Encuentro con nuestros yoes

Ha pasado una buena temporada desde que escribí la última vez sobre nuestro viaje y hay muchas cosas que contar. Así que resumiré en capítulos.

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Brasil y el Santo Daime

Hace tiempo que dejamos Brasil y fue una etapa bastante intensa y larga de casi dos meses y medio.

Hay mucho que podríamos decir sobre Brasil, acerca de la hospitalidad de sus gentes, la apertura, la calidez humana… o la falta absoluta que hemos tenido a nuestro paso con respecto a la sensación de peligro. Nada que ver con los estereotipos europeos que se tienen de este y de otros países del continente americano.

Me voy a centrar, sin embargo, en una vivencia concreta que tuvimos durante un periodo de un mes, en las cercanías de la mega-urbe de Sao Paulo.

Y es que a pesar de nuestra firme resolución de no utilizar substancias externas para indagar en nuestro yo interior, para tener acceso a informaciones y vivencias que normalmente se escapan a nuestro estado adormecido de percepción, entramos de lleno en este mundo.

Rio Crôa - Vale do Juruá - Acre

Rio Crôa – Vale do Juruá – Acre – Curz do Santo Daime, por André Dib

La medicina y tradición seleccionada fue la iglesia del Santo Daime. Una agrupación de origen e influencia cristianas que utiliza en sus ceremonias una preparación combinada de dos plantas de origen amazónico (la Ayahuasca o propiamente Daime, como la llaman en estos grupos brasileños). Esta bebida favorece un estado alterado de conciencia basado en la acción de la DMT en el cerebro. Para más información, es un compuesto químico enteógeno que nuestro propio organismo puede crear, aunque normalmente se encuentra inhibido por otras substancias.

El contacto con este grupo se hizo a través de un viajero que ya conocía esta iglesia o agrupación desde Europa y que nos habló sobre cómo trabajaban y cómo él había aprovechado la medicina y este tipo de prácticas. Una vez dentro de la vastedad de Brasil, nos dejamos llevar por su inspiradora historia y atravesamos casi cuatro mil kilómetros en tres días de autobús. El intento de viajar gratis en camión se vio frustrado por nuestra inexperiencia, desconfianza y por un contacto que se perdió por el camino.

Así que fuimos recibidos y alojados durante un mes por la familia de Willer, Anna y Abiel, con quienes creamos un bonito vínculo. Desde su apartamento, pudimos asistir a cinco ceremonias de Daime, que se celebraban en lugares alejados del caos urbano. El grupo con el que participamos se llama Encontro com seu eu (Encuentro con su yo). Entre ellos nos sentimos muy bien recibidos y cuidados, con una alegría y amor que todavía nos toca. Y una fuerte intención de trabajo personal y de autoconocimiento.

Es difícil describir con palabras la vivencia concreta de cada cual. Ambos somos muy mentales, por lo que prácticamente toda la información que recibimos, la inspiración y los aprendizajes que nos llevamos, vinieron filtrados por un intenso proceso subjetivo y  racional por nuestra parte. Salvando algún momento de extrañas certezas y sensaciones trastocadas, ése fue también nuestro techo. Nuestra mente puso un límite que por desgracia, no pudimos o supimos sobrepasar. Nos quedaron un regusto no tan dulce por ello y las ganas de seguir profundizando.

Prefiero no hacer una descripción más detallada por este medio. Es difícil de encorsetar la vivencia en palabras y es muy variable de una persona a otra, de un grupo de trabajo a otro, y en momentos distintos de la vida de cada cual. Así que si te interesa, te invito a que investigues y te pongas directamente en contacto con personas cercanas a una iglesia daimista u otras alternativas.

Nuevo rumbo: Uruguay

Pero llegó el momento de seguir nuestro camino y continuar el viaje para salir de Brasil. Una conversación con María y Wuatu, dos amigos de España, que viajaban a Uruguay dos meses más adelante, marcó nuestra ruta de salida. Así, el camino continuó hacia el sur. Decidimos que Canadá quedaría para el año siguiente, buscando el verano de allí. De esta forma, teníamos doce meses para vivir parte de lo que buscábamos de Uruguay y atravesar América del sur hacia arriba. Pero de eso ya hablaré más adelante.

Por el momento, elegir cada paso a partir de lo que se nos presenta nos está llenando y gustando más que seguir la planificación inicial que habíamos hecho. Por lo que procuramos dejarnos llevar y sorprender un poco. Es todo un aprendizaje. Eso no impide que tengamos momentos en los que tengamos que sentarnos a tomar decisiones delante de todo un mapa propuestas y posibilidades.

Dejo el punto final de este capítulo sin tocar otras experiencias que comenzaron antes de salir de Brasil, como las dos que llevamos hasta el momento en proyectos de Workaway, una de las formas de trabajar viajando. O la siguiente etapa de autoestop, para llegar a Montevideo, en la que también hemos podido aprender y conocernos un poquito más. O la participación en un evento internacional muy interesante, la XII Bienal Internacional de juego.

Termino entonces con la afirmación de que este pequeño trabajo que hemos hecho con el Daime, nos ha ayudado y ha iniciado una nueva etapa de conocimiento personal en cada uno.

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5 Respuestas

  1. Marcos dice:

    Bonjour! Qué divertido es leer sobre vuestras aventuras! Sobre el Daime, entiendo perfectamente la imposibilidad de describir con palabras la experiencia, el lenguaje es demasiado limitado para expresar lo que se siente, lo que me lleva un poco a acordarme de la teoría neurolingüística que dice que nuestro lenguaje condiciona nuestra forma de pensar, restringiendo el abanico de conceptos que podemos procesar… por eso creo que es sumamente interesante vivir una experiencia extralingüística, algo que directamente quede fuera del marco que el software idiomático-cultural ha creado.

    Bueno pequeños trotamundos, aquí sigo a la espera de nuevas batallitas vuestras, hasta la próxima! Câlins et bisous!

    • Sí, interesante eso de que nuestros pensamientos queden restringidos por los conceptos que conocemos o que podemos traducir en palabras. Eso implica la limitación en los dos sentidos: no poder expresar cosas que se salen del marco conceptual conocido y también, no poder desarrollar cosas racionalmente contando sólo con las piezas (conceptos-palabras) que poseemos.
      Por suerte, además del Daime y otras muchas medicinas, existen muchas otras prácticas espirituales. Y con espirituales me refiero a todo aquello que nos permite ir más allá de o mental, abarcando todo un espectro sensorial que solemos tener escasamente desarrollado (demasiado centrado en la vista).
      Abrazote!

  2. Gustavo Rivero dice:

    Que bueno fue conocerlos. Fue un sano y fugaz encuentro
    Siempre supe desde el primer instante que los vi que no estaban frente a mi dos simples mochileros si no dos personas con mucha riqueza interior.
    Les deseo lo mejor y sere un ávido lector de sus aventuras.
    Un fuerte abrazo de walki y mio

  1. 7 enero, 2018

    […] al mundo de la droga y la delincuencia, a pesar de su entorno conflictivo, y que encontró en una práctica espiritual y en un trabajo personal apoyado por una medicina amazónica algunas respuestas y fuerza para rehacer su vida y para continuar tomando sus propias decisiones en […]

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