Hacker social: reescribir el código social para deshacernos de sus bugs

Hacker social es un nuevo concepto nacido de la contracultura informática que pretende una transformación social positiva por medio de actos subversivos contra los valores sociales imperantes, deshumanizados e injustos.

Pero para llegar a explicar lo que sería un hacker social, voy a hacer un recorrido vital de cómo he llegado a defender este concepto y de por qué lo veo como una herramienta de cambio importante y necesaria.

Mis orígenes informáticos

Me gusta cómo queda el texto escrito a máquina, incluso aunque sea una tipografía artificial.

Creo que me trae recuerdos de cuando hacía los trabajos para el colegio. Mientras otros compañeros los hacían a mano, yo tuve la suerte de que mi tía nos regalaba máquinas de escribir y que mis padres me compraron pronto un ordenador y nos dejaron utilizarlo como quisiéramos, siendo que ellos no sabían nada o muy poco de informática.

No sé de dónde narices saqué la primera información, como listar archivos, cómo abrir el primer editor de texto. No recuerdo que me lo explicara mi madre, que ya había hecho algún curso. Debía de tener ya alguna revista o algo. Desde luego, no lo aprendí en internet.

Hacker social

Hacker, por The Preiser Project

Es curioso ver cómo hemos aprendido mi hermano y yo, antes de la era internet. Desmontábamos ordenadores, les hacíamos ampliaciones, conocíamos sus características y cómo funcionaban, a groso modo. Éramos capaces de instalar juegos copiados, de crackearlos y parchearlos, de instalar un sistema operativo y de conectar dos ordenadores en red y compartir la conexión de nuestro primer módem de 56k para poder jugar los dos al Diablo2 o a los primeros juegos en línea multijugador. Hasta que llegó el juego Counter Strike. Creo que es por esa época cuando dejé de jugar para indagar con más profundidad.

Los estudios serios

Ahí yo comencé a distanciarme de lo material y meterme en lo abstracto, en la teoría. Era la época en la que estudié ingeniería, intentando comprender las matemáticas, la física y la electrónica y teoría de circuitos, así como la arquitectura de computadores. Demasiado abstracto para alguien que no haya destripado nunca un ordenador. Pero incluso para mí fue duro. Tal vez porque no se correspondía a mis aspiraciones, gustos, o manera de aprender.

Todavía hoy no tengo del todo claro por qué tuve ese gran bloqueo con la carrera que me hizo decidir dejarla. Tengo muchas más pistas que entonces. Sólo sé que me sirvió para asentar lo que soy hoy. Nada es inútil, de todo se aprende. Y aún hoy puedo seguir aprendiendo de la experiencia, puesto que algo me queda por entender.

Mi experiencia acumulada en informática…

… me lleva a pensar ahora que, definitivamente, la informática es como un niño caprichoso y desquiciado. Va a dar problemas sin motivo aparente, cuando y como le de la gana. Y luego esos problemas van a desaparecer de repente, igual que aparecieron. Algunas veces tienen explicación y encuentras las causas físicas, pero normalmente no son físicas. Son el producto de errores humanos en el código.

Al parecer, la mayor parte de los programadores son vagos y/o los tiempos de trabajo son muy limitados. Es más importante que el trabajo sea hecho y que sea funcional a que no tenga errores. Por lo que las chapuzas son mucho más frecuentes de lo que cabría pensar. El milagro es que los ordenadores funcionen de vez en cuando sin error. Es realmente espantoso. Desde el punto de vista de alguien que conoce un poquito de informática y a quien se recurre para solucionar problemas.

Por qué es necesario el hacker social

El mundo informático ha sido desarrollado por la sociedad, la política y economía actual, basado en la ciencia conocida y evolucionando con ellas.

Mysterious Hacker

Mysterious hacker, por Brian Klug

Por tanto, es un fiel reflejo de su funcionamiento. Todo está construido sobre parches y parches. Reformas de leyes y costumbres antiguas que un día tuvieron su razón de ser, pero que actualmente son absurdas. Y sobre todo injustas. Hay muy pocos principios sociales y culturales con los que esté de acuerdo. El conjunto se ha transformado en un enorme monstruo, complejo y bien asentado, que se resiste a levantarse e irse.

A veces, me doy cuenta que encuentro más puntos de apoyo en algunos principios de distintas religiones. Hay muchas cosas en común entre la mayoría que son realmente útiles para la humanidad. Sólo que han sido deformadas, reinterpretadas y banalizadas. Y no necesariamente por fanáticos seguidores. Si no por todo ese cuerpo cultural progresista, que se agarra a una ciencia encorsetada, al servicio de la producción y el capitalismo.

La cultura que gobierna desde hace ya bastantes años consigue ridiculizar las religiones, incluso demonizarlas, apoyada por gente que sufre y que radicaliza los extremos de forma idiota. Todo en beneficio de unos pocos, desequilibrando las relaciones humanas, llevándonos a la violencia, a la desigualdad cada vez más pronunciada. Lo cual viene a ser la causa de dicha violencia.

La tarea del hacker social: mejorar el código o reescribirlo

Más que un sistema a depurar, creo sinceramente que es necesario reescribir el código. Tenemos muchos módulos válidos que apuntan a algo mejor. Pongámonos a ello. Cooperativamente. Trocito a trocito.

Hackers

Hackers, por Bryan Jones

No es solamente necesario el perfil de hacker social. Hacen falta ideas a implementar, huecos de seguridad para lograr obtener acceso al código, personas que protejan esta labor o que la faciliten…

El hacker social vendría a ser, según la mezcla de conceptos que he hecho aquí, quien, de una forma subversiva y a veces fuera de la legalidad establecida, crearía las modificaciones necesarias para el cambio. También podría simplemente provocar una toma de conciencia sobre un problema o realidad a mejorar. Sus fines serían humanistas y sociales y requeriría los conocimientos avanzados sobre el medio en el que se mueve. En este caso, no son necesariamente informáticos. Podría ser una persona socióloga, psicóloga, educadora social, abogada, profesora, alguien metido en política o en sindicalismo, en acción social, activista… Una persona que conociese la realidad social y la legalidad.

Sería un rol multidisciplinar. O más bien, distintas personas, de profesiones diferenciadas, podrían actuar como hacker social.

Vaya trabajo inmenso

Pues no te creas. Como cualquier otra tarea larga y compleja, todo sendero comienza por el primer paso. Así, poco a poco, podemos recorrer kilómetros y kilómetros.

Las pequeñas acciones y decisiones de nuestra vida, pueden perfectamente corresponderse con las tareas del hacker social.

Si considero, por ejemplo que el uso de la aplicación Whatsapp es excesivo y nocivo para la sociedad y las relaciones interpersonales, trataré de limitar mi uso de ella, si es que considero que la necesito o que me es realmente práctica. Procuraré no re-enviar indiscriminadamente cualquier vídeo que alguien me da a conocer, aunque me parezca gracioso. O dejaré de escribir mensajes que no sean para lograr un encuentro real, en el que pueda tener una conversación con la otra persona en la que esté incluido mi cuerpo, mis emociones y mi presencia. Le daré así a la otra persona la atención que todos nos merecemos. Y, por supuesto, no atenderé al móvil o a otros mensajes mientras esté en esa conversación.

De este modo, estaré hackeando una extendida regla social que considero necesario romper. Escribir sobre ello es otra forma paralela de convertirme en hacker social, claro.

Los pasos a dar

No sólo no es una tarea inmensa, con este enfoque, si no algo más sencillo que cada persona puede hacer. El primer paso es cuestionar todo y cuestionarse. Saber si lo que hacemos y pensamos, es porque realmente está alineado con nuestra ética y valores personales o si nos limitamos a seguir las pautas establecidas socialmente.

Le sigue definir nuestra mejor respuesta. Lo que de verdad queremos aportar y hacer. Lo que consideramos correcto.

hacker social

Por IC Gong

Y por último, toca asumir la responsabilidad de hacerlo. No podemos exigir sinceridad si nosotros no la tenemos. No podemos criticar la corrupción si nosotros no estamos exentos de la más mínima muestra de ello. Imprimir en el trabajo un documento personal para ahorrarse tinta en casa es lo primero que se me ocurre. Algo que yo mismo he hecho. No existe una frontera clara, sino un degradado amplio y progresivo. Al realizar esta acción, estaremos contribuyendo a este proceso de transformación.

Podemos ir más lejos, ideando acciones para que cada vez más gente entre en este proceso de hacking social y ético. Ya existen muchos ejemplos. Acciones llevadas a cabo por ongs y asociaciones que pretenden concienciar a la sociedad sobre los más diversos temas. Periodistas y escritores que muestran una realidad distinta a la que nos pretenden convencer los medios masivos como única e inevitable. Maestros y maestras que añaden su visión crítica y su magia al aborregante currículo escolar. Personas del mundo del arte (cine, música, cómic, teatro, danza, circo…) que se empeñan en regalarnos visiones fantásticas de lo que podría ser posible si decidiéramos todos dar esos pequeños pasos.

Y a ti, te apetece convertirte en un hacker social y comenzar a reescribir este código obsoleto? Tienes ideas a poner en práctica porque ya has realizado este proceso crítico con respecto al injusto funcionamiento social? Si no las tienes, puedes visitar la definición wikipédica de social-hacking (en inglés). Y si las tienes, Qué es lo que detiene, entonces?

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