Resumen del viaje hasta ahora: hasta Sudamérica y más allá

Una actualización de estos dos nómadas que, tras recorrer parte de Sudamérica durante un año, continúan hacia el norte, como estaba previsto.

Dirás “este tío se dejó entradas programadas y hace un año que no escribe en vivo y en directo”. Pues casi. Las últimas entradas, aunque han sido temáticas y no han contado nada sobre lo que ha pasado durante estos casi dieciocho meses que llevamos dando vueltas, las he escrito en el camino.

Pero me doy cuenta de que no he contado nada de lo que hemos vivido desde Brasil. Con eso me pongo en que desde julio del año pasado no he dado continuidad a la sección de noma2. Tampoco creo que nadie se esté mordiendo las uñas por saber qué es de nosotros. A los más allegados los tenemos más o menos al día con mensajitos, correos o alguna ocasional videollamada. En cualquier caso, allá voy con una pequeña actualización, para aquellas personas interesadas en los viajes sin billete de vuelta, en descubrir mundo, en conocer a otras gentes, mezclándose, en los recorridos lentos, alternativos al turismo más convencional. En fin, culos inquietos, como decimos en España, a los que a veces les falta sólo una chispa para lanzarse, la experiencia contada de alguien que ya lo ha hecho y que lo ha disfrutado. O la desmitificación de esa realidad llena de peligros y barreras que nosotros mismos nos ponemos. O los medios o el miedo de las personas a nuestro alrededor.

Haciendo dedo: paciencia y alegrías

Aunque estoy preparando una entrada específica sobre este tema, que a este paso publicaré en 2019, comienzo a contar sobre esto aquí, ya que es la forma en la que salimos de Brasil para dirigirnos a Uruguay. También repetimos experiencia tras los cinco meses que pasamos en ese chiquito y rico país, al que queremos volver en un futuro, antes de regresar a Europa. Sí, de momento pensamos regresar, algún año de estos…

Rumbo a Uruguay

La primera parte, en la que atravesamos el este de Paraguay, un trocito de Argentina y diez kilómetros tras la frontera uruguaya, fue bastante a trompicones. Nos quedamos bloqueados en varias ocasiones y nos costó un poco dar con rincones urbanos donde plantar campamento para hacer noche de forma gratuita. Hubo un par de lugares donde nadie paraba para “levantarnos”, como se dice por el sur. Ahí recordamos que esto del autoestop es cuestión de paciencia, además de ir aprendiendo a buscar los mejores lugares para ser visibles y para facilitar al conductor la parada o el contacto de confianza con nosotros. Pero de eso hablaré en la entrada sobre el tema.

El caso es que yo no aguanté más de un día de espera y acabamos tomando un par de buses para adelantarnos, el último para llegar hasta Montevideo.

Pero dentro de esa fase, también tuvimos la suerte de dar, entre otros, con una mujer argentina, de Buenos Aires, que nos acercó unos trescientos kilómetros hasta la frontera con Uruguay. Una chica en Paraguay, a pesar de que sólo nos adelantó unos pocos kilómetros, nos dejó en casa de un amigo suyo donde pudimos hacer un par de noches. Y descubrimos formas de solucionarnos otras noches de forma gratuita, sin necesidad de plantar la tienda ni dormir en la calle. Y es que en la zona argentina y paraguaya que atravesamos, preguntando en los ayuntamientos/alcaldías/municipalidades (el nombre varía según el país), en la mayor parte de los casos nos solucionaron el problema. A veces nos ofrecían una cama en un albergue de transeúntes. Otras, nos ofrecían rincones seguros para acampar. Y cuando no salía nada de eso, mi compañera logró dar el paso de preguntar por la calle para ver si alguien nos ofrecía una cama y un techo para continuar con nuestro viaje. Y funcionó.

Claro que intentamos usar las redes creadas para compartir alojamiento gratuito para viajeros. Pero la tasa de respuesta, por desgracia, es muy baja en muchas ocasiones. En algunas como Couchsurfing, hay muchísimos usuarios, pero una gran parte de los perfiles son fantasmas. Gente que creó su cuenta y la dejó olvidada o gente que no está activamente en ella a menudo. Por lo cual, hemos aprendido a usarlas mejor, con más margen y a tener varias alternativas. De ellas hablé en la entrada de viajar trabajando. Ahora añadiría trustroots (alojamiento para viajeros en comunidades, el registro requiere espera o la entrada en grupo de varias personas) o numundo (similar a Workaway, pero más enfocado en la transformación global y la participación en experiencias o en comunidades comprometidas con la apertura de consciencia).

Hitchhike

Y vuelta hacia el norte

Saltándome en el tiempo Uruguay, que se merece una sección a parte, el segundo intento de hacer dedo en Sudamérica fue todo un éxito. Salimos a Argentina gracias a unos amigos que hicimos en la región de Minas. Recorrimos unos setecientos kilómetros hasta la frontera noroeste en un día. Y de ahí, atravesamos unos dos mil quinientos kilómetros en apenas dos semanas, haciendo pausas para descansar y alguna obligada, como en un punto del desierto del Chaco paraguayo del que parecía que nadie nos iba a sacar. Menos mal que estuvimos bien acompañados por un pequeño equipo de trabajadores aduaneros que nos cuidaron y dieron conversación.

Así, atravesamos las regiones de Corrientes y Misiones en Argentina, volvimos a pasar por Foz de Iguazu, en Brasil, cruzamos Paraguay de este a oeste y nos adentramos en Bolivia hasta la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Prácticamente todo gracias a inolvidables camioneros que compartieron una parte de su recorrido con nosotros. E incluso uno su cabina para pasar una noche, cosa menos común.

Tras estos trayectos haciendo dedo, comenzamos a tomar buses locales, que salían bastante económicos, tanto en Bolivia como en Perú. También la escasez de transportes privados y algunas recomendaciones en páginas que hablan del autoestop, como hitchwiki, nos hicieron decantarnos por el transporte colectivo. La verdad es que necesitábamos un descanso y celebramos lo bien que nos había ido parando en hospedajes baratos y disfrutando de la comodidad del transporte público, que te levanta sin dudar, a cambio de un precio más económico que el de los países más al sur.

El objetivo de seguir hacia el norte es llegar a Canadá a finales de primavera de este año, retornando a la idea inicial de viaje. Por tiempos, tendremos que claudicar de nuestra filosofía de viaje y tomar un avión en algún momento.

Uruguay es un país chiquito

Así comenzará una gran parte de uruguayos a hablar de su tierra. Considerada la Suiza de Sudamérica, es una república de menos extensión que España y más homogénea en cuanto a su geografía y clima. Si bien existen contrastes entre el interior y la capital, donde se concentra la mitad de la población total del país, unos tres millones de personas, es en Montevideo donde a veces no se perciben grandes diferencias con muchas ciudades de nuestro viejo continente.

Y es que en el centro histórico, me sentía como paseando por el de ciudades españolas, con algunos edificios más antiguos que ahora eran bancos o sedes gubernamentales, y otros altos y más modernos.

Tampoco había diferencia en los precios, siendo uno de los países de este continente más caros. Siendo que los salarios medios son mucho más bajos que en España, todavía me sorprende ver cómo la gente se las apaña viviendo al día, combinando varios empleos o subsistiendo con pequeños ingresos en negro de lo más variado.

La bienal y la red social

Pero con lo que nos quedamos de nuestra visita allí, que como digo se prologó unos cinco meses, es con la gente y con sus inquietudes socioculturales.

Entramos con el contacto hecho con la asociación de la Mancha, que organiza el evento de la Bienal internacional de juego. Llegamos con un mes de antelación y siendo que a mí me interesaba mucho conocerlos para realizar una formación con esta asociación en un futuro sobre la ludopedagogía, yo me volqué desde un principio en sus actividades de preparación, mientras mi compañera realizaba un mural en un camping cercano a la capital, en Marindia.

Coincidimos en el segundo mes de estancia con unos amigos que vinieron desde Zaragoza. Entre eso y la participación en la bienal como voluntarios, hicimos muchos contactos y nos llenamos con un montón de ricos encuentros y nuevas amistades. Fue realmente una parte del viaje que me marcó de una forma especial, siendo que las otras también han tenido su repercusión en mí.

Todo eso desembocó en la participación como animadores en varios campamentos para adolescentes, en un poco de turismo alternativo, visitando lugares con mucha historia, como la Sierra de las Ánimas o Minas. Y en un mes en la zona de la costa cercana a Montevideo, donde conocimos a varias familias que se habían hecho su casita en eco-construcción, siguiendo técnicas y estilos ecológicos y locales.

También guardamos en ese tiempo la casa de unos amigos que se fueron a Europa. Tres semanas cuidando y disfrutando de la Barcaza (la casita en cuestión) y de sus peludos habitantes, antes de cerrar la etapa uruguaya, aprovechando un espacio de intimidad y de recarga de pilas, antes de salir disparados dirección norte.

Los voluntariados: pinturando ando

Tanto antes de salir de Brasil, como en Uruguay y en Perú, hemos pasado varias semanas en distintos proyectos en los que nos ofrecían como mínimo el alojamiento (y con suerte comida incluida), a cambio de unas pocas horas de trabajo al día. Y en varios de ellos hemos podido probar a pintar murales, algo que técnicamente podíamos hacer ambos, pero a lo que nunca nos habíamos atrevido.

El resultado, además de poder mezclarnos más con la gente local, de convivir, conversar y conocer otra realidad de la boca de sus protagonistas, ha sido la confianza en nuestra capacidad artística en esta nueva faceta.

Ahora no sólo hemos pasado la barrera de atrevernos a mostrar nuestro trabajo o de hacerlo delante de otras personas. Más allá de eso, tenemos una herramienta más para viajar de forma económica o incluso de poder hacer algún ingreso. Porque nos hemos cruzado con otros viajeros que gastan poco y alargan sus viajes durante años, por medio de la artesanía, la música o los malabares. Pero ninguna de esas tres actividades nos han convencido hasta ahora. O mejor dicho, no las disfrutamos o no hemos encontrado el tiempo para desarrollarlas. En cambio, en cualquier momento podemos estar preparados para realizar un mural, siempre y cuando el estilo no se aleje mucho de ciertas limitaciones técnicas, que evidentemente tenemos en nuestra corta experiencia.

Es por eso que ahora, cuando buscamos algún proyecto de voluntariado, primamos los que buscan artistas para decorar los muros de sus locales y proyectos.

Conociendo las tierras de los incas

Y de nuevo hemos hecho un parón en ese movimiento. Otra vez tenemos la oportunidad de estar en un lugar fijo, si no durante meses, al menos durante semanas.

Después de atravesar Perú hasta el norte para pasar un tiempo en la selva amazónica, conviviendo con una comunidad Arcoiris cerca de la ciudad de Iquitos, hemos hecho un pequeño tour junto a otra pareja de amigos españoles que se nos han unido durante dos semanas. Ha sido una vuelta rápida y muy enfocada en conocer lo más turístico de Perú. El Titicaca o Machu Picchu eran una visita que nos llamaba la atención y nos hemos disuelto en la masa turista, que normalmente tendemos a evitar un poco más.

Ahora estamos en esa resaca del ritmo de viaje rápido.

Lo primero que hicimos fue descansar unos días en el Valle Sagrado, cerca de Cusco, en el pueblito de Ollantaytambo, en un cuarto de Couchsurfing que nos cedió un estadounidense que lleva años viviendo allí y que nos brindó buenos días de descanso.

Luego, pudimos disfrutar de un voluntariado en el mismo valle. El proyecto en el que apoyamos con unas cuantas horas a la semana es el Museo del chocolate de Pisac (o el Chocomuseo, como lo conocen aquí). No pintamos murales, pero tampoco nos podemos quejar de las exquisiteces que pudimos probar.

De aquí viajamos a Paracas, la zona de la costa desértica, al sur de Lima. Y allí, además de conocer a un montón de viajeros con los que compartimos muy buenos momentos, reflexiones y momentos de juego, pintamos no uno, sino dos murales más! Hasta creamos una cuenta de Instagram para comenzar a recopilar trabajos a modo de muestra: PinturAndo.

¿Qué pasa entonces con los incas?

Pues que hemos podido entrever la superficie de un mundo complejo y lleno de mitos. Desde las primeras investigaciones arqueológicas, los expolios de aclamados arqueólogos estadounidenses (tal vez otros anteriores) y los pastiches de teorías repartidas en el saber que comparten guías y supuestos eruditos, podrás imaginar que hay mucha paja y poco oro.

Ruinas de Sacsayhuaman

Además de que, a mi parecer, hay grandes contradicciones, como en toda cultura o historia. Me sorprende que una civilización con unos conocimientos arquitectónicos, técnicos o cosmológicos tan grandes, con esa supuesta espiritualidad, fueran por otro lado una cultura guerrera e invasora, al nivel de los romanos, absorbiendo a otras pequeñas culturas y sus conocimientos o borrándolas del mapa. O que hicieran sacrificios humanos. Perdón, no eran sacrificios, eran ofrendas en las que rebanaban el cuello de una joven virgen y ella sola era la que se moría después en el altar, como nos quiso defender cierto guía…

Hay algo que no concuerda. Muchas piezas faltantes en el puzzle. Teorías que pretenden unificar la historia de una gran civilización de la que no quedan suficientes vestigios para explicarlo todo. Porque yo no me creo que tallaran esas piedras de los templos tan perfectamente golpeando con otra piedrita más dura, así, a mano y con paciencia. O que moviesen moles de más de veinte toneladas con tronquitos o palancas.

Pero en fin, hay muchas y diversas teorías, todas igual de poco sólidas, aunque algunas más bonitas que otras. Cada cual que elija la suya.


Termino estas líneas en San José, Costa Rica. Hospedados y agasajados en casa de una pequeña familia de Couchsurfing, tenemos aún un par de días de escala, antes de volar a Canadá.

Sí, finalmente, como predije más arriba, nos saltamos nuestra regla de no tomar aviones. Procuraremos que sea la última vez en mucho tiempo.

Nos espera una nueva etapa, muy diferente de las anteriores. Un nuevo desafío en cuanto a viajar de forma económica. Ahora será un país del norte, capitalizado, caro y más apegado a ciertas normas sociales. Al menos, hemos oído hablar muy bien de él y tenemos muchas ganas de traspasar una nueva barrera, de ir un poco más lejos, ampliando de nuevo nuestra zona de confort. Allá vamos.

Canadá

Canadá, país capitalizado?

(Visitado 143 veces, 1 visitas hoy)

2 Respuestas

  1. Itziar dice:

    Siempre estaremos agradecidos de que compartas tus experiencias y pensamientos.
    Qué tal ha sido vuestra estancia en Costa Rica?… Quedo a la espera también de que nos contéis la de vuestro nuevo destino, Canadá, pues está también dentro de los sitios a los que tengo en mente ir…
    Gracias de nuevo y cuidaros.

    • Hola Itziar!

      Pues al menos voy a tratar de responder a los mensajes.

      Siempre estoy entre hacer pocas entradas cortas sobre nuestro viaje cada poco tiempo o hacer un resumen cada seis meses. Supongo que seguiré siendo variable e impredecible. Aunque tengo una nueva idea gestándose en mi cabeza que podría dar un poco de vida a este blog semi-congelado.

      Por Costa Rica muy bien. Sólo fue una semana haciendo Couchsurfing en casa de un tipo muy majo y su madre. Un regalo del mundo más y una breve pausa para dar el salto a Canadá, donde ya llevamos dos meses.

      Por el momento, puedo decirte que el verano en el oeste es caluroso y agradable, que Vancouver es una ciudad en toda regla, para bien y para mal, y que la zona rural me recuerda a lo que se ve en las películas de Estados Unidos, con gente más abierta de lo que se pueda pensar, pero no tan diferente a nosotros. Salvando la brecha cultural entre mediterráneos y anglosajones, claro.

      Me reservo los tópicos que todo el mundo conoce de este enorme país para no reforzar una visión que pueda limitar todo lo que nos estamos encontrando aquí. Muy variado, gente de todos lados, buenos contactos. Simplemente te recomiendo la visita.

      Un abrazo

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza galletas, bueno, cookies, para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de mipolítica de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies