miguel Blázquez Rovirosa

De modo que se lanzó: lo que quería plantear era el bloqueo para la selección de un tema sobre el que hablar en un blog, la sequía de ideas. Bien fuera porque éstas no le llegaban o porque le llegaban muchas, pero ninguna poseía la fuerza que él esperaba.

Otras personas que escribían en los mismos medios que él explotaban tantas ideas que a veces le parecía que ya estaba todo dicho y en muchos casos, de una forma más interesante, documentada o poética. Estaba seguro que incluso escribir como lo estaba haciendo en ese momento tampoco era ninguna novedad. Pero esperaba que su pequeño grupo de lectores disfrutaran del cambio de aires mientras continuaba su búsqueda de nuevos temas sobre los que dar su opinión y también nuevas formas de contarla.

Ya estaba. Había conseguido acabar la entrada en el escaso tiempo que tenía antes de salir de casa. Sólo le quedaría revisar el texto, darle un poco de forma, resaltando frases o palabras y añadir algunas imágenes que dieran un respiro a la lectura y le dieran la dimensión visual.

Sin embargo, aún le quedaba un regustillo amargo. Tal vez el miedo a quedarse seco de ideas nuevas o de haber escrito un texto sin interés. Pero se dijo que el objetivo para sí mismo era el de no perder la costumbre de expresarse a través del teclado y su blog. Por lo que guardó el documento y apagó el ordenador, suficientemente satisfecho.

 

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5 Respuestas

  1. Marcos Domínguez dice:

    Bien jugado, me gusta mucho este giro de estilo… 😉

  2. Marimar dice:

    El cambio de estilo es como la vida misma , se necesita cambiar para no ahogarse en un estadio. Dejar fluir y avanzar. Me gusta tu avance y me siento identificada con él.
    No creo que nunca te “seques” “ave Fénix” . Un besazo.

  3. marcelo dice:

    Me ha encantado este pequeño relato! Miguel te sobran ideas. Un abrazo

  4. Gracias a los tres por el comentario. Bueno, siempre se puede hablar de algo, eso está claro, aunque sea de que no se sabe de qué hablar.
    Abrazo personalizado para cada uno!

  1. 11 Octubre, 2015

    […] Y es que o bien no tenía ni idea de qué escribir o la pila de borradores iniciados no me motivaba lo suficiente. La pereza, el cansancio mental y las ganas de desconectar con algo ligero cuando por fin tenía un momento para mí, me empujaban a resistirme a la creatividad. Vamos, que en estos últimos meses he decidido muy a menudo mandar a escaparrar el momento de escribir, normalmente a cambio de una partida online. Después de la cual tampoco me sentía mejor conmigo mismo, aunque tal vez sí algo más descansado mentalmente. Y a pesar de todo, seguía teniendo ganas de escribir y de actualizar un poco la temática del blog, o el tono de mis entradas, como hice con la última. […]

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