Sé volar pero no me acuerdo Un paseo a través de la memoria colectiva

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Al otro extremo de Ítaca

O también: inicio del camino… Ahora mismo, mientras escribo, unas cinco moscas me cosquillean por la espalda y comienza una suave brisa que atenúa el calor dentro de una vieja casa francesa en la que me encuentro alojado durante tres semanas. Alrededor hay tres hectáreas que una mujer cultiva de forma ecológica para sustento familiar y para aprovisionarse de la materia prima de su trabajo: es cocinera para eventos y mercados en la zona y lleva un pequeño comedor en...

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