Noticias falsas: vamos a contar mentiras

Un artículo sobre noticias falsas, sobre la manipulación de los medios, crítica política del sistema democrático español y opinión muy personal sobre el procés catalán.

No sé ni por dónde empezar. La cabeza me bulle de frentes que abordar. Vayamos a la base de mi reflexión, la información y su difusión. Y no, no me voy a poner a cantar «vamos a contar mentiras». El juego va justamente de lo contrario.


La información masificada, un gran cuchillo de doble filo

Inundados de información como seguimos estando desde hace algunos años, resulta que esa cantidad inabarcable de contenidos, inicialmente diversos y sin mayor orientación que la de compartirse y divulgarse, ha ido tiñéndose de objetivos que ya nadie puede negar.
Los grandes medios que controlan y distribuyen la información de hoy en día ya no sólo son las grandes corporaciones televisivas ni los gigantes del cine. Las empresas de la guerra de los datos en internet, dueñas de medios de almacenamiento masivo y con ello de nuestros correos electrónicos, listas de amigos, fotos, archivos personales y de la mensajería cotidiana, entre otras, han aprendido a hacer algo más que traficar con toda esa información.
Así, además de distribuir nuestras privacidades a otras empresas que, inocentemente, aspiran como mucho a vendernos sus productos, sus redes y servicios acaban sirviendo como prolongación de esos tentáculos que se decican a la difusión de información manipulada y manipuladora.
Noticias repletas de sesgos, verdades a medias, verdades falsas (o las tan mencionadas fake news), puntos de vista reducidos y malintencionados. Eso es lo que inunda los medios de comunicación en los que, gracias a la web 2.0 (o a la 3.0, la 4k, 5D en vinagre o como se le denomine ahora), todas las personas conectadas podemos contribuir.
Viralidad de las noticias falsas

Viralidad de las noticias falsas, colinoob en Pixabay

La viralidad de las noticias falsas

Y eso es precisamente lo que hacemos cuando reenviamos cualquier noticia que cae en nuestras manos. Algunas de ellas resultan tan indignantes y tocan fibras tan sensibles en estos días, que pocas personas se toman el tiempo de comprobar si son ciertas, movidas por una emoción removida y desbocada. Que está siendo utilizada por los impulsores de todo esto.
Resulta evidente que la persona que creó la noticia falsa conoce la falacia. La creó de la nada o de una información o imagen reinterpretada. Sus motivos pueden ser diversos.
Pero que se trate únicamente de un troll que quiere aumentar su influencia, fama o simplemente sembrar odio y caos más o menos incosncientemente, es una explicación demasiado simple y para mí evidentemente limitada.
Podrá ser el caso en algunas noticias falsas, pero en otras muchas hay una intención política, una estrategia económica, o una mezcla de ambas. A veces será algo local, otras, más global. Y detrás se hayan los grupos que están en el poder y que lo único que parecen pretender es mantenerlo.
No voy a entrar en conspiraciones, pero como ya ha salido a la luz, hay gobiernos y grandes corporaciones que se han visto involucrados en la difusión de estas noticias o bien en la falta de control de las mismas.

Saquemos las manzanas podridas antes de que se eche a perder el barril

Sobre esta falta de control tenemos como claro ejemplo a Facebook. Ha aparecido recientemente una iniciativa que pretende darle un buen tirón de orejas a la compañía de Zuckerberg obligándola a desarrollar un equipo que verifique y difunda la verdad sobre las noticias falsas que sean publicadas en su red. Sin censurar, manteniendo los contenidos publicados originalmente, pero añadiendo los hechos comprobados sobre su veracidad o la falta de ella.
Noticias falsas everywhere

Noticias falsas everywhere, rawpixel en Pixabay

Y aquí llegamos a mi eterno dilema acerca de la responsabilidad individual. Porque puede que el gigante de los «likes» tenga una gran responsabilidad con repecto a su herramienta de comunicación.
Pero para mí resulta paternalista con respecto a los usuarios y ciudadanos dejar todo en manos de la compañía.
Se nos trata como si fuéramos niños incapaces de tomar decisiones, de analizar críticamente y de asumir la responsabilidad de lo que decimos y hacemos (incluido el mensajito viral que pasamos por Whatsapp a todos nuestros contactos).
Finalmente, acabamos con frecuencia respondiendo a esas expectativas, cumpliendo el efecto Pigmalión y convirtiéndonos en humanos irresponsables y quejicas, siempre llorando a papá-estado para que resuelva nuestros problemas.

Nuestras posibilidades de acción

Cuidado al interpretar estas palabras. Aquí no hablo de tomarse la justicia por su mano ni de saltarse las leyes que han sido decididas por la sociedad que nos precede.
Pero visto el panorama, existen una serie de derechos y de formas de ejercerlos, dentro de la legalidad, que podríamos tener en cuenta para pasar a la acción. Y dejar de una vez de quejarnos y resolver la situación entre caña y caña, limitados a la verborrea de bar.
Si algo he aprendido en mi vida personal, sobre todo gracias al apoyo de mi compañera, -y aún a veces sigo dándome golpes con ello-, es que quejarme sirve de poco, más allá de la liberación emocional, y que siempre tengo la posibilidad de poner medios, de buscar una solución al problema que me molesta.
A veces la solución es directa. Otras, es necesario poner una distancia, mirar desde otro ángulo o incluso salir del ámbito en el que la situación me afecta. No es casualidad que saliera de España hace ya seis años y que desde hace dos, esté viajando. No es una huida, es una retirada para discurrir soluciones e inspirarme, porque pienso volver.
responsabilidad de información

Responsabilidad de información, kerttu en Pixabay

Desmintiendo bulos

Además, en el caso de las noticias falsas, tenemos diversos medios en la red para comprobar su veracidad cuando nos llega algo nuevo.
Está la web de maldita.es, con sus secciones específicas para desmentir bulos, canal de telegram, cuentas en las redes sociales como twitter o facebook. Es posible enviarles la noticia en cuestión y su equipo se encarga de buscar los orígenes de la misma y las pruebas que la refuten o la validen.
A nivel internacional tenemos Snopes o Project censored. No conozco su interactuación en las redes sociales, pero ya en ambas webs hay una buena lista de las últimas noticias más conocidas, en el primer caso, o de noticias ocultadas o censuradas en el segundo. Aviso, todo en inglés.
Hay otras formas de indagar y buscar, pero si no se tienen los conocimientos y herramientas necesarias, estas dos opciones son bastante contundentes.
Si te has planteado con escepticismo la neutralidad y veracidad de estas iniciativas, enhorabuena. ¡Ése es el espíritu! Ahora actúa en consecuencia, responsabilízate de tu duda razonable e indaga. Quizá puedas ponerte en contacto con la gente de maldita, por ejemplo, para comprobar cómo trabajan y hasta termines echándoles una mano. Sería un acto político de mucho valor que aportar a esta sociedad.
O algo más sencillo. Si identificas que una noticia que te llega por las redes es falsa, ayuda a difundir la información que la desmiente. ¡Que la verdad se haga viral!

Una herencia política cuestionable

Entro ahora más en materia con respecto a lo que anunciaba al principio de la entrada y vuelvo concretamente al panorama en el que se encuentra España (y por lo visto en tantos otros países que he visitado).
Los sucesivos gobiernos sólo saben dedicarse a recortar derechos sociales, a jugar a una suerte de tenis de reformas que duran con suerte una legislatura, a robar dinero y estafar al país para resolver económicamente la vida de algunos de sus políticos, a quienes encubren todo lo que pueden (y cuando no lo consiguen, tampoco es que devuelvan un euro), a malgastar el tiempo de debate político insultando y desacreditando a los rivales en un circo que nos debería avergonzar a todos, porque caemos con frecuencia en asistir a él, incluso pagando entrada.
basura en el camino

En el camino, por ryan mcguire en Pixabay

Eso por no hablar de que lo que habría que tocar son las bases, la sacralizada constitución misma, desfasada y lejos de lo que la sociedad necesita y demanda ahora, por muchos parches que le hayan ido poniendo.
¡Si es que hasta mantenemos una monarquía en pleno siglo XXI! Esto resulta contradictorio en el momento en el que se habla de democracia, sea parlamentaria o no. El rey es una figura que está en un puesto de poder simplemente por herencia y tradición. Y entiendo que está ahí porque cuando en este país se transicionó de la dictadura a la democracia, fue una de las concesiones para que los grupos que defendían la línea dictatorial conservadora no comenzaran otra guerra civil. Pero ya han pasado más de 40 años y el debate ni siquiera se plantea en el terreno político.

El evento político para conversar

Otro gran tema que parece tocar muchas susceptibilidades y el que fue el germen de escribir este artículo, es el del proceso del procés de Cataluña. Qué amarga ironía que este evento haya abierto tanto diálogo entre los ciudadanos españoles, aunque no es esta forma la que buscaban precisamente los independentistas. Y parece ser que se les ha retirado aún más la palabra, al menos fuerqa de los tribunales.
Hace poco, pude pasar una semana en Barcelona visitando a mi hermano, que por cierto, es tanto o más maño que yo, por si las dudas. Y los dos estamos asistiendo atónitos a la película de serie B que el gobierno está ofreciendo a su población. Eso sí, a retazos y con un buen montaje del director probablemente.
En el principal canal televisivo de la comunidad, la TV3, retransmiten en su integridad todo el juicio, cosa que no ocurre en ninguna de las demás cadenas nacionales, ya sean las públicas o las privadas.
No voy a molestarme en buscar los resúmenes que se acaben dando en ellas porque tuve la suerte de poder ver todo, sin cortes. Y pensar por mí mismo, observar lo que está pasando con ese grupo de doce acusados catalanes.
De igual modo me mantengo muy crítico y escéptico acerca de los memes y vídeos que a veces me llegan por distintos medios. Todo manipulación, tergiversación de hechos y búsqueda de cabezas de turco, para desviar la atención del derrumbamiento del viejo castillo medieval, que ha perdurado desde hace siglos, remodelando fachada o añadiendo focos decorativos nocturnos.
patio catalan

Patio catalán, por gaille2000 en Pixabay

Esta nación, que ha atravesado y sobrevivido hasta ahora agrupando y colonizando territorios en la península y más allá del océano, perdiéndolos, añexándolos de nuevo por la fuerza, está en el mismo punto en el que ha estado la mayor parte de este tiempo. Por mucho que el sistema político haya cambiado, la cerrazón al diálogo y a la evolución del sistema se mantiene. El conservadurismo enfermizo, incluso en algunas denominadas izquierdas resulta agobiante y a veces desmoralizador.
Y eso cuando simplemente mantiene su status quo. Porque hay otras veces que tira hacia atrás en mejoras a las que se había llegado, por desgracia, con violencia y sacrificio social. Un sacrificio que se está olvidando.

Papá gobierno y sus hijos problemáticos

Para quien esté anticipando que mi posicionamiento está con el independentismo, se equivoca. Posiblemente si yo viviese en Cataluña, me posicionaría más claramente. Pero no es mi situación.
Lo que pasa es que me parece indignante que el gobierno español siga después de tanto tiempo mirando para otro lado, defendiendo su postura obtusa con violencia y sin dar pie al más mínimo diálogo. Sin enfrentar el problema democráticamente (con un diálogo, para empezar), ni responsabilizarse del estado actual del país y, por tanto, de Cataluña u otras comunidades con similares conflictos.
Actúa como un padre negligente, aferrado a viejos valores, sin ninguna intención de crecer y seguir aprendiendo, abusando de su poder y autoridad y aplicando las leyes ligadas a esos viejos valores, que declara que nadie le hará siquiera plantearse revisarlos.
Ese padre, parece por otro lado vislumbrar que ha cometido un error, aunque no llega a comprenderlo del todo y se protege, lanzando la culpa al resto, actuando a veces de forma irracional y alegando que esos hijos ingratos le están obligando a ello.
Ese padre, aterrorizado, no asume su terror, si no que acusa a otros de su miedo a perder su poder, su autoridad y lo que más le duele, hasta su identidad. Tal vez también tiene miedo del síndrome del nido vacío, si algún hijo se le marcha.
Las consecuencias de este miedo son la aplicación de ciertas leyes a la desesperada, la interpretación al pie de la letra de una constitución que hace aguas y que hace pasar en ocasiones por encima de lo que serían los derechos fundamentales de algunos ciudadanos. Este sería el caso de los presos catalanes, tras nueve meses privados de libertad, antes de haberse realizado el juicio, saltándose la presunción de inocencia en un proceso cuestionable en las formas y los motivos.
Porque sí, a mí también me parecen presos políticos. Siguiendo el juicio he comprendido que ellos han sido las cabezas visibles de un movimiento que no dependía de ellos y que ha surgido de muchos años de no ser escuchados y ninguneados por los sucesivos gobiernos centrales.
Quizá porque su forma de pedir y protestar ha sido tan pacífica que el gobierno no ha tenido por dónde agarrar el asunto hasta que en la acción más arriesgada por gran parte del pueblo catalán, se encontró la excusa para atacar y detener el movimiento por la fuerza, en defensa de la integridad del país y de la mentada constitución.
Una constitución que por cierto sí que han tocado cuando la parte a defender fueron los bancos co-responsables de la crisis económica que afectó al país. Y una constitución que a pesar de ser tan valorada, me resulta menos coherente con los valores humanos que otras que ya existieron previamente. Y eso que mis conocimientos son limitados. Tómate esto como un argumento a revisar.
risol de información

Crisol de información, por gerait en Pixabay

Se abre el debate…

No puedo entrar en más detalles sin cometer errores de conocimiento, ya que por mi situación nómada he vuelto a dejar España durante un buen tiempo. Trataré de seguir un poco el proceso en la distancia, además de las elecciones convocadas, en las que todavía no sé si podré participar desde el extranjero, con tan poco tiempo.
Harina de otro costal es mi fe en la representación ciudadana de los partidos políticos actuales. Ahí cada cual que asuma su responsabilidad y haga lo que pueda.
En mi caso, mi participación política no se reduce a las urnas y otras acciones y decisiones que tomo en mi vida, como escribir este artículo, tienen para mí mucho más peso que el voto. Más aún vistos los resultados sociales y económicos de los cambios políticos de este inicio de milenio.
Por eso cierro la reflexión y abro el espacio a comentarios que aporten un ir y venir de opiniones desde el que seguir desarrollando nuestra participación política, nuestro derecho de expresión y nuestra responsabilidad en cuanto a la información que nos llega y que volvemos a hacer circular.
Como decía en el audio generalizando, de mi podcast Hablo solo, hagámonos responsables así de lo que decimos y de nuestra propia subjetividad. Cuando no estemos seguros de la veracidad de una noticia, ser coherentes implica no propagarla. Y cuando sea una opinión personal, indiquemos honestamente que lo es.

Edición de último momento. He escuchado hoy el capítulo 25 de la segunda temporada del podcast Días Extraños (DEX) y Santiago Camacho le dedica una sección exactamente al mismo tema. Su exhaustividad es sólo para personas curiosas, pero incide con mucho tino, para mí, en puntos que acabo de tratar en mi texto. Tómatelo como un suplemento más que recomendable.

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4 Respuestas

  1. Alguien dice:

    Hola Miguel, cuando hablas de paternalismo al respecto de la iniciativa de control de noticias de Facebook, creo que te quedas corto: es censura. Porque quién vigila a los vigilantes? Acaso los inspectores no van a tener sesgos ideologicos? No van a estar a sueldo de intereses? Maldita.es ha sido acusada de parcialidad, desmintiendo los bulos de unas ideologias pero ignorando convenientemente los de otras, de hecho es un sitio web ligado a cierta cadena de television. Vivimos una guerra de intereses donde la verdad poco importa, solo podemos comparar fuentes; desconfiar y mirar con lupa.

    De Cataluna: es cronica de una muerte anunciada, décadas de alimentar un monstruo nacionalista y ahora todos se hacen los sorprendidos y los indignados. Una derecha hipocrita que hablaba catalan en la intimidad y que ahora se envuelve en la rojigualda, una izquierda que odia su propio pais, lengua e historia y que no duda en traicionarlos siempre que puede, ensimismada en un proyecto anti-civilizatorio. Un desastre previsible.

    Buen articulo. Un saludo

    • Siendo que no comparto una visión que me parece demasiado oscura o trágica, estoy muy de acuerdo en que lo único que nos queda es hiper desarrollar nuestro propio sentido crítico. Y mantenerlo activo, sabiendo que hay muchas verdades que desde nuestro punto de vista, difícilmente vamos poder llegar a tocar.
      No sabía nada sobre la parcialidad de maldita.es, aunque tampoco me sorprende. Este tipo de plataformas suelen contar con un apoyo bien definido desde posiciones parciales. Pero y cuál no? El caso es que lo que desmiente, lo hace de manera sistemática y clara. So!o hay que buscar otros actores que desmientan todo lo que se dejan ellos.

      Y poco que añadir a esa desconfianza que dejas ver hacia los partidos políticos. Siguen demostrando día a día que este sistema está abocado a la desigualdad y a la corrupción. Lo cual no quiere decir que en sus mismas entrañas, no haya gente luchando por cambiar y mejorar las cosas. Además de los que seguimos intentándolo desde fuera, desde abajo, de forma incansable.
      Un saludo

  2. Mar Bruja dice:

    He estado mirando la página de Maldita.es y definitivamente no son de fiar. Hoy día ni siquiera podemos seguir pensando que la tierra sea una esfera con los avances tecnológicos que nos permiten hacer ciencia a nosotros mismos y darnos cuenta de que la Nasa ha sido siempre una estafa y se empiezan a caer todas las falacias como un castillo de naipes… (Por nombrar un ejemplo)

    Por lo demás, gracias.

    • Para mí, la página de maldita es cuestionable principalmente en cuanto al posible partidismo e intereses que parece haber detrás. Pero que refuten noticias falsas ya tiene un valor. Esa información me parece útil.
      Ahora bien, haces muy bien en mantener un sano escepticismo, incluso con hechos tan grandes o supuestamente comprobados como la esfericidad del «planeta».
      Lo complejo radica en la limitación que tenemos como personas aisladas para comprobar estos hechos. Porque todo son teorías que resultan difíciles de aceptar sin los suficientes conocimientos matemáticos, físicos para comprenderlas.
      Ni a un bando ni al otro. Cree en tu experiencia. Aunque algún filósofo cuestionó muy sabiamente que nuestros sentidos no nos mientan también.
      Yo algún día tal vez me plantee circunnavegar el globo por mí mismo…
      Un abrazo

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