Ecología digital al alcance de la mano

Una entrada sobre ecología digital, con reflexiones e ideas para reducir el consumo y los residuos que nuestros hábitos producen con nuestra vida digital.

La ecología digital o tecnológica es un término todavía muy poco usado para el impacto que ésta puede tener en nuestras vidas.
Hace algunos días estuve dándole vueltas al tema durante toda la noche. La ecología digital: o cómo optimizar el uso y reducir el consumo de los productos tecnológicos que entran y salen de nuestra vida mucho más rápido de lo que deberían y de lo que este planeta puede asumir.

Ya he hablado recientemente de la obsolescencia programada y de cómo la industria se esfuerza por mantener la venta de todo lo que produce sin parar.
Pero hoy vengo con algunas acciones que podemos llevar a cabo efectivamente para reducir esta gran carga de extracción, producción y generación de desechos difícilmente tratables. O al menos, para añadir consciencia a ciertas áreas en las que no pensamos a menudo.

Tu “vieja” máquina

Ya tengas un ordenador de sobremesa o un portátil, la media de vida que el mercado nos impone suele ser de unos cinco años, sobre todo en portátiles, ya sea por algún fallo del hardware (sus componentes electrónicos, la batería) o por problemas con el software.

Con respecto a los componentes, podemos comprar marcas que pongan más atención a la calidad y hacer un buen uso de ellos.
Por ejemplo, no usar el portátil a máximo rendimiento, extenuando la batería cuando no es necesario o extrayéndola, salvo si éste capaz de funcionar sólo con el cable de corriente aunque aquella siga conectada. Parece una tontería, pero tener siempre el brillo de la pantalla al máximo o ignorar el protector de pantalla o incluso la suspensión, puede acortar mucho la vida de la batería. Lo que más desgasta suele ser el uso continuado de la pantalla, hacer trabajar mucho al disco duro con copias de archivos (a veces es inevitable), o exigirle a la tarjeta gráfica un gran rendimiento, con juegos o programas de renderización 3D. Esto último tiende a sobrecalentar el equipo y esa es una de las principales causas del fallo de piezas, sobre todo cuando no son de buena calidad. Usar un soporte con ventilación puede ser un buen parche, pero lo mejor sigue siendo darle momentos de descanso a la máquina.

 

Juego

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Con respecto al software, la base es el sistema operativo, que es el que gestiona todo proceso del ordenador y la ejecución de los programas. Todo el mundo conoce Windows y sus diferentes versiones. Es más, la mayoría de la gente cree que es lo único que existe. Bueno, eso y los Macs, que usan su propio sistema operativo. Sin entrar en los puntos fuertes ni, sobre todo en los débiles de cada uno, yo propongo el uso de Linux.
Soy un firme defensor de este sistema. Para empezar, porque es realmente libre y abierto. Eso no supone que sea siempre gratuito, aunque lo es en la mayor parte de los casos. Lo que sí que significa es que su código es abierto y cualquiera que sepa programar puede comprenderlo y mejorarlo. Y eso le da una plasticidad y robustez muy superiores a los anteriores. Y también seguridad pues, aunque el código sea visible, también lo son sus errores y fallas de seguridad, que son solucionados constantemente por comunidades de voluntarios y por empresas que venden sus versiones más sólidas (o más bien, venden su servicio técnico).
Es de ese modo que más del 90 por ciento de los ordenadores en el mundo que requieren seguridad y solidez (servidores, equipos de bancos o de grandes instituciones) funcionan con Linux. Por ejemplo, la policía francesa ha migrado a linux recientemente.
Pero lo más importante de su versatilidad, que tiene mucha relación con todo este tema de la ecología digital, es que hay versiones de linux de todo tipo, adaptadas a distintas máquinas, entre ellas las más antiguas. Así, es posible hacer uso de programas actuales o de versiones similares con un ordenador que tenga más de diez años. Y el rendimiento puede ser mejor que el de un ordenador reciente que lleva funcionando con el último windows durante sólo un año.

Se puede instalar Linux en prácticamente cualquier máquina, la única dificultad suele ser lograr una compatibilidad completa en las más nuevas, ya que la mayoría de los fabricantes tiene contratos con Microsoft para ser hechos a medida con su sistema. Sin embargo, hay versiones de Linux (distribuciones) muy extendidas que se adaptan también a equipos recientes, como las de la familia Ubuntu.

Más abajo doy algunas pistas sobre cómo abordar una instalación de otro sistema operativo si no tienes suficientes conocimientos.

La nube sobrecargada

Actualmente mucha gente tiene una o varias cuentas de un servicio de nube. Esto es, un servidor remoto sincronizado con nuestros dispositivos, en el que almacenamos datos de forma segura, evitando perderlos por algún problema técnico, robo, etc.
Pues bien, eso implica que una empresa está gastando en almacenar nuestros datos energía y recursos y no necesariamente de forma más eficiente que un usuario particular, en términos de ecología digital. Porque estas empresas están constantemente invirtiendo para renovar su tecnología, porque esta tecnología es cara y por el simple hecho de que el almacenamiento suele estar duplicado, cuando menos, por esos motivos de seguridad. Desde luego, podríamos reflexionar sobre otros criterios, como la deslocalización, o dónde son montados estos megaservidores. Globalización y blabla. Pero para mí hoy estos hábitos de ecología digital.

Así que en lugar de buscar crear más y más cuentas o de aumentar el espacio disponible, sería más interesante valorar qué datos necesitamos guardar de esta forma y reducirlos al máximo.
Incluso podemos instalar una nube propia ilimitada, en el caso de que tengamos un equipo que está constantemente conectado a internet y encendido para ser usado para otras funciones. Usar un ordenador de forma única para esto no sería muy ecológico.

También cuenta el uso que hacemos de este servicio. Precisamente es muy práctico para evitar el tráfico de los correos cuando tenemos que enviar archivos grandes o fotos. Ya que si enviamos un enlace al archivo en la nube, los datos sólo están almacenados en el servidor de la nube. Pero si tenemos que enviar un archivo que ya tenemos en la nube y lo adjuntamos normalmente, entonces estamos creando una copia más de los mismos datos en el servidor de correo…

Gigas de fotos y mutiplicando

Esto nos lleva al famoso tema de las fotos que revientan los correos o llenan nuestras nubes o discos duros por su elevado tamaño. Las cámaras de fotos actuales tienen cada vez mayor resolución. Esto no es necesario, a no ser que vayamos a hacer impresiones muy ampliadas o que trabajemos profesionalmete con imágenes. Pero para el ciudadano medio, hacer fotos que ocupen más de dos megabytes es absurdo, sobre todo porque ya apenas las imprimimos. Una versión que sólo va a ser almacenada digitalmente puede ser reducida a un mega (yo las guardo a menos de 0,5 megas), y en un formato comprimido, como el estándar jpg.

Existen programitas que reducen automáticamente el tamaño de toda una lista de fotos dada, pero lo más sencillo y eficaz es ajustar la cámara para que no las tome a tanta resolución.
Con esto reduciremos el tamaño de almacenamiento hasta diez veces según las opciones iniciales de algunos aparatos, ya sea en discos duros propios o en servicios de nube.

Tu(s) cuenta(s) de correo

Porque seguro que tienes varias. Incluso algunas que ya no usas. Y probablemente no has pensado en cancelar estas últimas. Con ello estarías liberando el espacio reservado en los servidores para ellas. Menos uso de recursos y energía. Aunque parezca extraño, puede pasar mucho tiempo hasta que una cuenta de lo que sea se elimina por desuso. En algunos casos, hasta puede ser difícil conseguir que se elimine efectivamente la información que contienen, como es el caso de una cuenta facebook…

Las redes sociales también cuentan

Hablando del rey de Roma. ¿Qué decir de esta y otras redes con respecto a la ecología digital? Pues si has seguido un poco el hilo de la entrada sabrás por dónde voy a tirar. Servidores, espacio de almacenamiento y energía, uso inútil de recursos. ¿Qué porcentaje de publicaciones considerarías útil de una plataforma como facebook? Esta pregunta es muy personal y subjetiva, estoy de acuerdo. Pero si al menos cada cual se la hace antes de verter o hacer circular más datos en ella sería un gran paso para reducir su tráfico y, por tanto, malgastar recursos.

Sí, parece que empiezo a sonar un poco aguafiestas. Cuestiono hasta esos momentos de ocio y desconexión. Y lo hago muy conscientemente, sabiendo que hay muchas otras formas de desconectar, de descansar y de liberarnos de la pesadez mental y la tensión que puede generar un vida muy activa, laboral, activista o social, en general. Yo he procurado eliminar facebook y la tele de mi vida, por ejemplo. Y hay otras muchas cosas qur me resultan más entretenidas y relajantes que estos dos ejemplos.

Tu teléfono inteligente nuca está a la altura

Demasiados smartphones circulando por el mundo. Cada vez más. No podía dejar de tocar este punto hablando de ecología tecnológica. Es un hecho evidente. Así que a parte de este corto de Greenpeace Suiza, tan sólo voy a sugerir algo similar a lo que toqué en el punto sobre los ordenadores.

Y es que Android, el principal sistema operativo de la mayoría de los móviles (y tabletas), dejando a parte los Iphones e Ipads, es un sistema similar a Linux, libre y de código abierto. Sólo que en este caso, cuando el terminal viene de modelos de marcas originales, el gran Google está al control. Al igual que ocurría con Microsoft, el software incluye mecanismos que protegen al sistema contra modificaciones y que dirigen su actividad únicamente a otros programas que pasan por el aro de contratos con esta empresa omnipresente. Eso provoca un círculo de actualizaciones y usos que continuamente fuerzan al usuario a cambiar de smartphone, para que pueda seguir el ritmo de este progreso a veces absurdo y siempre consumista.

La salvación la podrían ver algunos en todos esos modelos chinos que vienen con versiones de android propias y a veces independizadas de Google. Pero éstas suelen ser igual de cerradas y en muchos casos muy limitadas y llenas de fallos.
Entonces, ¿cuál puede ser la solución? Pues de nuevo, como en el caso de Linux, las comunidades de usuarios y programadores que crean versiones de Android realmente abiertas, modificadas para adaptarse también a viejos modelos y para ahorrar recursos, que al mismo tiempo permiten instalar aplicaciones que no están ligadas al mercado controlado por la Play Store.

Rootear el terminal e instalar una ROM personalizada son los términos técnicos a buscar para poder liberar tu aparato del control de Google. Es un proceso a veces complicado y que conlleva el riesgo de convertirlo en un bonito ladrillo o posavasos (según su tamaño). Pero de nuevo hay gente que entiende de ello y que podrá ayudarte con ese proceso.

Si tienes dos pies izquierdos para la informática

En ese caso, ya que te estabas planteando gastarte un buen pellizco para un equipo nuevo, te propongo que recurras a una de las propuestas de más arriba, dividiendo tu presupuesto por 10 y ofreciéndoselo a tu amigo el informático. Sí, págale por sus servicios. Se lo merece, por el quebradero de cabeza que supone siempre la informática, hasta para quien tiene experiencia, y por el tiempo que va a pasar ayudándote. De esa forma, su trabajo ganará en seriedad y esfuerzo y será un incentivo para que continúe a ofrecer ese servicio a otras personas de buen grado. Nunca hay suficientes instaladores de Linux y el mundo está lleno de informáticos en busca de empleo…

 

Slow software? Vale

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También puedes pedírselo a una pequeña tienda de informática. Las pequeñas son las únicas susceptibles de aceptar este tipo de iniciativas, opuestas en principios a la compra de nuevos equipos.
Y, en cualquier caso, siempre que vivas cerca de un núcleo urbano lo suficientemente grande, es muy probable que puedas dar con una asociación de informáticos que organicen install parties (encuentros y talleres de instalación de sistemas informáticos libres). No es imprescindible saber nada para participar y seguramente estarán encantados de tu asistencia y curiosidad.

Un Fablab puede ser el mejor recurso

Incluso tal vez tengas la suerte de vivir cerca de un proyecto de fablab. ¿Lo cuálo? Pues un tipo de proyectos con un importante componente social y tecnológico que están proliferando por todo el mundo. Su objetivo es socializar las nuevas tecnologías y permitir a las personas con pocos conicimientos o recursos financieros tener accesos a herramientas de producción industrial tecnológica. Los ejemplos más comunes de herramientas que suele tener un fablab suelen ser impresoras 3D, pequeños cortadores láser y equipos para la programación de sencillos robots (Arduino). Pueden estar en relación con informáticos amantes de Linux, ofrecer talleres y formación, estar abiertos a todo el mundo o sólo a pequeñas empresas o artesanos, requerir una cuota, ser una asociación, una cooperativa, un órgano creado dentro de una empresa existente o de alguna estructura educativa, etc. Es decir, la forma es variada, lo que comparten es el objetivo.

Y si no hay ninguno cerca, pues lo de siempre: si es algo que te llama la atención, te parece útil y tienes tiempo para desarrollarlo, ¿por qué no buscar algunos socios que complementen tus competencias para crear uno? Las facultades de ingeniería y tecnología y las asociaciones informáticas podrían ser un buen punto para comenzar.


Y hasta aquí y con este otro corto de la Fundacion Gaia, realizado por Steve Cutts, todo lo que se me ha ocurrido hasta ahora para aclarar un poco la conciencia sobre la ecología digital. Seguro que hay muchas más píldoras de memoria que tu puedes aportar o desarrollar a partir de estas ideas. Puedes añadirlas en los comentarios o simplemente tratar de ponerlas en práctica en tu día a día.
No he realizado búsquedas para completar con recursos todas estas prácticas, pero he procurado nombrar cada concepto para que puedas indagar si hay algo que te interesa especialmente. En cualquiet caso, no dudes en preguntar para aclarar cualquiera de estos conceptos.

Actualización:

Además del reciclaje creativo que se le pueden dar a los componentes electrónicos y que está tan de moda, se me pasó mencionar el mejor hábito de todos para que nuestros aparatos funcionen dentro de un marco de ecología digital: limitar su uso. Decrecimiento, sobriedad feliz y vivir más en la realidad que en a virtualidad. Prácticas que considero sanas a nivel humano, aunque yo luego caiga con facilidad en la tecnología. Durante este viaje que estoy haciendo, ya ha habido un par de situaciones en las que he estado pensando en comprarme un smartphone mejor o un tablet. De segunda mano, claro. Pero he resistido a tentación diciéndome que lo que quiero hacer, hasta ahora lo he podido hacer en un ciber, en una biblioteca, una imprenta, en casa de las personas que me alojan o con mi un-poco-tonto-smartphone.

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3 Respuestas

  1. Marimar dice:

    En materia tecnológica estoy en pañales, pero comprendo lo que quieres argumentar y estoy de acuerdo en cuanto a la gran masificación que existe en este terreno. Mi idea es clara en el resto de los espacios en cuanto a la posibilidad de alargar la vida útil de todo, o de transformar lo que ya no se utiliza en algo re- utilizable, así que que me parece que en esto también es bueno sensibilizarnos de un consumo responsable y coherente que no nos meta en el sin sentido del consumismo.
    Mi problema viene de base, en que me siento torpe en poder hacer algo al respecto pero no digo que no lo intente. Usar todo en su justa medida es conseguir equilibrar la cuestión, y si para eso tenemos que dejar de utilizar sistemas que no nos dejan actuar libremente, habrá que hacerlo.
    Me ha parecido una entrada de gran responsabilidad social y ecológica, siento no estar a la altura de de respuesta. Un abrazo

    • Entiendo que te sientas un poco desubicada en cuanto a las propuestas. Es una entrada bastante técnica aunque he procurado simplificar el lenguaje y las explicaciones.
      Mi intención era justamente dar estas ideas a personas que no están muy metidas en el marco tecnológico y as, con ello, concientizar un poco sobre el cambio que puede provocarse con pequeñas acciones de milones de personas.
      El mensaje habitual de todo discurso ecológico, a pesar de que las grandes empresas y grupos de poder económicos tengan mucha más responsabilidad que nosotros en la contaminación del paneta y la explotación de recursos. Pero lo que nosotros tenemos es influencia sobre ellos, cuando actuamos en masa.
      Creo que es importante incidir en que la acción y conciencia de muchas personas es lo que de verdad puede cambiar las cosas. Siempre ha sido así, aunque a veces nos olvidemos.
      Un abrazo

  2. Marimar dice:

    Claro, claro la entrada no es sólo para mi y siempre tenemos que concienciar de todo esto a la gente y cuantos más recojan la idea mejor se llevará a cabo el cambio, que en definitiva sirve para preservar nuestro mundo, para que siga existiendo en el futuro y de manera adecuada. Yo pondré mi granito de arena en lo que pueda y la unión de muchos granitos de arena forma la playa . Gracias.Un besote

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