90 dias sin porno

90 días sin porno es el nombre de una iniciativa difundida por internet que pretende anular una adicción y liberar la imaginación sexual de los tópicos instaurados por la industria del porno.

Para muchos hombres y quizás algunas mujeres, el porno se ha instaurado como una costumbre a la hora de masturbarse o de recrearse en fantasías sexuales. A veces, más que una costumbre, llega a ser una necesidad, que además debe ser satisfecha, en algunos casos diariamente.

Esto muestra por un lado que existe una adicción, desde el momento en el que pasar sin ese momento de porno se hace angustioso o no se logra alcanzar el mismo grado de excitación en la masturbación.

Y no sólo se trata de la adicción, sino de lo que conlleva esta gran industria que acapara un importante porcentaje del almacenamiento y el tráfico en internet. Las estadísticas, eso sí, son demasiado escurridizas.

Esta entrada pretende dar dos motivos para abandonar el porno, al menos, como prueba, durante 90 días.

Invasión de fantasías externas

El primer motivo es que las imágenes que entran en nuestro cerebro cuando vemos un vídeo se integran fácilmente en nuestra memoria. Por tanto influyen, sin que nos demos cuenta, en nuestra forma de construir ideas e imágenes nuevas. O de dar respuesta a determinadas situaciones relacionadas.

influencia del porno en la memoria

Vzpomínky / Memories, por Philip Bitnar

Es decir, que de la misma manera que nuestras construcciones imaginarias se basan gran parte de lo que ya se ha registrado en nuestra memoria, estos vídeos acaban formando parte de los ladrillos con los que edificaremos nuestras fantasías sexuales.

Y es que carecemos de material en cuanto a la imaginación sexual se refiere. El porno conforma probablemente más del 90% de las escenas de sexo que hemos visto en nuestra vida. Al menos, antes de haber tenido relaciones sexuales, lo cual empeora las cosas.

Así que nuestra excitación estará muy influida por los patrones que se siguen en éste género de cine, creado por y para los hombres en su casi totalidad. Y manteniendo una posición de dominación sobre las mujeres, en todas y cada una de las situaciones que muestra. Cuando no se trata de vejación o abuso.

No entro en las salvedades que pueda haber por ser estas muy escasas.

Por lo tanto, el porno limita nuestra imaginación y provoca de forma inconsciente que sólo nos excitemos viendo o reproduciendo las mismas situaciones irreales, de dominación y de sexo limitado a la penetración, sin caricias, sin cariño y extirpado de todo sentimiento.

El porno como prostitución

Así llegamos al segundo motivo para dejar el porno.

Esta industria reproduce estas escenas irreales y limitantes, explotando todos los subgéneros que puedan excitar a cada hombre, incluyendo todas las deformaciones y depravaciones posibles.

Es decir, que si existen hombres a los que les excita el sexo estrangulando a la otra persona, por ejemplo, el porno creará rápidamente vídeos que lo muestren. Responde a una demanda con una velocidad increíble.

la demanda del porno es variada

memory. por Sarah Le Clerc

El resultado es que perpetúa y extiende hábitos sexuales que, a mi parecer, no son muy sanos para las relaciones de pareja. Ni para disminuir las desigualdades entre hombres y mujeres.

Y dentro de esta industria, las personas que participan, se prostituyen literalmente (ofrecen sexo por dinero), de una forma legalizada, pero no menos peligrosa y dañina para su salud. Es un mundo sórdido y duro y en general los actores y actrices del porno tienen una esperanza de vida inferior, por las mismas causas que las personas que se encuentran en el mundo de la prostitución convencional.

Por lo tanto el segundo motivo para dejar de ver porno es el de no contribuir a este mercado. Si la demanda cae, la oferta dejará de crecer. Si disminuyera, sería ideal.

Algo más que porno

En realidad, hay otras creaciones que podrían englobar estos mismos efectos adictivos y/o alienantes con respecto a la sexualidad.

Yo nunca he llegado a ser consumidor de porno. Es más, hay algo que me desagrada de este tipo de vídeos desde el principio. Pero hasta hace poco, no lo he sabido explicar.

Desde que pude tener acceso al mismo, no compartía la admiración de algunos amigos, ni he llegado a instaurarlo como medio para excitarme. Ver primeros planos de penetraciones me resulta aburrido y absurdo.

Pero sí que se han instaurado en mi sexualidad otro tipo de imágenes y tópicos ajenos a mí. Y he aquí que me veo en la situación de querer ampliar la frontera a esas otras manifestaciones que comparten cierto territorio con el porno.

Hablo del manga, las fotografías, el cómic, algunos videojuegos en sus variantes eróticas, no necesariamente tan explícitas. Aunque igualmente contienen muchos de los principios y arquetipos de los vídeos pornográficos.

El sexo implícito, con el componente dominador por parte del sexo masculino, se esconde (a veces no lo suficiente) en la publicidad, en multitud de programas televisivos, en las miniaturas de los vídeos de youtube, en los videojuegos…

El cuerpo femenino, y normalmente en actitud de predisposición por satisfacer al hombre, se muestra como reclamo en tantas imágenes de la vida cotidiana que me parece preocupante.

Resulta difícil para cualquier hombre intentar deshacerse de todos esos tópicos con los que somos bombardeados continuamente. Sin hablar de ese modelo masculino multi-eyaculador de erecciones eternas. Incluso las mujeres se ven muy afectadas por todo ello, viéndose atrapadas en una costumbre social de tener que ser apreciadas por su físico y valoradas por su capacidad de dar placer o excitar a los hombres.

Y hay muchos más mensajes dentro de toda esta propaganda sexual. A cada cual la responsabilidad de descifrarlos y hacerse consciente de ellos y de lo que implican en su vida, no sólo sexualmente.


Por eso, te dejo estos dos vídeos que inspiran y amplían en contenido de esta entrada.

En el primero, Ran Gavrieli compara el porno con la prostitución y explica los dos motivos de los que hablo arriba para dejar el porno.

Y en el segundo, Gary Wilson analiza el funcionamiento del porno en un estudio psicológico sobre el mismo.

Te propongo igualmente, seas hombre o mujer, que hagas la prueba de estar 90 días sin porno (y derivados o complementarios…). Yo llevo ya un tercio.

Y lo consumas o no, que te mantengas alerta con respecto a todos esos mensajes, imágenes y fantasías que no son tuyos.

De esa forma, podrás centrarte en la que es tu verdadera sexualidad, ponerla en relación con tu mundo emocional, experimentarla sin intrusiones, a solas o con otras personas, pero siempre de la forma más real y consciente posible.

Gracias de nuevo por leer. Hasta pronto.

Entradas relacionadas:

(Visitado 1.160 veces, 1 visitas hoy)

14 Respuestas

  1. Marcos dice:

    Buf! Menudo reto amigo! De nuevo nos metemos en un tema con chicha, la alteración de nuestra sexualidad por parte de la cultura, porque sí, el porno es cultura y ha tenido manifestaciones desde la noche de los tiempos. Sospecho y por lo que he leído, no soy el único, que gran parte del arte rupestre y las tetonas Venus prehistóricas no eran sino porno, aunque antropólogos recatados hayan querido ver espiritualidad y sutilezas varias. En el arte griego y romano hay abundancia de escenas de sexo explícito y penes gigantes, además muchos de sus mitos (como el rapto de Perséfone y los amoríos de Zeus) giran en torno a la fantasía de la violación. En cada tiempo y lugar, el porno se adaptó a las circunstancias, hasta llegar a su forma actual. Centrándome en el ahora, el porno es pura fantasía, no un reflejo o manual de sexualidad, sino una exageración a menudo grotesca, o como me gusta decirlo:

    El porno es a la sexualidad lo que el Señor de los Anillos a la Edad Media.

    PD: Una alternativa menos drástica a los 90 días sin porno, más apta para hedonistas, es la de ser un consumidor crítico, es decir, consumirlo sabiendo que estás viendo el Señor de los Anillos, no un documental sobre la Edad Media. 😉

    • De acuerdo con respecto a que el porno actual tiene antecedentes históricos y a que forma parte de nuestra cultura.

      Hasta hace poco, en algunos pueblos, tirar una cabra desde lo alto de un campanario también formaba parte de su cultura. Hasta que ciertas personas sensibles comenzaron a cuestionarlo y ejercer presión. Finalmente, creo que no han sido muchas las que se han opuesto a esta modificación cultural.

      Y sí, el porno es fantasía, exageración y efectos especiales. Pero, ¿eso justifica su existencia, sabiendo los efectos que tiene?
      No pretendo sugerir prohibiciones ni censuras, pero sí un cuestionamiento crítico por parte de sus consumidores.

      • Marcos dice:

        Lo del porno a lo largo de la historia lo he dicho por dar perspectiva al asunto, es obvio que hay manifestaciones culturales negativas. En lo del cuestionamiento crítico 100% de acuerdo. Y censura para nada.

  2. Marcos dice:

    ANEXO: Sobre la prostitución y el porno como tal, a ver, es un tema complejo, deberíamos preguntarnos ¿Hay algo malo en que alguien ofrezca sexo a cambio de recursos? ¿No son muchas relaciones y matrimonios también un intercambio de placer por seguridad material? ¿Si la prostitución es una explotación y atentado contra la dignidad de la persona, no es prostitución también la mayor parte de trabajo basura de la actualidad? ¿Qué efectos emocionales tiene en alguien trabajar en la prostitución o el porno? ¿Debemos proteger institucionalmente a la gente de esos efectos o dejar libertad para que cada uno haga con su vida lo que le de la gana? No sé… ahí dejo algunas preguntas.

    • Respuestas!:
      ¿Hay algo malo en que alguien ofrezca sexo a cambio de recursos?
      Que alguien necesite ofrecer la intimidad de su cuerpo y su sexualidad, que puede ser algo increíblemente bonito y libre, sí, me parece una aberración cultural y social.

      Nadie debería verse en la situación de vender su dignidad, de dejarse hacer algo que le rebaje, que suponga una burla o una vejación.
      Y lo que es más, que alguien lo haga, da ejemplo para que otras personas adopten la misma posición, sobre todo personas que no tienen una personalidad y unos principios o autoestima mínimamente formados.

      Ver cómo proliferan los selfies con morritos y los vídeos amateurs de adolescentes que sólo pretenden satisfacer su necesidad humana de reconocimiento me parece un estancamiento evolutivo importante a evidenciar.

      ¿No son muchas relaciones y matrimonios también un intercambio de placer por seguridad material?
      Que muchas relaciones supongan un intercambio de placer por seguridad material… opino que es una pena que la gente tenga relaciones tan vacías o incompletas. Otro tipo de relaciones ES posible.

      ¿Si la prostitución es una explotación y atentado contra la dignidad de la persona, no es prostitución también la mayor parte de trabajo basura de la actualidad?
      La mayor parte de las relaciones laborales, entre países, entre clases o jerarquías sociales es también prostitución. Y, bueno, evidentemente no estoy de acuerdo con que sea así.

      ¿Qué efectos emocionales tiene en alguien trabajar en la prostitución o el porno?

      Y aquí respondo en referencia al comentario siguiente de Marimar también.
      El libro Snuff, de Chuck Palahniuk, ofrece un retrato bastante realista del mundo del porno, a pesar de ser un relato de ficción.
      Los efectos de trabajar ya sólo en el mundo del cine, son fuertes, y si es porno, pueden ser mortales.
      Estoy seguro de que hay bibliografía mejor documentada, aunque Snuff ya me parece bastante gráfico.

      ¿Debemos proteger institucionalmente a la gente de esos efectos o dejar libertad para que cada uno haga con su vida lo que le de la gana?
      Ni blanco, ni negro. Legalización e información. Sensibilización y educación sexual a fondo desde la adolescencia, como mínimo.
      Que cada cual sea consciente de lo que hace y pueda decidir en consecuencia. Responsabilidad individual.

  3. Marimar dice:

    Esta entrada me deja estupefacta, pues yo me creía un bicho extraño y veo con ella que no lo soy tanto. Mi opinión sobre el porno siempre ha sido que se trataba de una manipulación de la sexualidad de hombres, durante la época machista, incorporándose más tarde las mujeres con el fin de de que fuera un terreno más en el que proclamar su igualdad. En momentos en los que, como decíamos:” no nos comíamos una rosca”, los hombres fantaseaban con el porno llegándose a creer sus escenas irreales y estrafalarias, y las mujeres , a las que se nos exigía llegar inmaculadas al matrimonio, no solo no podíamos disfrutar sino que se nos ponía el listón alto ya que nunca nos pareceríamos a esas bellezas de curvas perfectas, ninfómanas y siempre dispuestas a abrirse de piernas realizando lo inimaginable.
    Psicológicamente esta adicción a la visualización de porno ha creado una disminución de la creatividad propia y sana en la sexualidad de la persona, pues la búsqueda de esas cosas irreales y su no consecución frena su interés por la realidad, en muchas ocasiones llegando a la apatía, a exigir que su pareja imite escenas o llegando a la impotencia con ella. La mujer se subió a este carro para no ser menos en su carrera por la igualdad y se encontró metida en la misma adicción que con el tabaco, las drogas…
    En mis tiempos que vivimos el inicio de la libertad sexual, estaba de moda visionar películas de este tipo, y allí nos teníais haciéndonos las modernas para que nadie dijera que eramos unas frígidas o unas estrechas puritanas. Pero la realidad es que la mayoría estábamos deseando que se acabara la “peli”. A mi en particular me hacía sentirme incomoda y con la sensación de que luego me iban a exigir ser así. Yo era consciente que eso era irreal pero siempre pensaba que los hombres no lo creían así, incluido mi novio.
    En cuanto a la prostitución, es un poco complicado. Los actores porno siempre dicen que disfrutan haciendo estas películas y si además cobran pues mejor, pero yo creo que se intentan convencer de ello, ya que no creo que sea agradable ponerte delante de una cámara continuamente observado mientras que realizas practicas sexuales incluso aberrantes o vejatorias.
    Me cuesta expresar todo lo que pienso sobre este tema pues quizá no he hablado mucho de ello pero lo que tengo claro es que el porno es una adicción más y que no ha facilitado la creatividad sexual de la pareja sino que ha creado una dificultad de entendimiento.

    • Creo que estas reacciones por parte de las mujeres se han extendido más allá de tu generación.
      Aunque las últimas llegadas encuentro que son más permeables y menos críticas todavía, tal vez por inexperiencia o por mezclar realidad con fantasía de una forma más peligrosa.

      Para mí, a pesar de nuestra supuesta madurez y libertad sexual actual, la sexualidad y el porno siguen suponiendo un tabú a romper. Tanto intergeneracionalmente como entre hombres y mujeres.
      Porque creo que nuestros sentires no son tan diferentes, a pesar de que impliquen cosas muy distintas (si nacimos unas décadas antes o después o si somos de distinto sexo).

      Para mí el componente adictivo está claro, así como el hecho de no haber contribuido a aumentar la creatividad sexual ni al mejor entendimiento en la pareja.

      ¿Que nos ha podido aportar unas vagas nociones de anatomía cuando hemos tenido la curiosidad? Pues podríamos haber resuelto nuestras dudas de una forma mucho más sana y enriquecedora.

      Gracias por los comentarios!!

  4. Marcos dice:

    Esto ni quita ni pone hierro al asunto pero me ha parecido curioso y toca el tema de la prostitución legal: la historia del Putero Mayor del Reino
    http://blogs.publico.es/strambotic/2015/12/putero-mayor/

  5. Lilu dice:

    Me ha encantado el post, si lees sobre el tema debe ser bastante común que las actrices hayan sufrido durante su infancia o adolescencia distintos tipos de abusos, lo que dice mucho de la industria… Cuando las condiciones de hombres y mujeres sean iguales entonces quizá podamos hablar de una libertad real a la hora de ofrecer sexo por dinero, pero actualmente las diferencias económicas y de poder son brutales, yo he visto porno, y me gusta, pero decidí dejarlo tras entender que disfraza de “inocente” un negocio muy turbio

    • Sí, incluso las empresas o personas que tratan de hacer un porno distinto, para mujeres o alternativo, caen en las mismas trampas y siguen favoreciendo unas relaciones perjudiciales para la evolución de la persona y el desarrollo de ciertos valores sociales.
      Gracias por el comentario
      Un abrazo

  1. 30 junio, 2017

    […] la pareja y en las relaciones interpersonales en general. También podría incluir en este tema el abandono del porno, o la inclusión del juego en la […]

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza galletas, bueno, cookies, para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de mipolítica de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies