Soy un conscienazi y ahora me doy cuenta

Inventando un nuevo término para el sentimiento de rechazo hacia la inercia social aborregante: soy un conscienazi.

La inspiración del conscienazi

Hoy es siete de julio. Esta fecha me recuerda a España. España y sus burradas folclóricas tribales. Su encenagamiento con las tradiciones y mantener su cultura e identidad. Aunque ello suponga repetir y alimentar costumbres crueles con los animales o aborregantes y masificadoras con el individuo.

Miles de personas sin un ápice de pensamiento crítico propio ni conciencia estarán ahora perpetuando complaciente y ciegamente esta dinámica.

Sí, creo que me estoy convirtiendo en un conscienazi. O que ya lo era y me doy cuenta ahora. Cero tolerancia contra la gente dormida que no hace ni el mínimo esfuerzo por evolucionar, por intentar ser mejor, conocerse a sí mismos y aumentar su nivel de consciencia en esta vida. Que se protegen y acurrucan en su burbuja de miedo y autocompasión. Que se revuelcan en su propia mierda, salpicando a los demás, en lugar de plantar cara y pelear con la dificultad. En vez de buscar activamente y reconocer que no saben nada.

Ocultan esta realidad tras su máscara de persona realizada y feliz, ostentosa y poser, con cada selfie y post presumido en Facebook. Muestran lo que creen que quieren tener o que creen que otros esperan de ellos. En lugar de aceptar que las cosas les están resultando complicadas y que están igual de perdidos que el resto. Y que eso los aterra.

La perpetuación del problema

Con ello están ralentizando el avance de todos. Se cierran a la empatía que buscan en el fondo y que no encuentran, al dedicarse a anunciar públicamente y de forma continua lo “maravillosa” que es su vida.

Y también crean una moda y un comportamiento que los niños y adolescentes imitan naturalmente, sobre todo en cuanto obtienen su primer smartphone. La falta de reconocimiento real que los más jóvenes sufren, como personas y almas únicas, los hace buscarlo en los logros de sus videojuegos y en la popularidad en las redes sociales. A costa muchas veces de su dignidad y privacidad. Confundidos en una marea de adultos perdidos que no son capaces de dar un ejemplo mejor.

La educación y los medios perpetúan de forma cada vez más eficiente esta tendencia social y esta confusión, de forma alarmante.

ssoosay Wishes you a Happy Mindfulness Day 12/09/11, por Surian Soosay

Nuestro soma de cada día

Sí, soy conscienazi afirmado, intolerante con esta estupidez que prevalece en la humanidad, dejándose engañar por una corriente de consumismo desaforado. A través de unas costumbres y alimentación patógenas y dañinas. Nos dejamos llevar todos por unas u otras.

Nuestra capacidad de lucha se disuelve en un par de cervezas, en una calada de marihuana quemada, un helado de chocolate belga o en el último capítulo estrenado en Netflix.

Los químicos y transformaciones industriales de los alimentos, la gran proporción de grasas en nuestra dieta, con almidones genéticamente modificados y otras substancias potenciadoras de sabor, demostradamente adictivas y tóxicas, embotan nuestros cerebros. Nos roban nuestra natural claridad mental. Dan tanto trabajo a nuestro cuerpo para limpiarse y eliminar las toxinas ingeridas o resultantes del procesamiento de toda esta cuestionable ingesta, que caemos enfermos con facilidad, al no disponer de energía suficiente para que nuestro sistema inmune haga su trabajo.

Y la única solución que nos planteamos es la de consumir más drogas aún. Drogas que engordan una industria inmoral, llenas de efectos secundarios entre los que destaca de nuevo perder la escasa lucidez y el limitado control, pero existente, sobre nuestra vida y decisiones.

Un mundo feliz y 1984 se quedaron cortos. El futuro está siendo mucho peor. Y hay tanta gente que se contenta y continua así que me enrabieto. Pero no voy a convertirme en un sociópata, ni me voy a quedar en la afirmación de lo que está funcionando mal.

Hace unos meses defendía que lo hacemos lo mejor que podemos. Sigo pensándolo, pero hoy a gritar bien alto mi enfado. A ver si alguien más reacciona y da la voz de alarma conmigo.

9 Respuestas

  1. MARCELO´S dice:

    Es así, tristemente es así y muchos estamos entre ellos, es más fácil que cualquier otra cosa.
    Imposible llegar a tu nivel de conscienazi, te admiro desde hace mucho tiempo por tu actitud ante la vida, no por esta entrada.
    Yo con conseguir un equilibrio me conformo, comer un helado de limón y coco de vez en cuando me gusta.

    • 😊 La actitud es importante y permitirse un descanso también. Saber simplemente que se pueden hacer las cosas de distinta manera aunque se decida no cambiar ya es un paso que valoro a nivel de consciencia.
      Pero bueno, que esta entrada me la tomo como un pequeño desahogo por mi parte que me demuestra lo que también me falta a mí de camino en aceptación…
      Un abrazo

  2. Marimar dice:

    El aborregamiento deriva del miedo al cambio, de la desidia que nos sumerge en la facilidad de seguir la corriente por temor a enfrentarnos al avance de de la congruencia vital, hacía la evolución que nos liberaría de tanta toxicidad que envenena nuestro cuerpo y nuestro cerebro. A los que dicen que no quieren dejar de hacer porque forma parte de nuestras costumbres, les diría yo: ” y no eran costumbres lanzar a las personas a las fieras, lanzar un burro por un campanario, quemar a personas que sanaban con medicina natural,…. y afortunadamente se evolucionó y se dejó de hacer. No nos podemos escudar en que siempre se ha hecho y hay que avanzar hacía la mejora de la empatía,, de la convivencia, de cuidar el medio ambiente, potenciar el cultivo de manera sana y en definitiva de ser verdaderamente un ejemplo para nuestros hijos, fomentando en ellos todas estas cosas y que no tengan que buscar fuera de nuestro lado , andando en ocasiones perdidos.
    Me gusta tu manera de afrontar esta cuestión, lanzándolo a los cuatro vientos, así a lo mejor esa siembra se recoge y me enorgullece haber parido una persona como tu. Un abrazo

  3. Itziar dice:

    Hola Miguel,

    Puedo decir que comparto contigo ese sentimiento de enfado ante el comportamiento y la forma de estar en general de muchas personas bajo su escaso nivel de conciencia. Yo también me he ido dando cuenta de que siempre he llevado muy mal la estupidez, y a día de hoy veo claramente que no sé convivir con ella, me frustra, me hace sentir rabia (aunque intente no expresarlo hacia fuera) y me hace pasarlo mal. Lamentablemente esa falta de conciencia se ha convertido en lo “habitual” y en “normalidad” por más que intente luchar a mi manera para que eso no sea así. Vivimos en una sociedad enferma, y es un gran problema ya que, como me dijo una vez una persona referente para mí: “Estamos todos en el mismo aula pero somos de diferentes cursos”.

    Algo que voy aprendiendo poco a poco (y que reconozco que me cuesta sudores) es, como tú bien dices, a aceptarlo… aceptar que yo no puedo hacer que el otro sea o esté en el mundo de la manera como pienso que debería de ser: ni tengo ese poder, ni soy quién para hacerlo. Pero sí que pienso que no debemos menospreciar nuestros actos y nuestra sensibilidad. Tal vez no lleguen a penetrar en las personas que quisiéramos, pero no dudo que dejan huella en otras, o tal vez no en este instante pero sí pueden dejar poso y cuando les llegue su momento les ayude a plantearse ciertas cosas y empezar a mirar hacia dentro ya que, al fin y al cabo, es el mayor miedo que nos inunda y del que huimos constantemente…

    Como dice mi querida Virginia Gawel, una mujer que me encanta y a la que admiro muchísimo (aprovecho a recomendaros cualquiera de sus audios o textos que hay en internet, os dejo uno de sus muchos enlaces a modo de ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=2znYk60Cjpk ): “No entres en el terreno del otro, encárgate de mantenerte en tu atmósfera sana, basada en la gentileza y en el amor”, y añado yo: “y cuida tus relaciones con las personas que te importan, aquellas que merecen la pena, que te nutren y te quieren, ya que es lo que da sentido a la vida y fuerza para seguir adelante”…

    Un abrazo 🙂

    Itziar

    • La rabia a veces es inevitable y coincido con lo de respetar nuestra sensibilidad, tratando de aceptar que cada cual está en su camino y punto de evolución. Sólo que a veces me gustaría que la media general fuera un poco más alta.

      Pero me planteo la cuestión de hasta que punto, el hecho de verbalizar esta percepción no ayuda a perpetuarla. Ya que, quien comprende la sensación y empatiza, no necesita oírla y quien no está en ese nivel de conciencia, no la va ni a comprender ni probablemente ni a leer. Aunque, quién sabe? Tal vez quede ese poso…

      Le echaré un ojo a ese enlace, no conozco a Virginia Gawel. Lo que dice suena bien.

      Un abrazo!

      • Itziar dice:

        Es normal que tengas ese deseo, de hecho sería todo muy distinto… y para bien.
        Es cierto que quien vibra en esta frecuencia no necesita oírlo, y que a quien lo hace en otra muy distinta probablemente no le llega nada… Lo he comprobado. Y tiene lógica puesto que sólo somos capaces de ver aquello para lo que nuestra mente está preparada. Pero insisto en que no debemos subestimar nuestra sensibilidad, sino seguir defendiéndola y expresándola, pues hemos venido para “Ser la mejor versión de un@ mism@”.
        Aprovecho para decir que, a pesar del uso que se suele hacer de internet con el fin de “aparentar” y “agrandar egos”, si se quiere se puede utilizar también de forma enriquecedora, como por ejemplo para expresar y conectar con gente de diferentes lugares que resuena y está en sintonía contigo… Se pueden crear encuentros bonitos 🙂

  4. Vicente dice:

    No, amigo mío. ¡De nazi nada! Eres un librepensador con un alto nivel de consciencia crítica.

    Un nazi, a mi entender, se ubica en el extremo opuesto: se trataría de una persona que no sólo acata fielmente las consignas que les llegan desde puestos elevados de autoridad, sino que se considera obligada a hacer que las personas de su entorno se sometan a ellas también. Una mente estrecha y cuadrangular llevada a la máxima expresión.

    Acabo de descubrir tu blog y me estoy encontrando con reflexiones muy interesantes en él. Ánimo con ello. Tienes todo mi apoyo.

    Salud y libertad.

    • Vaya, gracias por el mensaje y por la apreciación.
      Aguda la matización del uso de la palabra nazi. Aunque creo que desde el momento en que me sale emitir un juicio, por no comprender ese estancamiento generalizado en muchas personas, me estoy cerrando en una postura algo cuadrangular.
      No veo dónde puede estar la razón, la verdad de todo este asunto que es la vida. Aunque creo que dejar que simplemente pase, no es la opción que yo elijo.

      Me alegro de que te guste lo que lees y que te pueda incentivar a continuar y modificar esas reflexiones. Aquí o en cualquier otro lugar.
      Y te agradezco el apoyo.
      Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *