Los entresijos del barcoestop

En esta entrada recopilo toda la información sobre el barcoestop que me ha proporcionado mi experiencia personal en este desconocido y fantástico mundo que supone una forma alternativa, no sólo de viajar, si no de vivir.

El barcoestop supone una forma de viajar desconocida, aunque no nueva. Tal vez no apta para todo el mundo, pero sí lo suficientemente llamativa como para descubrir y soñar con todo lo que encierra el mundo de la navegación.

En esta entrada, después de haber hablado de forma más personal sobre lo que fue mi experiencia, trato de crear una pequeña guía más para toda aquella persona a la que le llame la atención esta alternativa. O a quien nunca haya oído hablar de ella, porque tal vez decida algún día embarcarse en esta aventura.

Somewhere, beyond the sea…

…se encuentran otras tierras, otros continentes, separados de nosotros por una distancia a veces grande, a veces más pequeña, pero que simbólicamente siempre es enorme. Tomar un avión para cruzarla abre una brecha que confunde nuestra conciencia espacial y a nuestro cuerpo. Es tan rápido que no nos hacemos a la idea de lo que implica recorrerla y sólo disponemos de la idea abstracta de un mapa amarillento siendo surcado por un punto que deja una estela roja tras de sí.

De alguna manera, estamos encerrados en tierra, a pesar de que las compañías lowcost se empeñen en que salga tan económico gastar tanto combustible y recursos. Y si nunca has tenido esa sensación, seguro que no vives en una isla.

Pero cuando se abre la posibilidad de surcar los mares, cuando la navegación entra en nuestra vida y experimentamos este nuevo universo, una curiosa sensación de libertad de movimiento a lo largo y ancho de este mundo invade esa conciencia espacial.

El miedo suele resultar absurdo, una vez que uno se lanza a realizar lo que le atemoriza. Con el mar, el peligro es real. Es algo inmenso y una fuerza de la naturaleza muchas veces imprevisible ante la que poco se puede hacer cuando va en tu contra. Pero los conocimientos técnicos permiten a millones de personas desplazarse hoy en día sin apenas accidentes mortales, surcando los siete mares.

Para alguien profano, como yo, navegar es complejo y seguramente mi desconocimiento podría ser trágico si un velero dependiera de mí para hacer una travesía y cualquier cosa se torciera. Ahora bien, la base, en buenas condiciones, es bastante sencilla de aprender.

Para la parte más complicada están los capitanes de barco y los skypers (contratados para trasladar navíos de un punto a otro). Los tripulantes se limitarán a ayudar y aprender, disfrutando del barcoestop, concepto quizás antiguo y a la vez, de moda.

 

Transat II. fotos de Iru Izquierdo y de Lys Perdrieau @duo_escarbat

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El universo de los 7 mares a través del barcoestop

Mundo complejo y vasto, como todo aquel que no forma parte de la vida cotidiana de la mayor parte de la gente, la navegación puede resultar fascinante. Aparte del componente aventurero y de ser una posibilidad real de desplazamiento, muchas veces económica y más consciente que los vuelos en avión (con respecto a la distancia recorrida y al impacto ecológico), hay muchas cosas que podría contar sobre este universo. Y otras tantas que no he conocido, que siempre puedes consultar en guías que han eleborado otros barcoestopistas.

Y aunque estas guías son bastante completas, he querido aportar mi visión y experiencia. La considero limitada en lo que sería la navegación, pero cinco meses buscando barcos me ha aportado una idea de lo que es este mundo y de lo que te puede ayudar si quieres introducirte en él.

La diversidad personal de los capitanes

Para empezar, cada cual tiene una situación vital totalmente distinta. Hay capitanes que viajan por placer durante sus vacaciones. Otros, ni siquiera son realmente capitanes y contratan a un skyper para que les lleve en el barco de su propiedad. Y será con ellos con los que tendrás que tratar. Y en otras situaciones, su barco es su casa, son marinos hasta la médula y pasan gran parte del año a bordo, navegando, en fondeo o en un puerto. Puede que hasta sean los constructores de su navío o, como mínimo, le hayan echado muchas horas en la reparación en persona.

Por eso, las condiciones de la vida en travesía y lo que te pedirán haciendo barcoestop, será muy variado.

Está claro que es importante que haya una posibilidad de vínculo, de entendimiento y que la comunicación fluya desde un primer momento. No temas rechazar a un capitán, tratando de ser lo más honesto posible y respetando a la persona, por supuesto. Pero es muy importante que la relación pueda funcionar desde un principio y que haya una buena sensación desde ambos lados. Necesitaréis esta fluidez de comunicación para muchas situaciones que ocurrirán a bordo. Vais a convivir durante días o semanas y, en el caso de que haya alguna complicación, la tensión dificultará el trato. Por lo que si de primeras no es buena, agárrate para lo que pueda venir. Hay muchos barcos y mucha gente buscando. Probablemente tengas un montón de otras opciones.

 

Adiós también a una casa más. Un rincón acogedor, gracias a la hospitalidad de Rai

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Lo que se espera de ti

No es imprescindible que tengas conocimientos de navegación. Nosotros no los teníamos. Eso sí, la predisposición a aprender y a ayudar en lo que se requiera será tu mejor baza, en ese caso.

A veces lo único que se espera es la compañía y hacer los correspondientes turnos de guardia. En alta mar, a pesar de los aparatos electrónicos, en la mayoría de los barcos se hacen turnos de guardia. Cuantas más personas haya, más cortos serán éstos.

No es algo complicado. Consiste, básicamente, en estar atento de que no haya barcos en la ruta y en los cambios de viento o de clima. Cuando haya que realizar alguna maniobra, muchas veces será el capitán el que lo haga. Y si va cogiendo confianza contigo, posiblemente te irá indicando cómo realizarlos para que no le tengas que despertar en su momento de descanso. En algunos casos, hay que llevar el timón, pero muchos encienden el piloto automático y algunos tienen un regulador que hace ese mismo trabajo ante pequeños cambios de la dirección del viento.

Además de esto, si sabes cocinar, disfrutas de horas de conversación (en varios idiomas, prepara tu inglés y francés), eres buen animador de tiempo de ocio (con juegos de mesa, historias, tocando algún instrumento) y, en resumen, estás dispuesto a colaborar y disfrutar de la experiencia marítima, tendrás más posibilidades de obtener un sí.

 

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Cómo ponerlo más fácil

Si te pasa como a mí, que estuve cinco meses en total, repartidos en cuatro puertos distintos, hablando con capitanes y barcoestopistas constantemente, sumergiéndome de forma suave y muy social en estos ambientes (marinas, pantalanes, puertos pesqueros y bares cercanos), tendrás una ventaja más. Y es que aunque no encuentres al barco que te admita como grumete, siempre puedes ofrecer tu ayuda y mostrar el interés que te ha acercado a probar el barcoestop.

Limpiar una cubierta, hacer algún recado como conseguir una herramienta que busca un capitán y que sabes que otro puede tener, ayudar a transportar la compra de abastecimiento para un barco que va a zarpar o limpiar el casco bajo el agua (esto es todo un favorazo que normalmente sólo tu capitán te pide que hagas), son ejemplos de formas de conectar y hacerte conocer. También puedes poner en contacto a capitanes con otros barcoestopistas. Si no tuviste el feeling que esperabas o fuiste rechazado, eso no implica que no puedas favorecer la formación de otras tripulaciones.

Todo ello demuestra tu buena voluntad y tus ganas de aprender. Lo que es posible que te brinde la oportunidad, como me pasó a mí, de hacer alguna salida de uno o dos días en un velero. De esa forma, puedes integrar mucho mejor que con cualquier guía escrita algunas maniobras básicas para desplegar velas, salir o entrar al puerto o fondear y manejar el ancla. Además de que finalmente, con todos estos intercambios puedes llegar a conocer al capitán que te llevará al otro lado del océano.

Las temporadas y los vientos a favor

Hay unas rutas predeterminadas y en un sentido único según cruces de un continente a otro. Éstas dependen de los vientos y las corrientes oceánicas y de las estaciones.

Por ejemplo, para cruzar desde Europa a América, hay muchos barcos que van bordeando el continente hasta el sur de España y las islas Canarias o las Azores. Desde allí atraviesan hasta la zona del Caribe o hasta el norte de Sudamérica, siendo el noreste de Brasil un destino común para los que quieren hacer distancias más cortas. En estos casos, se aprovechan otras islas para hacer escalas intermedias, como Cabo Verde, frente a las costas senegalesas.

El retorno se suele hacer por el hemisferio norte, saliendo desde las islas superiores del Caribe. Y pasa lo mismo con el Pacífico, teniendo unas rutas más concurridas, aunque allí las distancias se hacen aún mayores y es indispensable hacer múltiples escalas en todas las islas que atraviesan ese océano.

En cuanto a la época del año para embarcarse, hay que saber que para cruzar hasta América, la temporada más favorable comienza en octubre y va terminando en febrero. Y digo va terminando porque siempre hay algún capitán que retrasa su salida, sea por decisión propia o por verse obligado a esperar condiciones externas como reparaciones. Más allá, pocos se aventuran a vérselas con las tormentas caribeñas que comienzan en primavera.

Hemos oído decir que este marco de travesía óptimo se va desplazando año tras año. Además de que hay capitanes que pueden seguir rutas totalmente contrarias al resto. Así, conocimos a un tipo que iba cruzando el Atlántico desde América del Sur, por el hemisferio sur, contra viento y marea. El recorrido dura mucho más y puede haber alguna complicación, pero no es imposible hacerlo. Así que, como siempre, todo es relativo.

Otro consejo que te puede servir es saber que a principios de diciembre, hay un evento al que llaman Rally Atlántico (ARC). Se trata de algo que ocurre todos los años, de forma organizada. Muchos capitanes cruzan desde las Canarias hasta el Caribe, isla de Santa Lucía, en grupo. Suelen juntarse entre 200 y 300 barcos. Salen escalonados, pero bastante seguidos, normalmente desde Gran Canaria. El puerto es un hervidero de gente y hay muchos barcoestopistas que pueden aprovechar esta gran oportunidad. Nosotros huimos de esta situación, en la que la insistencia de algunos buscadores genera situaciones tensas y un ambiente competitivo que no va con nuestra forma de buscar.

 

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El mal de mar

No puedo dejar este artículo sin este aviso. A la mayoría de personas que nunca ha navegado, véase a todo aquel que comienza con el barcoestop, los primeros dos o tres días pueden hacérseles un poco cuesta arriba, sobre todo si comienzan con una mar movida. Un mareo que te mantiene tumbado sin poder hacer nada, náuseas y posiblemente vómitos. Por suerte, eso se pasa en la mayor parte de los casos.

Pero hay un cinco por ciento de personas a las que nunca se les pasa del todo esta sensación. Suelen ser personas cuyo oído interno o alguna otra causa (emocional, física o mental), no les permite adaptarse al movimiento del barco. Le pasó a mi compañera y, a pesar de todo, repetiría la experiencia.

También hay un pequeño porcentaje de gente a la que no le afecta en absoluto. Pero lo que dicen muchos capitanes es que lo que más cuenta para superarlo, salvo contadas personas como las del párrafo anterior, es la intención y la concentración en realizar tareas a bordo. La actividad y la resolución frente al victimismo. Además hay varios remedios naturales, como no tener nunca el estómago completamente vacío, mantenerse hidratado o masticar pedacitos de genjibre.

La vida pirata es la vida mejor

Para acabar con esta entrada específica sobre el barcoestop, voy a ponerte los dientes largos.

Cruzar un océano sobre su superficie, infinita, es una experiencia única y enriquecedora. Aunque colabores en las tareas del barco, ser marino también implica tener tiempos muertos en los que puedes dedicarte a observar el horizonte, el cielo estrellado sin contaminación lumínica, las puestas de sol a 360° o parte de la vida marina que posiblemente se cruzará en tu camino. No es raro poder pescar, ver delfines, alguna ballena, una tortuga gigante o las fosforescencias que se arremolinan tras la estela del barco por la noche. Nosotros tuvimos la suerte de presenciar todo ello y en repetidas ocasiones.

 

Transat I. Fotos de Iru Izquierdo,@duo_escarbat

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También pudimos bañarnos en medio del océano, durante unos días sin viento, en los que la superficie del agua permanecía como un lago de aceite, plana y a una rica temperatura tropical.

Conversaciones que se transforman en una rica comida compartida, en un juego de mesa o en la actividad repentina de hacer alguna maniobra para continuar con el rumbo fijado. Momentos de lectura, musicales o de meditación, una siesta o una ducha bajo la lluvia cálida de una tormenta pasajera sobre la cubierta.

Sí, es posible tener experiencias algo más complicadas o incluso en algún caso angustiosas, pero no son tan frecuentes como se pueda pensar. Y en general, los capitanes suelen ser gente experimentada que acaba resolviendo la situación, por difícil que pueda parecer.

En resumen, subirse a un barco para iniciar un viaje, es una opción pirata donde las haya, hackeando la imposición social de tomar un avión, de funcionar con unos ritmos impuestos y rápidos. Atravesando fronteras de una forma mucho más relajada, desafiando miedos propios y de otros, demostrando que es posible otro mundo, siempre, en cada elección que tomemos en nuestra vida.

No te dejes convencer de que las cosas son como nos dice la mayoría, como se nos imponen. De que tienes que hacer “lo que más te conviene”. La mayoría de las veces puedes hacer lo que de verdad quieres, lo que sientes que va contigo y con tus sueños. Aunque suela ser más difícil. El resultado suele ser todo un premio.

barcoestop

Haciendo barcoestop

Bibliografía del barcoestopista

Te he preparado una pequeña lista de lecturas sobre este mundo de la navegación y el barcoestop. Desde novelas autobiográficas, guías o páginas donde buscar más información o crearte un perfil para comenzar la búsqueda del barco que te hará surcar los mares que te separan de tu destino. Espero que pueda serte de utilidad.

Experiencias personales:

  • Mi propio mundo – Knox-Johnston
  • Crónicas de un tripulante – Albert Gironés (albertgirones.com)
  • Do dolphins ever sleep? 211 questions and answers about ships, the sky and the sea – Pierre-Yves y Sally Bely
  • La expedición de la kon-tikiThor Heyerdahl. También adaptada al cine como Kon-Tiki (2012)
  • El largo viaje – Bernar Moitessier

Guías para aprender a navegar:

  • Guía básica reeds del tripulante – Bill Jonson
  • Sailing for dummies – J. J. Isler
  • skippertips.com
  • Manual de supervivencia en el mar – Chris Beeson

Páginas de búsqueda para hacer barcoestop, para tripulantes y capitanes:

 Otras paginas de cruceros y rallys:

Algunos títulos y certificados de navegación:

  • Coastal skipper (royal yatching association)
  • Yatchmaster (royal yatching association)
  • Patrón de navegación básica o de embarcaciones de recreo
  • Primeros auxilios
 
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1 respuesta

  1. 30 enero, 2018

    […] Si vienes aquí buscando consejos para esta forma de viajar, te recomiendo que leas el artículo de Lonely Planet o que adquieras el fantástico manual editado por la Editorial Viajera. O que visites mi entrada más reciente, también a modo de guía sobre los entresijos del barcoestop. […]

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