La tristeza como señal de cambio

Entrada sobre la emoción de tristeza y su presencia en mi vida estos últimos meses. Y de cómo finalmente la he podido escuchar y dar respuesta a su petición.

Hola! Cuánto tiempo!

Y como hace ya unos cuantos días que no hablo de mi trayectoria, de todo lo que me ha ido pasando mientras en los últimos meses te iba contando sobre diversos temas, o hacía recopilaciones de todos los post de esta primera época de mi blog, voy a hacer un resumen personal de los últimos eventos de mi ruta de vuelo.

No va a ser una entrada muy larga, espero, pero tampoco voy a editarla mucho. Prefiero dar señales de vida y alimentar el blog que seguir dejando que pase el tiempo sin actualizar porque no le pueda dedicar rato a que sea más bonita o legible.

Y para hacerlo, voy a hablar de la tristeza, ya que es una emoción que viene acompañándome durante unos meses, y en especial estas últimas semanas.

La emoción de tristeza

Como tantas otras emociones, la tristeza tiene la función de darnos información sobre nuestras necesidades vitales/emocionales. Y lo hace meneándonos un poco, apretujando lo que puede en el cuerpo (normalmente el corazón, el pecho y a veces la garganta) para que nos demos cuenta y reaccionemos al respecto, procurando satisfacer la necesidad adecuada.

Según algunas clasificaciones, las necesidades fundamentales emocionales son: el amor, el reconocimiento, la seguridad, la orientación, la autonomía y la creatividad o trascendencia.

Es una señal de que hay algo que nos apena, algo que queda atrás, que abandonamos o que nos abandona. Puede ser el reflejo normal tras una separación, un abandono, pero también simplemente de un cambio. Este cambio puede ser exterior (trabajo, mudanza, cese de una actividad…) o interior. Y en el caso del interior, aunque se un cambio positivo, algo que nos hace evolucionar y dar un paso, también podemos sentir tristeza.

Es como si nos despidiéramos del “yo anterior”. Como si dejáramos irse o morir una pequeña parte de nosotros mismos. Por lo que puede incluir un duelo o hasta un periodo de depresión. En este caso, las necesidades destacadas pueden ser muy variables. Cualquiera de las mencionadas arriba.

Mi carencia, desvelada por la tristeza

Desde que dejé el trabajo en el instituto y estoy en el proyecto de ressourcerie, he ido teniendo momentos para escucharme mínimamente. Y me he dado cuenta de que necesitaba un cambio a nivel profundo.

Toda mi vida, he estado haciendo cosas para complacer a los demás y para sentirme reconocido. Es una de mis carencias emocionales. Así como el amor, la seguridad, la autonomía y, a veces la creatividad, eran necesidades satisfechas, la orientación y el reconocimiento me han flaqueado. Están ligadas, por supuesto, ya que mientras no me sienta reconocido de la forma que necesito, me cuesta escucharme y, por tanto, lograr tener clara la orientación en mi vida.

He tenido el reconocimiento de muchas personas en la vida, compañeros de trabajo, de estudios, amigos, mi pareja… pero la necesidad parece remontarse más lejos y hay algo que sigue faltando.

Esta carencia, según mis teorías, me lleva a una falta de definición personal y de escucha. Como si el hecho de no sentirme suficientemente reconocido no me permitiera verme a mí mismo. Y por tanto, como tantos otros hombres, tengo dificultades con algunas emociones, negándolas hasta el punto de no percibirlas o expresarlas, más allá de las palabras. Y entre ellas está la tristeza.

Ha hecho falta la desaparición de una persona querida (a día de hoy hace ya más de dos semanas que no hay noticias de él), para hacer emerger de una forma muy clara la tristeza que venía sintiendo en el interior. Y eso que ya había comenzado a hablar de ella (con esta persona entre otras, precisamente).

Pero aunque ha habido un desencadenante para que la tristeza se hiciera más evidente, el malestar de estos últimos meses y muchas conversaciones con las personas cercanas me han hecho observar qué era lo que pasaba. Así que a pesar de las dificultades, he conseguido oír el mensaje!

El trabajo emocional y la creatividad

Ahora bien, no es nada fácil mover ficha a partir de aquí. Ya he visto la emoción y sus efectos. La he ligado a ciertas necesidades. He observado su posible origen y la serie de consecuencias que tiene mi estado sentimental actual, que no viene a ser otra cosa que un gran bloqueo vital.

Y entramos en el círculo vicioso: no logro fluir con la vida, escucharme y saber lo que quiero, liberar mi energía creativa. Y como no logro escucharme lo suficiente, no tengo una dirección que tomar. Por eso me es muy fácil caer en la apatía, en actividades pasivas que consumen la poca energía que tengo (como los videojuegos!) y en un estado depresivo que me ancla aún más en la inactividad, con lo cual las posibilidades de tomar las riendas de mi vida y unirme al flujo creativo son cada vez más reducidas.

Lo bueno que tiene esa espiral, es que da lugar a una incomodidad creciente. A la consciencia de que no tengo nada que perder por intentar salir de ella, de que más valen mil batacazos o errores que la sensación de angustia y apatía prolongadas.

Y tampoco te lleves las manos a la cabeza por mí, ya que incluso cuando estamos en una fase de depresión, no hay nunca una única emoción que nos invade, sino que siempre están todas mezcladas, tomando el control unas y otras en momentos determinados. Sí, como en la peli de Inside Out. Es genial comprobar que incluso en situaciones de duelo y tristeza, podemos reírnos, bromear e intercambiar afecto con otras personas.

Entonces, ¿cuál es mi determinación? Pues lo que he iniciado es un trabajo triple con respecto a todo esto.

Por un lado, he comenzado con unos sencillos ejercicios de respiración de kundalini-yoga que me ha recomendado un amigo. Algo que me ancla a la vida y que me permite reconectar con mis emociones. Sólo llevo un par de semanas, todavía no puedo contarte resultados concretos.

También estoy en un trabajo de constelaciones familiares y co-escucha. Dos herramientas de terapia y comunicación emocional que sirven para desbloquear problemas enquistados en las profundidades de nuestra psique (o de nuestra alma encarnada, según algunos) y para desvelar información de todo lo que nos está dificultando la existencia.

Y por último, también estoy trabajando con la creatividad, con un librito (El camino del artista, de Julia Cameron) que me tiene haciendo deberes todas las mañanas, y que considero muy interesante para toda persona que quiera deshacer bloqueos creativos o simplemente lanzarse a integrar en su vida un espacio para la creatividad, una cualidad que todos tenemos, pero que muy pocos utilizan y disfrutan.

tristeza

sin título, por Kikasz


Todo ello va unido en un proceso de conexión con la vida, de búsqueda de mi yo verdadero, a través de la creatividad, de la escucha y vivencia de mis emociones y, finalmente, del duelo y la tristeza que causa romper ciertas estructuras básicas que a veces no nos dejan avanzar, sino que nos encierran en nuestro nido, confortablemente limitados. Comfortably numb…

Tristeza por decir adiós a un yo que no es más que una máscara que hemos construido desde la infancia, con la ayuda impuesta de nuestra familia, sociedad y cultura. Pero vendrá la alegría de descubrir, durante cada día de lo que queda de nuestra vida, nuestro verdadero rostro, nuestro yo creativo y vivo, que sabe volar, aunque lo haya olvidado durante tanto tiempo.

 

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8 Respuestas

  1. marcelo dice:

    Hola Miguel, es casi una declaracion de existencia. No solo expones como te sientes, sino que te das cuenta y pones medios para cambiarlo. Es un trabajo personal inmenso. Dejame dar la bienvenida al nuevo Miguel que espero diga adios al anterior pero sin olvidarlo del todo.

    • Gracias por la bienvenida. Algo del viejo Miguel siempre queda. Es como… una muda de piel. Y olvidarme de dónde vengo significaría echar por tierra el trabajo porque mi consciencia de hoy se basa en lo que he sido ayer.
      Un abrazo!

  2. Marcos Domínguez dice:

    Este artículo es tan intimista que poco puedo decir al respecto, aunque leyéndolo me he reconocido en cosas, me ha llegado. Ánimo Miguel, un abrazo muy grande

    • Revelándonos, otros nos revelan.
      Gracias por los ánimos. Sorprendentemente, (o no tanto), ahora mismo dispongo de una corriente de fuerza enorme que me ayuda a seguir adelante y a continuar creciendo.
      Tu comentario forma parte de esa corriente.
      Un abrazo

  3. Marimar dice:

    ¡Hola, Miguel! No se cómo empezar mi comentario, pues me ha dejado impresionada tu entrad. La andanza por la vida nos hace ir modificando nuestras creencias, habilidades sociales, intimas , personales, gustos… metamorfoseandonos continuamente pero dejando el germen de nuestra identidad que nunca se pierde. Las emociones nos sirven para ir avanzando, aunque en ocasiones solo escuchemos el murmullo y nos cueste apreciar lo que nos quieren transmitir.
    La tristeza es la emoción más difícil de traducir y nos impregna más de la cuenta hasta que conseguimos descifrar su contenido. Si estas en la fase de descubrimiento me alegro, pues es la toma en conciencia del anclaje a partir del cual podrás organizar “el nuevo Miguel”, pero no olvides tu yo antiguo que también estábamos orgullosos de él. y digo también porque nos enorgullece ver como luchas por tu yo verdadero, sintiendo haber ayudado a bloquearte con una máscara.
    Me contagié de esa tristeza cuando leí tu articulo por dos motivos, uno porque el cordón umbilical nunca se corta y lo sentí interiormente y el segundo porque me hallo en un estado similar luchando por saber mi lugar.
    Tu escrito esta lleno de emotividad sin perder el norte, es intimista y a la vez trasmite lucha por la supervivencia emocional.
    Un abrazo muy fuerte

  4. Itziar dice:

    Hola Miguel,

    Una profunda reflexión ante una emoción que muchas veces habita en nosotros y a la que no solemos prestarle la atención que reclama. No es ni buena ni mala, simplemente “es”, y nos ofrece información sobre nosotros mismos. En mi experiencia debemos sentirla, al igual que todas las demás… puesto que cuando te permites hacerlo, después se acaba desvaneciendo y dejando el espacio a las que vienen después.
    Por lo que leo tú te has permitido sentirla, escucharla y ponerte manos a la obra con sus posibles mensajes. Eres valiente.
    A mí hoy día me está ayudando sacarla al exterior puesto que he estado mucho tiempo sin querer verla y mediante diferentes tipos de trabajo (holístico, bioenergética, constelaciones familiares, etc.) la voy desenmascarando y dando salida. Me es curioso descubrir cómo en el presente puedo estar sintiendo tristeza cuyo origen tuvo lugar en mi tierna infancia y arrastrarla desde entonces… Como tú mismo dices, se puede convertir en un bloqueo vital importante.
    Me alegra leer tu toma de consciencia y las herramientas que vas descubriendo para trabajarte a ti mismo, es un bonito sinónimo de amor propio: “no lo cambies nunca”. Como bien dice la frase: “Las crisis son importantes para ordenar el desorden”…

    Un gran abrazo campeón 

    • Hola de nuevo, Itziar
      Sí, las emociones sirven para comunicarnos con nosotros mismos. Y en ocasiones son mensajes también del pasado. De cosas que quedaron bloqueadas y que incluso pueden repercutir en nuestras decisiones y salud actual, si no logramos escucharlas y trabajar con ellas.
      Hay muchas formas de hacerlo. De las que tu nombras, yo he podido disfrutar del trabajo de constelaciones familiares y acabo de empezar un nuevo trabajo que no conocía hasta hace poco. Pero es pronto para hablar de él. Tal vez cuando tenga algún indicio de su utilidad lo haga. Por el momento, me mantengo escéptico.

      Gracias por el comentario y, sí, benditas crisis…

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