Ayuno absoluto: desintoxicación y salud

Un pequeño análisis sobre el ayuno absoluto, también llamado ayuno seco, como herramienta de desintoxicación y limpieza del organismo, tras haberla experimentado en mí mismo.

He estado leyendo un poco más sobre el ayuno absoluto (dry fasting en inglés). No hay mucha bibliografía en inglés y ésta se repite un poco en páginas como ésta sobre el dry fasting, aunque hay un foro especializado bastante interesante: the fasting connection (también tienen una página en Facebook  algunos vídeos en Vimeo). En español hay menos aún. La excepción es ayuno.es, que aunque tiene bastante información básica, encuentro incompleta e incompatible con lo que he leído en otros lugares.
Así que hay que rebuscar un poco para adentrarse en esta práctica, que supone la privación total de comida y agua durante días.

Por lo visto, son los rusos los que más han trabajado el ayuno absoluto y lo siguen haciendo, de forma terapéutica. Hay incluso clínicas destinadas a ello. También he leído que a menor temperatura ambiente, más resiste el cuerpo sin consumir líquido. No creo que sea coincidencia.

El funcionamiento fisiológico durante un ayuno absoluto

Según las informaciones que he consultado, el cuerpo, en privación total de alimento y agua, cambia su funcionamiento y comienza a extraer los nutrientes de sus reservas y a reciclar, en un proceso conocido como autofagia (más información en este completo y documentado artículo del sitio de Fitness Revolucionario). Lo más importante es el agua y los azúcares que mantienen la vida celular y el cerebro en actividad. Ambos los consigue descomponiendo el tejido adiposo (grasas acumuladas) y el agua, también del entorno, a través de la respiración pulmonar y de la piel.

Sistemas excretores como los riñones y las glándulas sudoríparas de la piel se detienen gradualmente y este gran órgano que nos protege del entorno pasa a un modo de absorción de forma casi completa (siempre absorbe, no está de más recordarlo cuando le aplicamos cualquier tipo de producto). Y no sólo absorbe humedad, si no también gases que contienen carbono y nitrógeno y que permiten la síntesis de algunos aminoácidos.

Los hidratos de carbono o azúcares son fácilmente recuperables a partir de la oxidación de las grasas. Es por eso que el ayuno prolongado, sobre todo el ayuno absoluto no está recomendado para personas anoréxicas o con una delgadez extrema, así como también puede ser delicado para diabéticos, mujeres embarazadas o personas en un proceso de enfermedad que extenúe su energía (cáncer avanzado, por ejemplo).

En general, parece ser que toda persona en condiciones normales, esto es, con algunas dolencias leves o problemas de salud no agravados, tiene reservas sin problemas para un ayuno absoluto de entre 24 y 36 horas.

Durante el ayuno, el cuerpo tiene la oportunidad de ejercer una función básica que está presente en todos los animales, que es la de limpiarse y regenerarse, evitando gastarla en la digestión.

Según lo que he leído, las substancias a eliminar (toxinas y deshechos), que se liberan en parte al quemar las grasas, al no poder ser excretadas todas normalmente, son directamente “incineradas” en las células. De lo que yo deduzco -no he encontrado más información- que quedará algún deshecho sobrante, además de dióxido de carbono y posiblemente algo de agua en algunos casos.

Otras recomendaciones y temporalidad

Quienes proponen el ayuno total recomiendan hacerlo en entornos naturales, con aire puro y humedad ambiental. Un bosque con un río o arrollo sería la mejor opción. Aunque se supone que diversos personajes de diferentes religiones prolongaban ayunos de este tipo en regiones secas y desérticas. Y si creemos al pie de la letra lo que nos ha llegado escrito, lo hacían hasta cuarenta días. Hoy en día, el récord Guinness está en 18.

Caso aparte son las personas que, fuera de registros científicos o en registros difíciles de comprobar, dicen ser respirianas y viven meses o años sin comida ni agua. Pero esto toca los sólidos muros del escepticismo general, así que vuelvo a lo que es más fácil de comprobar.

Algunas consideraciones importantes para cualquier ayuno

Como cualquier práctica que implica una experimentación con el propio cuerpo y que implica a nuestra salud, recomiendo siempre informarse mínimamente de lo que se va a hacer y hablarlo con personas especializadas, profesionales o con mucha experiencia.

Así, no estaría mal informar a nuestro médico de nuestra intención. O a un nutricionista. Aunque no muchos médicos tienen la formación necesaria para conocer a fondo (sorprendentemente) la fisiología humana de una forma integral o algunos conceptos sobre naturismo o higienismo, o del funcionamiento de los ayunos, seguro que tienen valiosos consejos. Y, bueno, seguro que saben más que yo en cuanto a salud. Así que lee este artículo, como todo texto, con conciencia y actitud crítica, contrastándolo con más de una opinión o estudios científicos.

Pero en esta consulta, busca también a alguien que haya realizado ayunos. Aunque cada cual tenemos unas condiciones genéticas, ambientales y de costumbres diferentes, que harán que nuestro cuerpo reaccione de forma única a un proceso de ayuno, la experiencia de primera mano en este tipo de procesos la considero muy valiosa. Porque estas personas pueden responder a muchas preguntas, al haberse encontrado una vez en la misma situación que tú, si te estás planteando probar.

Debes saber también que un ayuno es un proceso de desintoxicación, lo que puede provocar la liberación en tu organismo de muchas toxinas de golpe o la manifestación de síntomas a veces bastante incómodos o perturbadores, dependiendo del grado de toxicidad del que se parte.

La regla de oro para ayunar

Y, por último, la regla de oro: la graduación. Empieza con ayunos cortos, de unas veinte horas (ten en cuenta que todas las noches ayunas naturalmente ya unas diez), con monodietas de frutas o zumos naturales. Y ve aumentando los tiempos y la eliminación de alimentos poco a poco, hasta llegar al ayuno absoluto o simplemente a un ayuno normal, bebiendo sólo agua. Unos días o semanas de descanso y dieta normal entre un ayuno y otro pueden ayudar y son recomendables.

La regla de hacer las cosas gradualmente también sirve para entrar y salir de un ayuno. Comenzar un ayuno absoluto al día siguiente de haber comido carne o de pegarse un atracón no es en absoluto una buena idea. Y menos aún salir bruscamente del ayuno.

Es preciso comenzar sólo con líquidos (infusiones, zumos o caldos), comer al día siguiente sólo fruta, luego verduras y finalmente, carne y cereales. En muchas fuentes en las que he leído, se habla de tres días de recuperación (zumos, infusiones y frutas) por cada dos de ayuno.

De hecho, tras un ayuno absoluto, lo ideal es romperlo bebiendo un par de litros de agua a lo largo de las primeras horas, para rehidratar correctamente el cuerpo y después seguir pausadamente con el resto y en cantidades pequeñas. Al iniciar a comer cosas sólidas, es probable incluso que notes la lengua y la boca hipersensible, que te pique o incluso duela.

Todo eso y muchos más consejos los puedes encontrar en las páginas que recomendé al principio.

ayuno absoluto

Ayuno absoluto, abriendo una nueva dieta

Mi ayuno absoluto

Ya había realizado monodietas de una semana (uva), y hecho dos ayuno de unos cinco días en los que tomaba sólo líquidos (zumos de frutas, infusiones). Así que ya conocía las primeras sensaciones de hambre, que pasan rápido, un descenso de energía en las primeras horas o los dos primeros días, o la limpieza de intestino natural, que no siempre ocurría. También había conocido un sentimiento de ligereza y un remonte de energía y claridad mental tras los primeros momentos más difíciles, que solían ser más psicológicos que físicos.

Pero ahora he podido comprobar la posibilidad real que tiene mi cuerpo de aguantar sin beber ni un líquido. Realicé tres días y esta vez, si bien el sentimiento de ligereza se repitió (también mentalmente), el remonte de energía no ocurrió tras el segundo día. Y decidí por ello terminar esta primera experiencia.

Clave para mantener mi ayuno absoluto por tres días y resultados

Caminar me sentó muy bien. Estaba en unos días de apatía, alojado en casa de una familia donde me podía quedar todo el día sin hacer nada, viendo la tele, tirado en el sofá. Pero me obligué a pasear el segundo día y eso fue lo único que me despertó un poco. Creo que fue un punto clave.

Es decir, mis fuerzas fueron mermando, pero preferí por el momento no llegar demasiado hasta el límite. Y creo que si no hubiera salido a caminar un par de veces al día durante al menos una hora cada vez, me habría sentido más débil aún y habría sentido ganas de abandonar el segundo día.

Por lo demás, no tuve otros síntomas de desintoxicación, aunque llevo un mes en el que he cuidado más mi dieta y he hecho otro tipo de limpiezas y desintoxicaciones.

En cuanto a los resultados positivos, puedo decir que habiendo comenzado una semana antes y continuado después durante dos semanas más con una dieta crudivegana (sólo vegetales, todo crudo y principalmente fruta), parece ser que efectivamente he logrado ciertas mejoras físicas, como reducir drásticamente una dermatitis atópica que me acompaña en la piel de mi cabeza desde hace casi quince años.

Pero todavía tengo mucho por explorar en torno a este tema. Dejo carga en el tintero…


Y añado así una nueva entrada sobre hábitos saludables, esta vez más físicos que psicológicos.Éste era el caso de entradas en las que hablaba de reducir el estrés modificando nuestro concepto de la vida o me refería a la comunicación en la pareja y en las relaciones interpersonales en general. También podría incluir en este tema el abandono del porno, o la inclusión del juego en la vida.

Casi podría decir que estoy tendiendo hacia lo que podría ser una nueva categoría del blog, relacionada con la salud. Pero de momento, seguiré con la estructura original. De todas formas, con el uso de las etiquetas, este blog ya va teniendo suficiente contenido para poder realizar búsquedas en él sobre diversos temas. No dudes en hacerlo si te ha gustado lo que has leído y te preguntas si escribí sobre algo más que pica tu curiosidad.

Gracias de nuevo por la visita. Hasta la próxima.

(Visitado 1.785 veces, 1 visitas hoy)

1 respuesta

  1. 26 junio, 2017

    […] Ayuno absoluto: desintoxicación y salud, por Miguel Blázquez Rovirosa en su blog Sé volar pero no me acuerdo (23.6.17). […]

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